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Belchite, memoria de una guerra

24 de agosto de 1937.

Tras el fallido intento de avanzar hacia Brunete para asegurar el frente de Madrid, las tropas republicanas deciden asediar Zaragoza para frenar de nuevo la toma del frente norte en Santander por parte de los sublevados.

El asedio se hace a través de varios puntos. En el frente sur, Quinto, Mediana y Codo caen sin problemas, pero el ejército del gobierno se encuentra con la resistencia de Belchite, que no caería hasta el 7 de septiembre. Precisamente el empecinamiento en tomar esta localidad provoca retrasos en el acecho a Zaragoza y da tiempo al ejercito nacional a reorganizarse y reforzar sus posiciones.

Este es el resultado de los bombardeos de aquél verano de 1937.

Pueblo viejo de Belchite

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Recupero con este artículo mis rutas de fin de semana e intentaré hacerlas habituales, al menos una por mes. Llevaba ya un tiempo con ganas de ir a este lugar que me recomendó Alvaro. Belchite está a unos 300 km de Valencia, antes de llegar a Zaragoza. Es algo lejos para ir y volver en el día pero vale la pena madrugar un poco para las tres horas de viaje.

En cuanto divisas Belchite desde la carretera la angustia se apodera de ti, las ruínas cortan de cuajo el paisaje creando una fantasmal postal que te produce curiosidad a la vez que escalofríos.

Lo que ves es, en realidad, lo que se conoce como Pueblo Viejo de Belchite. Justo al lado de éste se construyó uno nuevo para acoger a todos los habitantes que habían sobrevivido a la Guerra Civil.

Pueblo viejo de Belchite

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Tras la sublevación del 18 de julio de 1936, Zaragoza y los pueblos de su entorno, entre ellos Belchite, quedaron bajo el bando nacional. El ejército ocupó los pueblos e instaló cuarteles en los mismos, ocupando casas privadas. A Belchite le tocó la suerte (mala) de pasar a la historia como una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil. Los nacionales se hicieron fuertes en este pueblo y el ejército republicano, decidido a tomarlo, envalentonado por la relativa facilidad con que ocuparon los pueblos de alrededor y, a la vez, enfurecido con la resistencia que estaban demostrando, no  dudó en descargar toda la fuerza de su artillería sobre la población civil dejando el pueblo sumido en ruínas.

Alrededor de seis mil personas murieron en el asedio a Belchite dejándolo hundido en la pobreza, la miseria y la destrucción.

La toma del pueblo por los republicanos no supuso ningún avance en la contienda, de hecho, poco tiempo después (marzo de 1938), el ejército nacional volvería a recuperarla de una manera mucho más sencilla a como la perdieron, pero ya nada sería igual en Belchite y en sus gentes.

Pueblo viejo de Belchite

Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite

Con el fin de la Guerra Civil y el triunfo de los sublevados, se plantearon dos opciones, restaurar el pueblo destruído o construir uno nuevo. Se escogió esto último y Franco decidió no derruir el Pueblo Viejo, prefirió dejarlo tal cual quedó para orgullo del Movimiento y verguenza de los vencidos, de hecho allí mismo hizo construir un monumento a los caídos en el que aún se celebran actos franquistas (¿no estaban prohibidos? 😉 ).En la inauguración del Pueblo Nuevo Franco quiso convertir el pueblo en lugar de devoción:

Belchite fue bastión que aguantó la furia rojo-comunista. En los frentes de batalla y en las guerras a unos les corresponde ser yunque y a otros maza. Belchite fue yunque, fue el reducto que había de aguantar mientras se desarrollaban las operaciones del norte. Belchite tenía que poner el pecho de sus hijos para que fuese posible la victoria. Y de aquella sangre derramada, de aquel esfuerzo heroico de hombres, mujeres y niños, de ahí nació nuestra victoria.

Y vaya si pusieron el pecho, seis mil pechos para ser exactos.

Para la construcción del nuevo pueblo se utilizaron prisioneros republicanos, a modo de redención. Se creó un campo de concentración con una población permanente de unos mil presos que se encargaron de levantar un pueblo donde no había nada. Son muchas las voces que creen que esto fue un error, el Pueblo Viejo era una joya de la arquitectura mudéjar y se perdió todo en las ruínas y en el olvido.

Pueblo viejo de Belchite

Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite

Cuando nosotros estuvimos en Belchite tuvimos la suerte de coincidir con una señora que paseaba por las ruínas con su familia. Esta mujer había nacido en Belchite y la casa de su familia fué ocupada como cuartel por los nacionales. Nos relataba como hay cosas que nunca se olvidarán en Belchite, pueblo que sigue divido por el recuerdo de lo ocurrido. Hay al menos dos generaciones nuevas tras la Guerra y sigue habiendo vecinos que no se hablan con otros vecinos, ni sus hijos, ni sus nietos: Ni se te ocurra hablar con fulano, él mandó matar a tu abuelo. Y es que queridos lectores, eso fué la Guerra Civil, familiares, amigos y vecinos enfrentados por las circustancias. Éticamente es más que reprochable que 70 años después siga existiendo ese rencor, pero el sentimiento y la familia no entienden de ética. Creo que hay que entender a todo el mundo.

Éste rencor es una de las razones por las que es más que probable que nunca se intente una recuperación histórica de Belchite, nunca habrá un acuerdo sobre qué se debe hacer y cómo se debe hacer.

 Pueblo viejo de Belchite

Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite

La leyenda popular dice que el pueblo está tal cual quedó tras la Guerra Civil. Con un pequeño análisis de la historia uno se da cuenta de que esto no es posible. Primero, el pueblo estuvo aún habitado unos 15 años, lo que se tardó en levantar el nuevo pueblo, no sería posible vivir en las ruínas que se ven hoy en día. Segundo, han pasado nada más y nada menos que 70 años desde la destrucción del pueblo (55 desde el traslado al nuevo). Los saqueos y los fenómenos meteorológicos harían el resto.

Aún así, los restos que existen dan fé de la pena y sufrimiento que tuvo que pasar aquella gente.  Los seis mil caídos durante el asedio han convertido Belchite en uno de los puntos más calientes para los aficcionados a la parapsicología. Infinidad de grabaciones y estudios creen demostrar la existencia de espíritus de los fallecidos aquéllos días.

Pueblo viejo de Belchite

Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite
Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite

Belchite es memoria viva de todo esto que os he contado, pero lo importante no es la historia, ésta está ahí y es inamomible. Lo realmente importante es la sensación que tienes cuando paseas por las ruínas. La soledad, el silencio, la solemnidad… Te cruzas con más visitantes y entre todos hay un halo de respecto, pena y tristeza.

Las iglesias, la Torre del Reloj, el convento (en restauración actualmente), los restos de las viviendas de la Calle Mayor… Todo en Belchite son pruebas de la Guerra. Muchos edificios  están llenos de agujeros de proyectiles cual queso de Gruyère, incluso se puede ver todavía uno de ellos incrustado en lo que era la Iglesia de San Agustín. Impresiona pensar que lleva ahí 70 años.

A medida que avanzas por lo que un día fueron las calles del pueblo te das cuenta que no era un pueblecito sino un señor pueblo. Aquella señora que nos encontramos nos contaba que era uno de los más grandes de la zona, no en vano, como ya he comentado, había tres iglesias y un convento.

En Belchite no hay folletos turísticos ni carteles que te guíen.  El que va, sabe a dónde va y lo que se va a encontrar. Y aún así más de diez mil personas al año visitan este vestigio mudo de la Guerra Civil.

Pueblo viejo de BelchitePueblo viejo de BelchitePueblo viejo de Belchite

Mucha gente del pueblo sigue pensando que Belchite fue destruido por la República, gobierno legítimo y elegido democráticamente por los españoles. No fueron los republicanos sino los nacionales los que se sublevaron contra el gobierno. Sobran más palabras.

Belchite se ha convertido con los años en un escenario cinematográfico habitual, sobre todo en películas relacionadas con la Guerra Civil. El laberinto del Fauno es una de las más recientes.

Dónde comer

Como estamos en una ruta de fin de semana, es indispensable hacer parada y fonda. Podemos continuar nuestra excursión hacia Cariñena. En nuestro caso elegimos el Hotel Cariñena, con un interesante menú del día, pero mejor aún resultó el menú especial. Nosotros comimos espárragos con gambas y entremeses de jamón de pato, jamón de bodega y foie de primeros, ternasco y confit de pato de segundos y sorbete de mandarina y pasteles variados de postre, todo ello regado con una botella de Monasterio de las Viñas, D.O. Cariñena (cómo no 😛 ), aceptable, nada que objetar para estar incluída en el menú.

Esparragos con gambasJamon, jamon de pato y foie
Ternasco
Confit de pato
Sorbete de mandarinaPastelitos variados

Por la tarde y de regreso a Valencia puedes terminar tu excursión visitando cualquier pueblo de Teruel, no quedarás defraudado. Yo recomiendo una visita al castillo de Peracense.

No soy ningún experto en historia ni mucho menos. Lo que aquí cuento es obra de un ejercicio de documentación y googleo ya que me interesó mucho el tema cuando estuve allí. No dudo, pues, que pueda haber errores históricos. Estaré agradecido a quien quiera corregirlos.

SOS del Rey Católico y alrededores

Como ya había dicho, aún me quedaba algún viaje pendiente. El fin de semana pasado fue el elegido. Esta vez pusimos rumbo a Sos del Rey Católico, había que cumplir un sueño y este era el momento ideal, así que allí me fui con mi acompañante.

Como no podemos parar quietos, esta es la ruta que hicimos esta vez y que iré contando paso a paso.


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A – Sos del Rey Católico

Destino central de nuestro viaje. Se sitúa en la provincia de Zaragoza, a escasos kilómetros de Navarra, y es conocida por ser el lugar de nacimiento de Fernando el Católico (1452).

Capital de la conocida como comarca de las Cinco Villas (Sos, Sádaba, Ejea, Uncastillo y Tauste), Sos es una de las poblaciones más bellas de Aragón y fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1968.

Hicimos nuestra estancia en el Parador Nacional, ubicado en un extremo de la muralla medieval.

Parador Nacional de SOS del Rey Católico

La excepcional conservación de su casco histórico convierten un simple paseo por sus calles en un viaje al pasado.

Su casco urbano está repleto de empinadas y empedradas callejuelas medievales que, junto a casonas, palacios, escudos y dovelas, forman un armonioso monumento siempre rodeado de un paraje natural de gran belleza paisajística.

Sos del Rey CatólicoSos del Rey CatólicoSos del Rey Católico

Casi todas las entradas a la villa conservan las antiguas puertas de la muralla, siendo la principal la Puerta de Zaragoza.

De entre todos los edificios nobles destaca el Palacio de los Sada, lugar de nacimiento del, a la postre, rey de Aragón (y despues también Castilla) Fernando el Católico. Llama especialmente la atención su austera fachada renacentista, nada que ver con otras que se pueden ver en otros palacios de la villa.

Sos del Rey CatólicoSos del Rey CatólicoSos del Rey Católico

Gran parte de sus callejuelas conducen al castillo a la vez que recorren rincones de admirable belleza y relevancia artística. Sos fue uno de los lugares fortificados más importantes de la comarca de las Cinco Villas durante los siglos X y XI como atestiguan sus abundantes casas solariegas. Su espléndido asentamiento sobre un elevado espolón convierten a toda la villa en una auténtica fortaleza natural. El castillo se sitúa en uno de los promontorios de la localidad con visibilidad hasta las montañas pirenaicas y la navarra Sangüesa. En su parte central sobresale la Torre del Homenaje, con vistas tanto al pirineo aragonés como navarro.

Sos del Rey CatólicoSos del Rey CatólicoSos del Rey Católico

Si te aburres puedes acercarte al parque eólico que preside las montañas que rodean a Sos y disfrutar de los bellos paisajes prepirenaicos además de ver los molinos de cerca. Si no los has visto nunca la experiencia de ver las aspas girar hacia tu cabeza es realmente llamativa (o aterradora).

Aerogeneradores en SOS

Como de algo hay que vivir, cenamos en el Hotel Restaurante Vinacua. Llama la atención la mezcla entre el toque rústico de su fachada exterior con un estilo totalmente vanguardista en su interior. Cenamos un buen menú del día (sí, para cenar). Revuelto de espárragos y jamon y pimientos del piquillo con salsa de foie de primeros y solomillo de pato con foie y chuletón de buey de segundos. De postre, tarta de cuajada. Relación calidad/precio inmejorable.

Revuelto de esparragos con jamónPimientos del piquillo con salsa de foieSolomillo de pato con foieChuletón de bueyTarta de cuajada

B – Castillo de Javier

A unos 22km de Sos y tras dejar Sangüesa llegamos a este impresionante castillo.

Castillo de Javier

El Castillo de Javier nace en el s.X y es testigo mudo de los primeros enfrentamientos entre los incipientes reinos de Navarra y Aragón.

Inicialmente es una simple torre de vigilancia para defender el valle del río Aragón. Con los años se refuerza y en el s.XV ya es un verdadero castillo propiedad de la familia de María de Azpilicueta, madre de San Francisco Javier. Tras la anexión de Navarra al reino de Aragón, el Cardenal Cisneos ordenó la total demolición del mismo, aunque finalmente es desmochado y reducido a un simple caserón. Todavía puede observarse la base de aquella torre inicial, finalmente convertida en Torre del Homenaje del castillo.

Castillo de JavierCastillo de JavierCastillo de Javier

Ya en el s.XIX, sus propietarios deciden reconstruir el castillo hasta dejarlo tal y como hoy lo podemos ver. He de reconocer que no es que me agraden en especial los castillos tan restaurados, prefiero algo más auténtico aunque no tenga la planta de este castillo y no impresione tanto.

Castillo de Javier

A la vuelta nos encontramos con este numeroso rebaño de ovejas. Sobran las palabras.

Rebaño de ovejas

C – Castillo de Olite

Un clásico de los castillos de España. Sólo le falta alguna doncella en las almenas para que la postal resulte completa.

Castillo de Olite

El Palacio Real de Olite es uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de Navarra. Está dividido en tres partes, Palacio Viejo (actual Parador Nacional), ruinas de la Capilla de San Jorge, y Palacio Nuevo, la parte visitable del conjunto.

El edificio fue construido entre 1402 y 1424, y comprende un conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados de altas murallas y rematados por numerosas torres que le dan una espectacular silueta.

Castillo de Olite

Castillo de OliteCastillo de OliteCastillo de Olite

El promotor de esta obra fue Carlos III «el Noble», rey de Navarra. A este rey se le conoce más por su amor por la cultura y la lujosa vida de palacio que por sus campañas militares, y para dar fe de ello nos dejó este impresionante legado en forma de Palacio, que en su día fue uno de los mas lujosos de Europa.

En 1512, con la unión de Navarra a la Corona de Castilla, comenzó el deterioro del Palacio, ya que solo se utilizó como residencia esporádica de virreyes

En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el palacio fue incendiado para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Toda la decoración interior y parte de la estructura ardieron, quedando el Palacio semi-derruido y vacío.

En 1923, la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración. Las obras comenzaron en 1937 y duraron unos 30 años.

Castillo de Olite

Castillo de OliteCastillo de OliteCastillo de Olite

Las pruebas de la restauración son evidentes una vez estás dentro del castillo, la diferencia entre la piedra vieja y la nueva salta a la vista. De nuevo, no es que me agrade especialmente visitar un castillo con semejante restauración, pero debo decir que la belleza del conjunto es increíble. En una de las salas se encuentra un monográfico de la restauración, con fotos del estado original del castillo, lo que te da una idea del enorme trabajo que tuvieron que hacer.

Todo, absolutamente todo, es visitable en el castillo. Puedes subir a todas las torres y moverte con libertad por todas las dependencias del castillo a través de múltiples y empinadas escaleras de caracol.

Con la entrada tienes derecho, si quieres, a las visitas guiadas, no tienen sobrecoste adicional, el único requisito es esperar a que comience una de ellas y unirte al grupo. La visita, como suele ocurrir en estos casos, se hace muy interesante puesto que te van contando para qué se utilizaba cada estancia o curiosidades del complejo que de otro modo no hubieras sabido. Una de ellas es, por ejemplo, que este castillo tenía canalizaciones de plomo para transportar el agua por todo el edificio. El Rey había visto este sistema en un castillo alemán y le gustó tanto que se trajo a Olite al plomero que lo había ideado para que lo hiciese aquí también. Como prueba de ello quedan en las paredes las rozas a través de las cuales discurrían las tuberías.

Castillo de Olite

Castillo de OliteCastillo de OliteCastillo de Olite

Aunque prefiero los castillos más auténticos, he de reconocer que dentro de este edificio te sientes transportado 500 años atrás.

Nuestro camino nos conduce hacia Loarre, a través de Carcastillo, Sádaba, Uncastillo y Biel. En nuestro camino cruzaremos y remontaremos el río Gállego, uno de los afluentes del Ebro, que nos deja imágenes con estas. Más adelante volveremos a cruzarnos con este río durante nuestra ruta.

Río GállegoRío Gállego

Nuestro planes incluían comer en Biel, en El Caserío, puesto que nos lo habían recomendado, pero resultó que era lunes y los lunes cerraban, así que tuvimos que conformarnos con picar algo en el otro bar del pueblo.

D – Castillo de Loarre

Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional desde 1906, el Castillo de Loarre fue construido en el S.XI. Es la obra cumbre de las fortificaciones peninsulares y un bello exponente del arte románico que se ha conservado hasta nuestros días en inmejorables condiciones. Representa uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar civil de Europa.

Castillo de Loarre

Castillo de LoarreCastillo de LoarreCastillo de Loarre

La aparición de monedas romanas e íberas en sus proximidades hace pensar que el castillo se construyó sobre las ruinas de «Calagurris fibularia» romana.

En el año 1020 decide su construcción el rey Sancho III el Mayor de Navarra, anexionándolo a su reino y convirtiéndolo en baluarte defensivo frente al poder musulmán. No es hasta el reinado de Sancho Ramírez, hacia 1071, cuando se inician las obras de fortificación y configuración actual y se añade al castillo un componente religioso, con la fundación del monasterio de canónigos de San Agustín.

El castillo se asienta sobre un promontorio de roca caliza que utiliza como cimientos. Esto le da un carácter defensivo extraordinario ya que sus muros no podían ser minados.

Castillo de Loarre

Castillo de LoarreCastillo de LoarreCastillo de Loarre

A la muerte de Sancho Ramírez, su hijo Pedro I constituye Montearagón como cabeza de la congregación, lo que quita a Loarre su caracter monástico, mientras que la posterior pérdida de su carácter defensivo vendrá causada por el avance de la conquista de este monarca, volviendo el castillo a manos de la Corona aragonesa, que lo entrega a tenientes y señores.

A partir del s.XII Loarre inicia su declive, a excepción de algunos episodios de la historia de la Corona de Aragón en los que interviene. Esta participación desaparece a partir del XV, lo que ha contribuido a la buena conservación de su estado original, convirtiéndolo en un apetecible escenario para la cinematografía.

Castillo de Loarre

Castillo de LoarreCastillo de LoarreCastillo de Loarre

Al recinto se accede a traves de una puerta entre dos torreones de la muralla exterior que nos conduce a un espacio descubierto y, tras una empinada cuesta, a la única puerta de acceso. Pasada esta puerta y tras subir unas escaleras llegamos al corazón del castillo.

Castillo de Loarre

Castillo de LoarreCastillo de LoarreCastillo de Loarre

El castillo mantiene ese encanto que cualquier amante de los castillos espera encontrar en un sitio mítico como este. Murallas, torres, almenas, arcos, pasadizos, calabozos… no falta de nada en esa fortaleza. Este sí, sin profundas ni llamativas reconstrucciones, es de esos castillos donde estás deseando blandir tu espada y lanzarte a proteger a indefensas doncellas 😉 . Al parecer es, probablemente, el castillo con más ambiente medieval no sólo de España sino de Europa.

Castillo de Loarre

Como curiosidad, las escenas iniciales y finales de El Reino de los Cielos de Ridley Scott, las que muestran a Balian (Orlando Bloom) en su pueblo, fueron rodadas en este castillo.

E – Monasterio de San Juan de la Peña

Continuamos la ruta hacia el Monasterio de San Juan de la Peña por una serpenteante carretera que nos conduce paralelos al río Gállego a Riglos. El viaje por esta vía nos deja unas preciosas vistas de paisajes prepirenaicos que no te dejarán indiferente.

Al acercarnos a Riglos no podrás dejar de admirar los Mallos de Riglos, unas impresionantes rocas que, a mano derecha de la carretera, presiden el horizonte. Se trata de unas enormes paredes de piedra a los pies de las cuales se asienta el pueblo de Riglos. Paraíso de montañeros y escaladores, esta imagen da muestra de la sensación que producen, ten en cuenta que el pueblo es eso pequeño y blanco que se ve abajo a mano derecha. (Dedicado a Juan Pedro 😉 )

Mallos de Riglos

Pasado Riglos tomamos el desvío a mano derecha hacia Bernués y tras unos 50km nos encontramos con el Monasterio de San Juan de la Peña. No te llamará la atención excesivamente, parece un sitio normal. Lo es. Es el monasterio nuevo.

Monasterio Nuevo de San Juan de la PeñaMonasterio Nuevo de San Juan de la Peña

Si quieres puedes hacer una visita, pero lo interesante está un poco más abajo. Siguiendo la misma carretera te topas con esta vista sin esperarlo. Cubierto por una enorme roca que le da nombre, aparece el monasterio perfectamente integrado en el entorno natural.

Monasterio de San Juan de la Peña

Monumento Nacional desde 1889, fue completamente destuido por el fuego en 1494 y 1675, a raíz del cual se construyó el monasterio nuevo.

En el piso superior se encuentra el Panteón Real donde durante cinco siglos fueron enterrados algunos reyes de Navarra y Aragón pero sin duda lo más llamativo es el claustro románico del que se aprecian algunos detalles en esta fotografía.

Monasterio de San Juan de la PeñaMonasterio de San Juan de la PeñaMonasterio de San Juan de la Peña

Cuenta la leyenda hispánica que, a la muerte de la Virgen María,  San Pedro se llevó el Santo Cáliz a Roma pero, debido a las persecuciones contra cristianos, el papa Sixto II decidió dejar la reliquia en manos de San Lorenzo mártir que la hizo trasladar a su Huesca natal. Allí se mantuvo hasta que en 712 los cristianos, huyendo de los musulmanes, se refugiaron en el monasterio de San Juan de la Peña.  Donado por la comunidad de monjes al rey de Aragón en 1399, el Cáliz estuvo en manos de la Corona de Aragón hasta que en 1437 Alfonso el Magnánimo lo entregó a la Catedral de Valencia que desde entonces, según la layenda, alberga el Santo Cáliz.

Algunas vistas del camino en plena naturaleza prepirenaica.

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F – Cenando en Sangüesa

Terminamos nuestra ruta en esta localidad navarra, a escasos 13km de Sos. Buscando un sitio donde cenar, algo complicado ya que el pueblo se encontraba en plenas fiestas patronales, dimos con este asador. En pleno centro histórico del pueblo se encuentra el Asador Mediavilla, con una decoración rústica y una cocina tradicional vasco-navarra.

Asador Mediavilla, Sanguesa

Nuestra cena: Ensalada de rape con salmón y jamon y ensalada de codorniz rellena de foie de primeros, solomillo de ternera con salsa de foie y chuleta de buey de segundos. Profiteroles y flan casero para el postre.

Ensalada de codorniz rellena de foieEnsalada de rape con salmón y jamon

Chuleta de bueySolomillo de ternera con salsa de foie

Profiteroles y flan casero

Las ensaladas, además de estar muy buenas, eran muy originales, pero la carne era excepcional, tierna y sabrosa. Para mi mucho mejor que la que tomamos la noche anterior en Sos aunque mi acompañante opinaba lo contrario.

G – Uncastillo

A alguien podía habérsele ocurrido poner un cartel en Sádaba informando que la carretera hacia Uncastillo estaba ¿cortada? por obras. En efecto, cuando parece que el viaje será un sencillo paseo ya que la carretera está en perfectas condiciones te topas con que se termina la carretera. Gracias a una furgoneta que venia detrás nuestra descubrimos un ¿camino? alternativo, desviándote a mano izquierda monte a través, esquivando las obras y volviendo a la ¿carretera?. A partir de aquí y hasta Uncastillo tienes una carretera en obras, sin asfaltar y llena de gravilla que te impide ir a mas de 40km/h. Eso sí,  al final llegas a tu destino 😛 .

Villa de origen militar de la que se tiene constancia desde el s.XI. En su casco urbano destaca su castillo del S.XIII aunque su construcción inicial puede ser anterior a la reconquista. Se trata de un recinto amurallado provisto de torres defensivas y un palacio en su interior que ejerció labores de bloqueo del acceso de los musulmanes asentados en Sádaba hacia los pasos que conducían al interior del reino de Aragón y de defensa de las fronteras pirenaicas. Uncastillo fue pues un importante enclave fronterizo frente a los musulmanes y tuvo un papel fundamental en la reconquista cristiana. Recientemente se ha restaurado la zona alta del castillo y la Torre del Homenaje.

El pueblo cuenta con un segundo castillo, de Sibirana, en dirección Luesia, pero nosotros no llegamos a verlo.

UncastilloUncastillo

Destaca, además, la Iglesia de Santa Maria, declarada Bien de Interés Cultural, del s.XII, románica y con torre almenada.

Durante el siglo XII, Uncastillo vivió un período de esplendor que ha quedado reflejado en sus seis iglesias románicas. Como resultado del poderío económico de la villa en esas fechas, Uncastillo experimentó un profundo desarrollo urbanístico que se ha conservado prácticamente intacto hasta nuestros días.

En el siglo XVI, la villa volvió a vivir un nuevo momento de gran esplendor, durante el que se construyeron otras edificaciones como el ayuntamiento.

UncastilloUncastillo

UncastilloUncastillo

Uncastillo tiene seis iglesias románicas, lo que lo convierten en uno de los mejores conjuntos románicos de España. Una iglesia renacentista, 12 Casas Palacio, la Casa Consistorial del x.XVI, castillos, necrópolis de distintas épocas y culcutras y una judería intacta y su conjunto urbanístico medieval le valieron la declaración en 1966 de Bien de Interés Cultural.

UncastilloUncastillo

H – Castillo de Sádaba

Al llegar a Sádaba te recibe imponente la enorme fortaleza del s.XII que lo preside en lo alto de un cerro.

Este castillo es atípico para la época, sin elementos defensivos clásicos, torre del homenaje, fosos, murallas…  De planta rectangular y con siete torres almenadas, es un claro ejemplo del cambio de edificios castrenses, de ser una torre con una muralla pasa a ser una especie de ciudadela con torres y muros.

Castillo de Sadaba

Castillo de SadabaCastillo de Sadaba

No pudimos entrar, llegamos fuera de horario, pero la visita valió la pena sólo por ver lo imponente del edificio.

De vuelta

El regreso a Valencia desde Sos, para ver algo distinto y no 300km de autovía desde Zaragoza, lo hicimos por otra ruta que nos acercó a nuevos potenciales destinos. En vez de bajar hacia Teruel por la autovía nos desviamos hacia Calatayud.

El paisaje  está plagado de campos y campos de girasoles que, cuando menos, llaman la atención al viajero que, como yo, no los había visto nunca 😛 .

GirasolCampo de girasoles

Calatayud

Calatayud

CalatayudCalatayud

Molina de Aragón

Molina de Aragón

Molina de Aragón

Gracias a esta ruta he descubierto un futuro destino para un fin de semana puesto que me quedé con ganas de visitar el castillo de Molina de Aragón que véis en la foto y, además,  acercarme al Monasterio de Piedra y hacer la ruta completa.

En definitiva, un fin de semana de castillos y pueblos de ambiente medieval que invitan al paseo tranquilo y sosegado sin olvidarnos de la fantástica gastronomía navarro-aragonesa de la zona. Personalmente me quedaron ganas de explorar aún mas la zona y, sobre todo, hacer alguna ruta de senderismo por los Mallos de Riglos. Otra vez será.

Con este artículo se han terminado, posiblemente, los viajes de varios días por lo que queda de año, sin embargo recuperaremos las rutas de fin de semana que abandoné antes del verano y de las que ya tengo tres o cuatro artículos preparados.