Historias y homenajes en 8bits

 Historias y homenajes en 8bits videojuegos spectrum Personal ordenadores juegos azimut

¿Qué hacía especial al Spectrum? Todo en sí mismo. Se conectaba al televisor, sí, ¡a la tele!, venía con un radiocasette y traía de serie un manual de programación BASIC, nuestra futura biblia. Espera, ¿has dicho radiocasette? Así es, queridos niños, en el mundo Spectrum los juegos y programas se distribuían en cintas de audio normales y corrientes y se necesitaba un reproductor para cargarlos en el ordenador, lo que conducía a horas y horas de espera para jugar a un juego, y eso con suerte, ya que tres de cada cinco veces la carga fallaba y había que comenzar de nuevo. Quien alguna vez escuchó el característico ruido de cargar un programa en Spectrum no lo olvidará en su vida, ese pitido chirriante… cuando ya lo conocías sabías perfectamente por el sonido cuando se había fastidiado la carga del juego y había que rebobinar.

¿Quién no ha destrozado las teclas del casette del 128k rebobinando y dando al play? También aprendimos lo que era el tornillo del azimut, indispensable para conseguir cargar con éxito un juego y que tarde o temprano dejaba de funcionar, así que o bien hacías presión con tus manos sobre la cinta para tratar de que cargase el juego o te tocaba tunear el Spectrum, que sí, que has leído bien, he dicho tunear el Spectrum.

MicroHobby fue, es y será un mito. Era LA REVISTA con mayúsculas. Todo lo que se cocía alrededor del Spectrum aparecía en MicroHobby. En casa de mis padres aún conservo la colección casi completa de MicroHobby‘s, desde el número 1. Con esta revista aprendimos a programar y crakear los juegos, que sí, que has vuelto a leer bien, a crakear, con los famosos POKEs y PEEKs consegías saltar de fases o conseguir vidas infinitas, lo único que hacías era modificar determinadas posiciones de memoria y a disfrutar. Microhobby editó por capítulos el mejor libro de la historia para programar el Spectrum en ensamblador, un libro mítico que también tengo encuadrenado. MicroHobby tenía su parte de Bricomanía, y en uno de sus capítulos mostraba como añadir un radiocasette externo al 128k+2, así que me puse manos a la obra. Un par de orificios por aquí, un par de puentes por allí y un par de jacks hembra por el otro lado y tenemos los clásicos mic y ear para conectar un aparato externo. Aún recuerdo los sudores al abrir el Spectrum por primera vez y soldar dentro de él. Fué mi primer tuning de ordenadores.

El pirateo tampoco es nuevo, de hecho ya lo hacíamos por aquél entonces. Como los juegos iban en cinta, era tan sencillo copiarlos como copiar una cinta de música. El colega que tenia una doble pletina era la envidia de todos puesto que tenía la copia perfecta asegurada. Mientras tanto, los demás debíamos conformarnos con puentear los mic y ear de dos radiocasettes. Eso sí, conseguías tener una docena de juegos en una cinta de 60′.

Algo que la mayoría no sabrán es que por aquella época España era la principal potencia mundial en desarrollo de videojuegos. Quién no recuerda nombres como Opera Soft (Livinstone Supongo, La Abadía del Crimen), Topo Soft (Las tres luces de Glaurung, Perico Delgado), Dinamic (Abu Simbel Profanation, Sgrizam) o Zigurat/Made in Spain (Sir Fred)… todas de aquí y con títulos que se vendían a medio mundo en versiones Spectrum, Amstrad y MSX. Si te interesa conocer la historia no deberías perderte esta serie de artículos,

Hoy Sir Clive Sinclair sigue desarrollando ideas y vendiéndolas, pero nunca con el éxito que alcanzó con el ZX Spectrum, más aún, creo que lo importante no fué el éxito en sí mismo sino la influencia que tuvo en la gente de mi generación.

Page 2 of 3 | Previous page | Next page