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Albarracín, Cascada del Molino de San Pedro y Cascada del Molino Viejo

Vamos con un fin de semana de esos revitalizadores y desestresantes :). Esta vez nos decantamos por un clásico, Albarracín, considerado posiblemente el pueblo más bonito y encantador de España.

He de decir que fue complicadísimo encontrar alojamiento, hay bastante hotelitos y hostales, pero estaba casi todo completo, se celebraba un concurso de pesca y nos costó localizar habitación. Al final encontramos un hostal nuevo, a sólo cinco minutos del centro del pueblo que estaba genial, apenas salen referencias en ningún buscador, sin embargo es una opción muy buena y asequible. Hostal El Solanar, 45 euros la habitación doble con desayuno, mejor imposible, está todo para estrenar, a nosotros nos tocó una habitación abuardillada.

Además de visitar el pueblo nos dimos una vuelta por los alrededores como veis en el mapa de ruta, genial. Y es que Albarracín es más que su casco histórico.

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A) Albarracín

Comenzamos el fin de semana de sosiego recorriendo el centro del pueblo, con tiempo, con tranquilidad, disfrutando de sus callejuelas, de sus plazas, de sus murallas, de la atmósfera medieval que impregna e inunda cada recoveco de Albarracín.

Para nosotros era nuestra segunda visita y he de reconocer que no nos pareció tan espectacular como la primera, supongo que es normal, la sorpresa que te llevas la primera vez es sensacional y el recuerdo que te deja es inconmensurable. No me malinterpretéis, con esto no quiero decir que ya no lo sea, nada más lejos de la realidad, lo que ocurre es que el asombro inicial deja paso a otro tipo de sensaciones, creo que incluso se disfruta más y mejor ya que aprecias aún más del encanto de Albarracín.

La ciudad de Albarracín se ubica en un recodo del río Guadalaviar, de manera que el agua abraza casi completamente al pueblo quedando además encajado entre las sierras de Albarracín al norte y los Montes Universales al sur. El cinto de murallas, emblema de la ciudad, cierran el círculo de protección que forman junto al río convirtiéndola en un recinto casi inexpugnable.

En los alrededores nacen los ríos Guadalaviar, Tajo, Júcar, Cabriel y Jiloca, lo que, unido a las zonas montañosas que rodean a Albarracín, crea una zona de naturaleza única, más abajo lo veréis :P.

Aunque sus orígenes se remontan a la Edad de Hierro es durante el periodo de ocupación musulmana cuando Albarracín comienza a resplandecer, sobre todo a partir del s.XI cuando, tras la descomposición del  Califato de Córdoba en 1031,  se convierte en taifa independiente.

Tras distintos avatares de la historia la Taifa de Albarracín cae en manos de una familia cristiana de linaje navarro a finales del s.xII que la convierten en Señorío completamente independiente  y la hacen prosperar económicamente.

En 1300, y tras el fracasado intento de conquista por parte de Jaime I,  pasa definitivamente al Reino de Aragón, siendo un enclave fundamental en la defensa contra el vecino Reino de Castilla, prueba de ello es la importancia que los reyes aragoneses dieron a sus murallas defensivas.

A partir del s.XVI la ciudad se extiende fuera de las murallas al perder su carácter belicoso y aún vivirá algunos siglos de esplendor económico. La Guerra de la Independencia marcará el comienzo del declive con la destrucción de barrios y casas.

Es precisamente la falta de espacio entre las murallas y el Guadalaviar lo que convierten a Albarracín en un entramado de estrechas y empedradas calles. La ciudad carecía de otra forma de crecimiento que no fuese aprovechar al máximo el poco espacio del que disponían.

Albarracín vive hoy en día del turismo, aunque la industria maderera es también importante, son los hoteles, bares y restaurantes los que dominan el casco histórico de la villa.

La verdad es que, tras mi primera visita, recordaba bastante más amplia la zona antigua, en realidad la recorres en poco tiempo, sin prisa, sin agobios (bueno con uno, la gran cantidad de gente que te llegas a encontrar en fin de semana)… Los paseos calle arriba calle abajo son espectaculares, en cada vuelta que das descubres un nuevo y singular edificio, una balconada de madera, un escudo nobiliario, un rincón encantador…

El pueblo está plagado de bares donde tomarte una caña y de restaurantes donde degustar la gastronomía local. Nosotros tuvimos el placer de cenar en El Rincón del Chorro, considerado por muchos como el mejor de la zona, y no estuvo nada mal, nada espectacular, pero muy íntimo y agradable. El comedor está en el piso de arriba, en el de abajo es más bar y puedes disfrutar con unas raciones mientras lees un reportaje de los años 80 del New York Times sobre Albarracín donde ya recomendaban este restaurante :). Nuestro menú consistió en ensalada con queso de cabra y nueces, magret de pato con foie, entrecot con salsa de queso gorgonzola y pastel ruso de postre. Precio habitual, ni caro ni barato, pero la comida bien en general.

Finalmente nos quedaba el castillo, al que no pudimos entrar, se suponía que debía estar abierto, supongo que el vigilante estaría en el concurso de pesca :P.

En todo caso el interior del castillo se encuentra en estado de ruina, solo conserva la parte exterior de sus muros que lo hacen muy interesante. Fue en su momento la residencia oficial de los reyes y señores de Albarracín, fuesen musulmanes o cristianos.

Así terminamos nuestro tranquilo paseo por este espectacular pueblo al que recomiendo encarecidamente a todo el mundo, pese a la cantidad de gente que se puede juntar en fin de semana, la sensación de tranquilidad que transmiten sus callejuelas lo convierten en un destino ideal para un fin de semana.

B) Cascada del molino de San Pedro

Salimos desde Albarracín dirección Masegoso y desde allí hacia El Vallecillo. Tras cruzar el pequeño puente sobre el río Cabriel tomamos un desvío a mano izquierda, y tras unos 300m aproximadamente dejamos el coche para continuar a pie. Desde ahí oirás ya la caída del agua, sigue tu instinto hasta encontrarte con esto…

¡Qué ganas de pegarse un baño! Y es que todo el entorno resulta increíble.

AL fondo todavía pueden verse las ruinas del antiguo Molino de San Pedro,

En otoño tiene que ser espectacular, incluso en verano lleno de verde vegetación, aún así es un placer para tus sentidos, la vista, el ruido del caer del agua en tus oídos, el olor a humedad en tu nariz, las gotas de agua salpicándote…

Un poco más adelante en dirección a El Vallecillo puedes ver los Ojos del Cabriel, el nacimiento del río, nosotros no llegamos, se nos hacía tarde, una lástima…

C) Cascada del Molino Viejo (Calomarde)

Cambiamos de dirección y nos dirigimos desde Royuela a Calomarde. A mano izquierda encontrarás un pequeño desvío a un aparcamiento que pasa completamente desapercibido si no vas pendiente del camino ya que no hay señalización alguna. Dejas el coche, bajas por el camino y te topas con esto otro…

El salto de agua formado por el río Blanco (afluente del Guadalaviar) forma al caer un hermoso paraje que han acondicionado con pasarelas que te permiten moverte completamente a lo largo de la zona, incluso hay un merendero en la parte superior, junto al aparcamiento.

Fijaos en el arco de piedra que la caprichosa naturaleza ha tallado justo después de la cascada… sencillamente impresionante.

Fijaos también como la naturaleza rompe la propia caída de agua reparándola en dos chorros…

Y ya no digo nada más, solo disfrutad de las fotos. Aproveché para jugar un poco con la velocidad de obturación de mi nueva Canon EOS500d :P.

Y bueno, aquí terminó nuestro fin de semana de relax… se hace tan corto :(. Seguro que volveremos por esta zona, hay mucha naturaleza que vale la pena visitar.

Castillo de Peracense

En la provincia de Teruel y a unos 55km de la capital de la misma, perdido en mitad de una telaraña de estrechas carreteras por las que la circulación es una odisea, se encuentra este impresionante castillo, completamente mimetizado con el abrupto y rocoso paisaje de piedra rojizas. Hace ya tiempo que Álvaro me había hablado de él pero hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de visitarlo. Tenía razón :P.
Aunque se han encontrado restos arqueológicos de asentamientos celtíberos y romanos, las primeras referencias que se tienen son de la época musulmana, pero la verdadera importancia de esta fortaleza llegará en el s.XIV, al encontrase en la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón se convirtió en vigilante mudo de las tensiones entre ambos reinos ya que nunca llegó a estar en primera línea de batalla, privilegio que correspondía al vecino castillo de Ródenas.

Tras la fusión de los reinos de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos el Castillo de Peracense pierde toda la importancia que tenía al desaparecer el peligro hostil en la frontera. Volvió, no obstante, a tener cierta importancia durante las Guerras Carlistas para volver al abandono total tras la finalización de éstas. En 1987 se inició el proceso de restauración que nos permite hoy en día asombrarnos con la espectacularidad de esta fortaleza y su entorno.

El fortín está formado por tres recintos amurallados concéntricos. Una gran muralla protege los flancos sur y oeste ya que el norte y el este, como veis en las fotos, son totalmente inexpugnables gracias a los acantilados sobre los que se levanta el núcleo central del castillo.

Recinto exterior

Era el recinto utilizado para proteger a la población y al ganado en caso de peligro y suponía el primer nivel defensivo con unas enormes murallas.

Unas escaleras de madera situadas a cada lado de la muralla dan acceso al adarve que puede recorrerse al completo.

Recinto intermedio

A través de una puerta situada en la segunda línea de murallas y protegida por una gran torre accedemos al recinto intermedio.

Acogía la plaza de armas del castillo y era probablemente donde se alojaban los soldados. En esta zona encontramos, además, el aljibe principal, excavado en el suelo y con capacidad para sesenta mil litros de agua.

En la confluencia de las murallas del recinto exterior e intermedio se encuentra la Torre del Hospital, que domina el flanco más expuesto tal como se ve en la imagen superior.

Recinto superior

Finalmente encontramos el recinto principal, levantado sobre un contundente espolón rocoso desde el que se divisan y controlan todos los alrededores.

Hoy en día se accede desde una escalera de madera, pero hay que imaginarse que ahí había un puente levadizo protegiendo la parte más importante de la fortificación ya que allí se guardaban no sólo víveres sino también armas y hasta tres aljibes.

El interior es totalmente irregular, adaptado al caprichoso peñasco sobre el que se levanta. Tras atravesar la puerta de entrada accedemos a un estrecho pasillo que lleva al interior del perímetro. En primer término tenemos la falsa torre del homenaje, ya que en realidad es simplemente una pantalla de protección de la fortificación. Se puede subir a la terraza superior a través de una escalera.

Por otra escalera al otro lado subimos a las estancias centrales del edificio. La cocina y los salones principales.

En la parte más alta del recinto encontramos otra especie de terraza con una cisterna para recoger agua. Se ha acomodado a lo largo del muro que la rodea un falso camino de ronda para que se pueda transitar y disfrutar de las vistas.

Hacia el extremo este del castillo, en el recinto intermedio se encuentran los restos de un cementerio.

Los exteriores que rodean la fortaleza forman parte del encanto del propio castillo, y es que las vistas desde la altura del recinto principal son espléndidas.

El castillo es completamente espectacular, tanto por su situación como por su arquitectura, su construcción de piedra arenisca roja (rodeno) y su integración en el paisaje. Compensa de sobra las peripecias para llegar hasta él :P.

Pese a lo que se pueda pensar, había mucha gente visitando el castillo. Cuando llegamos nosotros habría otros seis u ocho coches. Normalmente cuando visitamos alguna fortaleza somos los únicos visitantes :P. Una visita más que recomendable.

Mora de Rubielos y Rubielos de Mora

La excursión de fin de semana de la que hablaremos hoy la tenía apuntada desde hacía mucho tiempo en mi lista pero por una razón o por otra no habíamos podido (o no habíamos querido) hacerla antes. Al final lo logramos, y creedme que bien vale la pena.

Mora de Rubielos

El día comienza en Mora de Rubielos, provincia de Teruel (¡también existe!), donde nada más llegar te impacta la brutal presencia del castillo que domina sobradamente toda la villa gracias a su impresionante envergadura, fijaos simplemente el tamaño de la iglesia a la izquierda respecto al del castillo.

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Mora de Rubielos se localiza en la sierra de Gúdar, a escasos 40km de las pistas de esquí de Valdelinares. Probablemente existió un asentamiento ibérico en este lugar del que no ha quedado constancia alguna al igual que de la primera alcazaba musulmana que seguramente hubo. En cualquier caso no ha quedado ningún resto del mismo en el castillo actual.

La historia de Mora de Rubielos, al ser ocupada por los árabes, está íntimamente ligada al periodo de la Reconquista. Alfonso II lo tomó para los cristianos en 1171 y desde entonces y durante 30 años fue el frente cristiano en su asedio al Reino de Valencia.

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Tras sucesivas donaciones y herencias el pueblo pasa a manos de Juan Fernández de Heredia (III), nieto de Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de la Órden del Hospital y miembro de una de las ocho familias más importantes de Aragón. Es en esta época cuando el pueblo alcanza su mayor expresión gracias a sus nuevos dueños y cuando se construyen tanto la Ex-colegiata de Santa Maria como el Castillo-Palacio.

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Su crecimiento obliga a la construcción de la segunda línea de murallas y tras la Guerra de Sucesión alcanza el título de marquesado y fidelísima por su apoyo a Felipe V. Las posteriores guerras habidas en España dejaron su huella de destrucción en Mora de Rubielos hasta la Guerra Civil.

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La Ex-Colegiata fue declarada Monumento Nacional en 1944 aunque quedó completamente destruida tras la Guerra Civil,  el nuevo retablo es de 1945, y Mora de Rubielos fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1978. Desde entonces podemos disfrutar de uno de esos pueblos donde cada piedra y cada sillar tienen casi mil años de historia que contar. Por cierto, Ex-Colegiata viene de haber perdido la condición de Colegiata en 1851.

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Recorrer las calles de Mora de Rubielos es ir descubriendo casonas y palacetes, balcones y fachadas que evocan otras épocas. Sin lugar a dudas es una de esas visitas obligadas, y es que este pueblo no es sólo el Castillo o la Excolegiata, son sus portales (Primer Portal, Portal de Cabra, Portal de Rubielos), son sus casas, sus calles y plazas, sus ermitas.

Tampoco debes perderte los alrededores del pueblo, un paraíso para el senderismo.

Las murallas

En la colina frente al castillo nos impactan los restos de la antigua muralla, aún bien apreciables y que nos dan idea del tamaño que un día debieron tener.

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Se puede subir a las dos torres y de una a la otra se va por encima de la muralla. Están bastante restauradas, obviamente, pero evocan la grandiosidad que un día debieron tener.

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Las vistas del pueblo desde la muralla son sublimes, la primera foto del artículo está sacada desde allí.

El Castillo

Y llegamos al castillo. Es un recinto fortificado con planta de cuadrilátero irregular a medio camino con un palacio. La plaza de armas central, descubierta, tipo claustro, es espectacular, con las salas del edificio distribuidas a su alrededor en dos alturas a las que hay que sumar los sótanos.

A lo largo de su historia ha sido desde convento a cárcel pasando por cuartel militar durante la Guerra Civil, quedando finalmente en ruinas hasta que fue completamente restaurado en los años 70.

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Tiene cuatro torres poco más altas que la estructura general, una de ellas sirve de entrada al recinto. En otra, probablemente la antigua armería, se ha instalado un museo etnográfico, no es nada del otro mundo en sí mismo, pero gana muchos puntos por el entorno en el que se encuentra.

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En otra de las torres se encuentran las antiguas mazmorras, completamente restauradas y visitables y todavía conservan algunas de las argollas a las que eran encadenados los presos.DSC_0571

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Finalmente, en las distintas estancias se encuentran las antiguas dependencias del palacio. Salones, cocina, despensa, etc. Todo completamente restaurado, eso sí. Se puede visitar los fines de semana de todo el año y todos los días de julio y agosto. Es un destino clásico para los valencianos :).

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La verdad es que el castillo nos encantó, es una mole de piedra con grandes muros en mitad de un pequeño pueblo.

A comer

Íbamos con la idea de comer en El Rinconcico, del que todo el mundo habla maravillas, pero fue imposible, tienen muy pocas mesas y sin reserva es rarísimo que consigas comer. Otra vez será. Acabamos comiendo en el Restaurante La Carrasca, en la carretera de entrada al pueblo, donde presumían de ser especialistas en carnes a la brasa, y así fue.

Delicias de Teruel

Aceptable y punto, hemos tomado mejor jamón D.O. Teruel.

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Entrecot a la brasa

Espectacular, en la foto no se aprecia el tamaño del bicho en absoluto, grande, gordo, sabroso, muy sabroso. La única pega, un poco hecho de más, sin llegar a estar hecho del todo. Me gusta la carne muy poco hecha.

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Pollo a la brasa

Sencillo pero perfecto también. Muy bien hecho y sabroso.

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Es un sitio que engaña, la apariencia una vez entras es de restaurante de carretera, pero es cierto que perfecto para comer carnes. No busques refinamientos ni un servicio profesional, es un restaurante familiar de menú del día, pero saben vender carne :).

Rubielos de Mora

Con la barriga llena continuamos el viaje al pueblo de al lado, 12km de viaje nada más, y de nombre muy parecido.La verdad es que no he encontrado apenas información sobre la historia del pueblo, así que me tendré que ahorrar toda esa parte, me habría gustado saber algo más. Aunque se  han encontrado restos ibéricos y romanos, las primeras referencias de la ciudad llegan durante la Reconquista allá por el 1194. Posteriormente el crecimiento y su floreciente comercio obligan a la construcción de la muralla exterior y más tarde conseguirá el título de villa otorgado por Pedro III de Aragón en 1366.

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Rubielos de Mora es muy parecido a Mora de Rubielos en el sentido de que son dos villas con un caracter medieval muy pronunciado y bien conservado, ámbas son muy bellas y tienen un encanto que pocos lugares llegan a lograr sin ser «pueblos Pin-y-Pon«, es decir, excesivamente restaurados. Y sin embargo son completamente distintas. Mora, pese a mantener ese caracter medieval, queda completamente empañado por la majestuosidad del castillo, mientras que en Rubielos vives mucho más el pueblo en sí mismo, sus calles, sus casas, sus palacios, son dos sensaciones distintas.

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Rubielos recibió en 1983 el premio Europa Nostra, por su labor de restauracion y conservación, bien merecido. Todos los detalles están cuidados, calles, plazas y casas limpias y restauradas conservando las fechadas y las esencias originales de manera armoniosa.

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En su día hubo un castillo en Rubielos de Mora, pero está prácticamente desaparecido, quedando apenas algún muro en el barrio más antiguo del pueblo.

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A lo largo de tu paseo por Rubielos te asombrarás de las casas y palacios con los que te vas cruzando, da igual a quian hayan pertenecido, condes, marqueses o simples artesanos, girarás la cabeza a ámbos lados buscando y admirando aleros de madera, arcos o simplemente fachadas. Rubielos es la localidad aragonesas con más casas señoriales, casi nada. Contra el caracter noble de Mora, Rubielos era lugar de artesanos y comerciantes y fueron ellos los que consiguieron darle explendor.

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Rubielos, y el conjunto que forma junto a Mora, son uno de los lugares más bellos de todo Aragón, desde que atraviesas el Portal de San Antonio te ves inmerso en una vorágine de sensaciones a cada paso más gratificantes.

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Pero Rubielos tampoco es sólo el pueblo, no dejes de preguntar por los alrededores.

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Aquí puedes saber un poco más de Rubielos de Mora.

Nuestra excursión termina aquí. Nosotros estuvimos en noviembre, los días ya son cortos y no tuvimos tiempo de más, pero si puedes o te entretienes menos que nosotros, puedes continuar visitando pueblos como Mosqueruela, La Iglesuela del Cid o Puertomingalvo.

Alcañiz y la comarca del Matarraña (Valderrobres y Calaceite)

De vuelta de vacaciones, retomamos las escapadas. Esta la tenía pendiente desde hace unos meses 🙂 , en el norte de la provincia de Teruel .

Alcañiz

Comenzamos la ruta en Alcañiz, donde dormíamos en el Parador Nacional, era una fecha señalada y tocaba darse un homenaje 😛 .

Vista de Alcañiz desde el Castillo

Sin duda lo más llamativo del centro histórico del pueblo es el conjunto formado por la antigua Lonja (s.XV) y el Ayuntamiento (s.XVI), en la plaza del pueblo haciendo esquina un edificio con el otro.

Ayuntamiento de AlcañizAyuntamiento de Alcañiz

La Excolegiata de Santa María la Mayor, en la misma plaza, es ya del s.XVIII pero conserva la torre de la antigua parroquia del s.XIV de poderosas proporciones y con un origen sin duda militar además de religioso.

Iglesia de Santa María la Mayor de Alcañiz

Iglesia de Santa María la Mayor de AlcañizIglesia de Santa María la Mayor de Alcañiz

El Parador se encuentra en el Castillo de Alcañiz dominando desde lo alto de la loma de Pui Pinos todo el pueblo.

El castillo de Alcañiz fue una especie de alcázar torreado con planta de forma trapezoidal, pero fue modificado en el siglo XVIII. Casi todos los estilos han dejado su huella en él, desde el románico al barroco.

Pasando el arco de entrada se encuentra una explanada ante el palacio barroco del siglo XVII. En el ala norte del alcázar se alinean la capilla y la Torre del Homenaje, y en el ángulo noroeste la Torre de Lanuza.

Entrada al Castillo de los Calatravos, Alcañiz

Castillo de los Calatravos, Alcañiz

Castillo de los Calatravos, AlcañizCastillo de los Calatravos, Alcañiz

Merece la pena darse una vuelta por el castillo y disfrutar de las impresionantes vistas que tiene.

Valderrobres

La localidad de Valderrobres esta declarada como Conjunto Histórico Artístico y pertenece a la Comarca del Matarraña. La entrada al casco antiguo es sencillamente espectacular ya que tras cruzar el Puente de Piedra medieval debes atravesar la Torre de San Roque a través del arco que da acceso a la plaza principal donde se encuentran tres casa/palacios que le dan un encantador y acogedor matiz.

Entrada a Varderrobres

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Valderrobres pertenece a la llamada Franja, zona de Aragón catalanoparlante y donde todos los municipios son bilingües en castellano y catalán, de hecho es una de las cosas que te llaman la atención al hablar con la gente, primero te extraña, después dudas ¿hablan en catalán?, finalmente afirmas, sí, estoy en Teruel pero hablan en catalán, no tenía ni idea de que esto existía.

Varderrobres

Es el típico pueblo restaurado, pueblos pin-y-pon que digo yo, pero que siempre son agradables de visitar y cuyas calles nos transportan a un pasado medieval.

VarderrobresVarderrobresVarderrobres

En la parte alta de la población encontramos el conjunto del castillo y la iglesia. Todo el castillo está construido alrededor de una roca natural que fue fortificada por primera vez en un momento indeterminado de la antigüedad. Las fuentes son diversas y se ha especulado con varios candidatos, desde los íberos hasta los musulmanes. Las teorías más recienes apuntan a que podría ser un torreón defensivo construido en el proceso de la reconquista. El castillo adquiere su caracter señorial cuando a finales del s.XIV los arzobispos de Zaragoza deciden reconstruir la estructura defensiva para convertirlo en palacio residencia.

Castillo de Valderrobres

La fortaleza dispone de hasta cuatro alturas. En la planta baja se encuentra una sala cuadrada utilizada como recibidor así como las caballerizas y estancias de los mozos de cuadra. En la primera planta encontramos el Salón de las Cortes o de Las Chimeneas, donde aún se pueden ver las zonas ennegrecidas por el fuego, estancias del arzobispo y la cocina.La segunda planta dispone de distintas estancias dificiles de descifrar y la parte más alta, a la que se accede desde una escalera metálica, serían las estancias de siervos y ganaderos.

Castillo de ValderrobresCastillo de ValderrobresCastillo de Valderrobres

En la parte baja del castilllo podemos ver la bodega y, cómo no, la prisión.

«Desploblado» Ibérico de San Antonio

Me resultó curioso lo de despoblado, siempre había visto «poblado» pero si lo piensas bien, en efecto, está despoblado 😀 .

Cartel Despoblado iberico de San Antonio, Calaceite

Se encuentra un poco antes de Calaceite, siguiendo un pequeño desvío, y es un buen ejemplo cómo organizaban sus núcleos los antiguos pobladores íberos. Me gustó mucho, es grande y está bien conservado/restaurado.

Despoblado iberico de San Antonio, Calaceite

Despoblado iberico de San Antonio, CalaceiteDespoblado iberico de San Antonio, Calaceite

Despoblado iberico de San Antonio, CalaceiteDespoblado iberico de San Antonio, Calaceite

Todavía se mantiene en pie (no sé si de verdad o restauradas) la antigua muralla que rodeaba la ciudad dándole un aspecto de fortificación inexpugnable.

Calaceite

Este es otro de esos lugares bien conservados plagado de casas señoriales, ermitas y portales y también es Conjunto de Interés Histórico Artístico. Lo mejor que se puede hacer es descubrir los rincones por sus callejuelas y plazas tranquilamente.

Ayuntamiento de Calaceite

CalaceiteCalaceiteCalaceite

No destacaría nada en especial sino el conjunto global, tranquilo y acogedor, lo suficiente para sentir que has ido al pasado.

Calaceite

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Y para finalizar, una foto bonita…

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Hasta aquí otro fin de semana de relax y descanso.

El Maestrazgo de Teruel

Una serie de compromisos y casualidades nos llevaron a pasar un fin de semana en esta zona de la provincia de Teruel y, francamente, quedamos encantados.

El Maestrazgo es una comarca histórica y natural que se extiende por el norte de la provincia de Castellón y por el sudeste de Teruel.  En esta ocasión la ruta de fin de semana comprende sábado y domingo aunque también puedes completarla en dos días de fines de semanas distintos. Nosotros lo hicimos en un fin de semana y este fue el plan de nuestro viaje:

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A – Castellote

A unos 220km de Valencia comenzamos nuestro fin de semana en Castellote, encantador pueblo de la provincia de Teruel. Nos alojamos en el Hostal Castellote un lugar tranquilo y muy agradable. El hostal tiene, además, un restaurante de calidad con comida casera de la zona a un precio asequible. Nos gustó mucho para pasar un fin de semana tranquilo.

Ya desde la llegada te quedas con la boca abierta.  En la foto de abajo podéis ver como es la entrada al pueblo. ¿No la véis? La carretera que se ve en esa enorme pared rocosa se pierde dentro de ella a través de un túnel de 300m de largo que te topas de frente tras una curva sin esperarlo, un túnel escavado artesanalmente y sin modernas perforadoras allá por 1899, todo un hito histórico para el pueblo. Por mucho que lo cuente no se puede entender la sensación de encontrarte este túnel, cruzarlo y hallarte en medio del pueblo.

Santuario del Llovedor

Una vez dentro sientes la serenidad y tranquilidad de los pueblos de antes. Puedes callejear por sus empedradas cuestas, llegar a la iglesia, la torre templaria o a los restos del antiguo castillo templario, destruido durante las Guerras Carlistas en una cruenta batalla donde los castellotanos demostraron su valor.

Castellote

CastelloteCastelloteCastellote

Justo a la entrada del pueblo, y tomando el desvío hacia Molinos, hay un pequeño camino a mano izquierda mal señalizado y en peor estado que te dirige a la Ermita del Llovedor, donde se venera la Virgen del Agua. Las vistas son sencillamente alucinantes desde aquí. La foto de entrada al túnel la tomé desde este paraje, pero esta de abajo con la ermita en medio tampoco tiene desperdicio alguno.

Santuario del Llovedor

Justo encima de la ermita hay una caída de agua desde lo alto de la montaña que en primavera debe ser espectacular, en esta época apenas caía.

B – Grutas de Cristal

Continuando por la misma carretera durante aproximadamente una hora (no es una autopista 😛 ) llegamos al pueblo de Molinos, pero en vez de desviarnos a mano derecha hacia el pueblo lo hacemos a la izquierda siguiento la señal a las Grutas de Cristal a donde llegamos tras unos quince minutos.

Por un módico precio de 7€ accedemos en visita guiada a estas impresionantes cuevas declaradas Monumento Natural por el Gobierno de Aragón en 2006.

Grutas de Cristal, Molinos, Teruel

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Este Espacio Natural Protegido destaca por su completo sistema cárstico formado por una red de galerías y salas subterráneas muy peculiares por sus fomas. Estas formaciones conectan con el exterior a través de las Cuevas de las Graderas o Grutas de Cristal de la Cueva de las Baticambras, constituyendo uno de los mejores ejemplos de este tipo de formaciones de todo el país.

Dentro de la gran variedad de precipitados de carnonatos como son las estalactitas, estalagmitas, columnas, cortinas y cascadas, destaca la formación de estalactitas excéntricas, de crecimiento horizontal. Debido a sus peculiares características las Grutas de Cristal son un Punto de Interés Geológico de importancia nacional.

En la zona destaca la existencia de numerosa fauna fósil, asi como dos asentamientos humanos, uno de los cuales corresponde al Hombre de Molinos, homínido mas antiguo encontrado en Aragón, fechado en unos 25.000 años.

Grutas de Cristal, Molinos, Teruel

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La visita dura alrededor de 45 minutos y son básicamente dos salas comunicadas por unos pasillos plagados todos de formas y figuras esculpidas por el agua y los minerales con el paso del tiempo. En una de las fotos podéis ver lo que un día fue una cascada de agua, hoy, por supuesto, seca, pero que conserva los surcos, lo que demostraría que la cueva estuvo ocupada por el agua.

El guía era un hombre pintoresco 😛 , pero acompañaba el paseo con anéctodas e historia de las cuevas. Muy interesantes sus explicaciones acerca de la formación de las estalacticas: 1cm cada 100 años, simplemente incríble el tamaño que tienen algunas. Al parecer ya se han encontrado muchísimas más cuevas, falta que encuentren la manera de comunicarlas entre sí para hacerlas visitables.

C – Molinos

Saliendo de las cuevas nos dirigimos de nuevo a la carretera principal y bajamos, esta vez sí, al pueblo. Molinos es un lugar tremendamente tranquilo donde se respira sosiego y relax.

Molinos, Teruel

Molinos, TeruelMolinos, TeruelMolinos, Teruel

Lo más destacable de Molinos es el impresionante Barranco de San Nicolás, salto de agua que divide literalmente el pueblo en dos.

Molinos, Barranco de San Nicolas, Teruel

Molinos, Barranco de San Nicolas, TeruelMolinos, Barranco de San Nicolas, Teruel

D – Pantano de Santolea

Regresamos de Molinos por la misma carretera por la que fuimos y nos desviamos hacia Dos Torres de Mercader. Ahora seguimos esa carretera (por llamarle de algún modo) hasta el final durante una hora aproximadamente regresando de nuevo a Castellote. Si lo tuyo son las autopistas, ni lo intentes, sin líneas, sin quitamiedos y en muchos tramos no cabe más que tu coche. Eso sí, lo más probable es que estés tu sólo 😛 . El estado de la vía se compensa con el bello paisaje, un regalo para tus ojos.

Pantano de Santolea, Teruel

Pantano de Santolea, TeruelPantano de Santolea, TeruelPantano de Santolea, Teruel

La carretera discurre paralela al pantano con lo que las vistas son espectaculares al estar éste rodeado por unas impresionantes paredes de roca.

Por toda esta zona no hay cobertura de móvil, ni casas, ni pasan más coches que el tuyo. En este caso iba yo sólo en mi coche y en determinados momentos puedes sentirte intranquilo por si ocurre algo.

Nuestra ruta del sábado termina regresando a Castellote y cenando en el hostal.

F – Cuevas de Cañart

El domingo comenzamos  remontando el río Guadalote por la carretera que atraviesa Cuevas de Cañart. Al llegar a este punto parece que se termine la carretera, pero al otro lado del pueblo continúa. De nuevo no te esperes dos carriles, líneas horizontales o quitamiedos, no deja de ser una pista forestal asfaltada.

Justo al cruzar Cuevas de Cañart te topas con una fantástica vista, lo que un día fue el Convento de Servitas (1790), monumental edificación en ruínas, que aún hoy en día guarda su esplendor.

Cuevas de Cañart

Cuevas de CañartCuevas de CañartCuevas de Cañart

Llegó a estar habitado por 100 monjes hasta que la orden fue diseminada. Posteriormente el convento sería bombardeado durante las Guerras Carlistas. En medio de las ruínas todavía pueden apreciarse restos de lo que fueron sus bajorelieves además de la fachada.

Cuevas de Cañart

G – Órganos de Montoro

Siguiendo la carretera y sin desviarnos del camino a pesar de que en un momento éste pierde el asfalto y se convierte en una pista de tierra, llegamos a este tramo donde realmente vamos al lado del Guadalote, lo que nos deja unos preciosos paisajes otoñales con el río como único sonido de fondo.

Rio Guadalote, Maestrazgo

Rio Guadalote, MaestrazgoRio Guadalote, MaestrazgoRio Guadalote, Maestrazgo

Un poco más arriba llegamos a los Órganos de Montoro, una recia muralla calcárea a la que el capricho de la erosión y el tiempo ha dado la aparente fragilidad de la arquitectura gótica. Está formada por capas paralelas en posición vertical, cinceladas por el agua hasta dar la forma de uno de sus tubos, de ahí su similitud con el órgano de una iglesia.

Organos de Montoro, Maestrazgo, Teruel

Organos de Montoro, Maestrazgo, TeruelOrganos de Montoro, Maestrazgo, TeruelOrganos de Montoro, Maestrazgo, Teruel

Párate todo el tiempo que necesites a contemplar y disfrutar de estos bellos parajes, no tienes prisa y vale la pena disfrutar de los caprichos de la naturaleza.

H – Río Pitarque

Siguiendo la carretera tomamos ahora el desvío hacia Pitarque lo que nos permitirá remontar el río que da nombre al pueblo. De nuevo los paisajes otoñales nos regalan postales de gran belleza.

Rio Pitarque

Rio PitarqueRio PitarqueRio Pitarque

Párate y disfruta, algo así no se ve todos los días. El río atraviesa cañones rocosos que forman junto con la vegetación estupendas composiciones otoñales.

Una vez llegas a Pitarque hay una ruta de senderismo de 4,5km (dos horas ida y vuelta) que te lleva al nacimiento del río. Queríamos haberla hecho pero nos levantamos demasiado tarde y no nos dió tiempo 😛 .

Rio Pitarque

Rio PitarqueRio PitarqueRio Pitarque

I – Villarluengo

Desde Pitarque volvemos hacia atrás y tomamos el desvío hacia Villarluengo. Sólo mira donde está situado.

Villarluengo

Siguiendo la carretera, y si tienes tiempo, puedes parar también en Tronchón, nosotros continuamos puesto que se nos hacía tarde para comer.

Mirambel

Y llegamos al punto final de nuestra ruta, uno de los lugares por excelencia del Maestrazgo y visita obligada en todas las rutas de la zona.

Mirambel

La primera parada es para comer, creo que sólo hay dos restaurantes en el pueblo, nos decantamos por Hostal Guimerá, de nuevo comida típica del Maestrazgo. Judías blancas con chorizo y potaje de garbanzos de primero, ternasco al horno de segundo y flan de cafe y pastel de la casa de postre.

Potaje de Garbanzos, Hostal Guimerá, MirambelJudías blancas con chorizo, Hostal Guimerá, Mirambel

Ternasco al horno, Hostal Guimerá, Mirambel

Flan de cafe y pastel de la casa, Hostal Guimerá, Mirambel

Tras descansar de la comida 😛 , vamos a conocer el pueblo.

Sencillo, tranquilo y pintoresco, Mirambel se encuentra en un estado de conservación y restauración envidiable. Es de esos pueblos Pin y Pon que de tan perfectos que están parecen prefabricados desde la República Independitente de tu Casa. Aún así te encantará pasear por sus calles admirando sus murallas, palacios, casonas y escudos.

Mirambel

MirambelMirambelMirambel

Aunque se desconoce cuando las tropas cristianas conquistaron el lugar de Mirambel, las primeras referencias documentales datan de 1157, cuando Alfonso II, primer monarca de la Corona de Aragón, condeció Fuero Libre a Mirambel. En 1243 la Orden del Temple, en su labor de avance y colonización, otorgó la Carta Puebla.

Los templarios construyeron un castillo-palacio en el núcleo de la villla y comenzaron a amurallar el perímetro, labor que finalizaron en el s.XV sus herederos, los sanjuanistas. Cinco espléndidos portales darían acceso, finalmente, al recinto.

Mirambel adquirió gra protagonismo durante las Guerras Caristas. Aquí se instaló durante bastante tiempo la Junta Suprema de Aragón, Valencia y Murcia; residieron notables carlistas, que llegaron a constituir una pequeña corte. Se asentaron los obispos de Orihuela y Mondoñedo, oficinas del tribunal de secuestros de la policía, curia eclesiástica, tribunal de diezmos y hospitales, intendencia, tribunal de alzada, tesorería general e imprenta real. A mediados del s.XIX en Mirambel y su término vivían 950 personas, hoy son apenas 150.

Mirambel

MirambelMirambelMirambel

Personalmente me recordó muchísimo, salvando las distancias, a Santillana del Mar, la mayor diferencia es la proyección turística de cada sitio (aquí no hay un Altamira 😛 ), pero creo que no tiene nada que envidiarle.

Mirambel

MirambelMirambelMirambel

Aqui terminamos un maravilloso fin de semana en medio de la naturaleza. Dejamos para otra ruta Cantavieja, La Iglesuela del Cid y Tronchón y tras 185km regresamos a Valencia, al día siguiente hay que trabajar 🙁 .