Comenzando con la fotografía réflex

Estas vacaciones de verano me he adentrado en el mundo de las cámaras réflex con un modelo de gama baja pero más que suficiente para un neófito en el mundillo como soy yo. Una Nikon D40 que le “robé” a mi padre y que él no usaba.

IMG_6103do_Lo primero que me ha llamado la atención es la diferencia entre el clásico objetivo de 35mm de una compacta y el 18-55 que trae de serie la Nikon, parece poca diferencia pero los 18mm aumentan el campo de visión una barbaridad, las tomas de paisajes quedan mucho más espectaculares que con las compactas.

Hasta ahora siempre había tenido cámaras digitales compactas. Allá por 2002 tuve una Sony DSC-P5 de 3mpx que cambié hará unos cuatro años por una Canon Ixus 700, la mejor cámara de las muchas que he visto (familiares y amigos) en cuanto a calidad, sin duda muy lejos de la mayoría y más aún con su modo manual que, aún siendo simple, aumenta considerablemente sus posibilidades, sobre todo en momentos de poca luz.

La experiencia durante dos semanas de intenso uso de la Nikon ha sido buena. Habré hecho unas 1200 fotos, unas mejores y otras peores, obviamente. Me quedo sin duda con la duración de la batería, y es que sólo tuvimos que hacer una recarga durante las vacaciones, la carga inicial duró unos 12 días, alrededor de las 800 fotos, algo imposible para cualquier compacta. Hay que tener en cuenta, para los no iniciados 😛 , que en una réflex no se utiliza la pantalla para disparar la fotografía sino que se hace poniendo el ojo en el visor de toda la vida, tipo paparazzi, con lo que al disminuir considerablemente la utilización de la pantalla la duración de la batería se dispara.

Lo peor, aunque sorprenda, la calidad de las fotos. Quizás no la calidad sino la falta de nitidez de las mismas. En buenas condiciones la compacta hace fotos mucho más definidas que la réflex. He leído que el problema son los objetivos que vienen de serie con las réflex “baratas”, y es que para rebajar el precio hasta hacerlas apetecibles para el gran público bajan considerablemente la calidad de los objetivos, siendo realmente malos. Al parecer si se utiliza un buen objetivo (unos 300€) las fotos mejoran espectacularmente, el cuerpo de la cámara es más que suficiente para dar los primeros pasos.

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Me ha llamado la atención estas vacaciones la gran cantidad de gente que viaja ya con una réflex digital. Mi impresión es que creen que hará mejores fotos en modo automático que una compacta, es imposible que tanta gente sepa de verdad utilizarla. Y es que una cosa es saber lo que es la velocidad de obturación, la exposición, la apertura del diafragma, la sensibilidad ISO… y otra cosa aplicarlo todo junto para hacer una foto, la teoría la tengo clara, pero la práctica…

Por el momento no pienso abandonar la compacta, aunque empieza ya a dar síntomas de agotamiento con ese flash echando humo de vez en cuando 😛 , pero compaginaré la calidad y manejabilidad de la Canon con la potencia de la Nikon, no dejaré de utilizar la compacta ya que el tamaño sí importa 😛 , no cargaré mi hombro regularmente con la réflex.

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