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Castillo de Peracense

En la provincia de Teruel y a unos 55km de la capital de la misma, perdido en mitad de una telaraña de estrechas carreteras por las que la circulación es una odisea, se encuentra este impresionante castillo, completamente mimetizado con el abrupto y rocoso paisaje de piedra rojizas. Hace ya tiempo que Álvaro me había hablado de él pero hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de visitarlo. Tenía razón :P.
Aunque se han encontrado restos arqueológicos de asentamientos celtíberos y romanos, las primeras referencias que se tienen son de la época musulmana, pero la verdadera importancia de esta fortaleza llegará en el s.XIV, al encontrase en la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón se convirtió en vigilante mudo de las tensiones entre ambos reinos ya que nunca llegó a estar en primera línea de batalla, privilegio que correspondía al vecino castillo de Ródenas.

Tras la fusión de los reinos de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos el Castillo de Peracense pierde toda la importancia que tenía al desaparecer el peligro hostil en la frontera. Volvió, no obstante, a tener cierta importancia durante las Guerras Carlistas para volver al abandono total tras la finalización de éstas. En 1987 se inició el proceso de restauración que nos permite hoy en día asombrarnos con la espectacularidad de esta fortaleza y su entorno.

El fortín está formado por tres recintos amurallados concéntricos. Una gran muralla protege los flancos sur y oeste ya que el norte y el este, como veis en las fotos, son totalmente inexpugnables gracias a los acantilados sobre los que se levanta el núcleo central del castillo.

Recinto exterior

Era el recinto utilizado para proteger a la población y al ganado en caso de peligro y suponía el primer nivel defensivo con unas enormes murallas.

Unas escaleras de madera situadas a cada lado de la muralla dan acceso al adarve que puede recorrerse al completo.

Recinto intermedio

A través de una puerta situada en la segunda línea de murallas y protegida por una gran torre accedemos al recinto intermedio.

Acogía la plaza de armas del castillo y era probablemente donde se alojaban los soldados. En esta zona encontramos, además, el aljibe principal, excavado en el suelo y con capacidad para sesenta mil litros de agua.

En la confluencia de las murallas del recinto exterior e intermedio se encuentra la Torre del Hospital, que domina el flanco más expuesto tal como se ve en la imagen superior.

Recinto superior

Finalmente encontramos el recinto principal, levantado sobre un contundente espolón rocoso desde el que se divisan y controlan todos los alrededores.

Hoy en día se accede desde una escalera de madera, pero hay que imaginarse que ahí había un puente levadizo protegiendo la parte más importante de la fortificación ya que allí se guardaban no sólo víveres sino también armas y hasta tres aljibes.

El interior es totalmente irregular, adaptado al caprichoso peñasco sobre el que se levanta. Tras atravesar la puerta de entrada accedemos a un estrecho pasillo que lleva al interior del perímetro. En primer término tenemos la falsa torre del homenaje, ya que en realidad es simplemente una pantalla de protección de la fortificación. Se puede subir a la terraza superior a través de una escalera.

Por otra escalera al otro lado subimos a las estancias centrales del edificio. La cocina y los salones principales.

En la parte más alta del recinto encontramos otra especie de terraza con una cisterna para recoger agua. Se ha acomodado a lo largo del muro que la rodea un falso camino de ronda para que se pueda transitar y disfrutar de las vistas.

Hacia el extremo este del castillo, en el recinto intermedio se encuentran los restos de un cementerio.

Los exteriores que rodean la fortaleza forman parte del encanto del propio castillo, y es que las vistas desde la altura del recinto principal son espléndidas.

El castillo es completamente espectacular, tanto por su situación como por su arquitectura, su construcción de piedra arenisca roja (rodeno) y su integración en el paisaje. Compensa de sobra las peripecias para llegar hasta él :P.

Pese a lo que se pueda pensar, había mucha gente visitando el castillo. Cuando llegamos nosotros habría otros seis u ocho coches. Normalmente cuando visitamos alguna fortaleza somos los únicos visitantes :P. Una visita más que recomendable.

Lanzarote en invierno

La úlima nochevieja la pasamos en Lanzarote, ya sé que llego con un poco de retraso en pleno verano, pero es lo que hay :P. Un plan espectacular, pasar de los 7 grados de temperatura de Galicia y Madrid y de la ropa de invierno, a los 22 de la isla, pantalones cortos y chanclas. Estuvimos una semanita, del miércoles 30 de diciembre al martes 5 de enero, tiempo más que suficiente para recorrer la isla, descansar, desestresarnos y disfrutar de la gastronomía local.

En nuestro caso volamos con Ryanair, salimos de Barajas a las 6:30 de la madrugada, es lo que tienen los vuelos de bajo coste. Al llegar nos estaba esperando el coche de alquiler que previamente habíamos reservado. La mejor opción son las compañías locales como Cabrera Medina, Faycan ó Autoreisin, mucho más baratas que las multinacionales. A nosotros nos salió por unos 180 euros la semana completa. Acabamos reservando en GoldCar ya que cuando quisimos hacerlo en las otras, con casi un mes de antelación, ya no ofrecían disponibilidad, pero eran más baratas. Un detalle a tener en cuenta es el tiempo de alquiler. En nuestro caso eran seis días ya que nos íbamos el día cinco a las 10 de la mañana, pero salía muchísimo más barato alquilando la semana completa, lo devolvimos un día antes, pero pagamos menos que reservando los días que nos interesaba. Otro detalle interesante, no sé si será común a todas las compañías, es que nos dieron el depósito lleno y nos cobraron ese depósito, es decir, había que devolverlo vacío, no lleno como suele ser habitual. De esta manera, y teniendo en cuenta que es una isla y además pequeña, la mayoría de coches los deben devolver con medio depósito, con lo que se convierte en parte del negocio.

Nos alojamos en los Apartamentos Natura Garden (A en el mapa de abajo), en Playa Blanca, en el extremo sudoeste de la isla, una zona muy tranquila. Los apartamentos son perfectos, coquetos y con todo lo necesario. Pertenecen al hotel que tienen justo al lado con lo que se pueden utilizar los servicios comunes del mismo. A nosotros nos resultaron cómodos y agradables.

La temperatura era ideal, ni frío ni calor, pero no nos equivoquemos, es invierno y, quieras que no, la temperatura no es muy de bañarse, si acaso a mediodía cuando más aprieta el sol. Además hay que tener en cuenta el viento que sopla casi constantemente, no llega a ser incómodo ni mucho menos, pero en esta época del año, obviamente, no es un viento cálido.

La isla está plagada de extranjeros, alemanes e ingleses en su mayoría, sin embargo me parecieron mucho más familiares y tranquilos que los de otras zonas de la costa mediterránea. Eso sí, pese a ser mayoría apabullante en la isla sobre los turistas nacionales, en cuanto empezabas a hacer visitas culturales ¡éramos más los españoles!

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A) Playa Blanca

Tras recoger el coche en el aeropuerto nos dirigimos directos a nuestro apartamento para descansar un poco del madrugón y, a continuación, pasar por un supermercado para tener provisiones 😛 y darnos una vuelta por Playa Blanca.

Al día siguiente era nochevieja. En el hotel al que pertenecían los apartamentos habíacena de gala :P, pero como comprenderéis, lo último que nos apetecía era pasarla rodeados de ingleses y alemanes desde las 7 de la tarde que comenzaba el cotarro. Además, como había pasado primero la Navidad en Galicia, me permití el lujo de llevarme un surtido de productos de la tierra ;).

Playa Blanca es el típico pueblo pesquero venido a centro turístico, lleno de bares y restaurantes pero, sobre todo, de guiris :P. Tampoco hay mucho más que decir. Es una zona muy tranquila, nosotros nos sentimos muy a gusto, aunque también he de decir que solemos huir de las zonas de bullicio.

Si estáis muchos días quizás os apetezca acercaros a Fuerteventura. Los ferrys salen desde el muelle de Playa Blanca y tardan poco en llegar, de hecho se ve perfectamente la isla desde el paseo marítimo.

Un poco de historia

Aunque la isla ya era conocida por los romanos, es en el s.XV cuando se redescubre y comienza su verdadero desarrollo gracias sobre todo a la agricultura. Sin embargo toda esta economía se viene abajo cuando en el s.XVIII el Timanfaya entra en erupción cubriendo de lava un cuarto de la isla borrando así de un plumazo las fértiles tierras del sudoeste de la isla. Lanzarote tuvo entonces que reinventarse así misma y lo consigue gracias a nuevos cultivos llegados de América (patata, tomate, o la cochinilla, utilizada para la fabricación de tintes). En esta época comienzan también el cultivo de la vid gracias a un ingenioso sistema desarrollado por los campesinos locales que les permite aprovechar la humedad ambiental para plantar viñas en zonas volcánicas. Hoy en día tienen su propia denominación de origen y el vino se La Geria se ha convertido en parte importante de la economía de la isla.

Pero no es por la agricultura ni por la pesca de bajura por la que conocemos hoy en día a Lanzarote. Desde finales de los años 60 el desarrollo turístico ha convertido a Lanzarote, junto a las demás Islas Canarias, en centro turístico de Europa, recibiendo 2 millones de turistas al año. A todo ello contribuyó activamente César Manrique, verdadero impulsor del desarrollo, protección y conservación de los parajes naturales que oculta Lanzarote. Nacido en la isla, se instala definitivamente de nuevo en ella en 1966 tras vivir en Nueva York y comienza la verdadera revolución cuando aún el sector turístico estaba en pañales en nuestro país. Su objetivo de mezclar el buen clima y las playas con el medio ambiente, la riqueza cultural de la isla y el carácter de la población isleña llevaron a Lanzarote a ser considerada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993, esa sostenibilidad tan de moda ahora mismo. Todo gracias a él, el verdadero héroe de lo que hoy es Lanzarote. Los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río, el Timanfaya… todo es obra suya.

Todos los puntos principales requieren pagar entrada, pero existen dos bonos de 4 y 6 puntos en función de las visitas que planees realizar. Aquí puedes consultar las tarifas. Ojo a una cosa, sólo el bono de 6 incluye el Mirador del Río, y, como veréis más adelante, es imprescindible su visita. Tenedlo en cuenta a la hora de planificar vuestro viaje.

Otro detalle importante. Si lo que buscas son playas para tirarte a la bartola, Lanzarote puede no ser tu isla, no es Fuerteventura o Gran Canaria, las playas no son espectaculares. Las Playas de Papagayo, son con mucho, las mejores.

Vamos con nuestra ruta turística por la isla.

B) Jameos del Agua

Nos encontramos en la zona más oriental de la isla.

Se sitúan en el extremo más cercano al mar de un túnel volcánico que continua hasta la Cueva de los Verdes y la Montaña del Volcán de la Corona, si bien distintos desprendimientos hacen que los jameos y la Cueva no estén unidos hoy en día. En los Jameos se ha aprovechado la parte más cercana al mar para crear un bonito paraje formado por tres jameos. El primero, por el que se accede, ha sido convertido en bar-restaurante y organizan cenas nocturnas que deben ser realmente agradables ya que el ambiente que se respira lo es.

Para llegar al segundo jameo, el Grande, debemos cruzar un pasadizo de unos 100m de largo con un lago de aguas cristalinas y en el que habita un cangrejo albino y ciego cuyo origen se desconoce y que solo existe aquí, el jameito. Es el lugar más emblemático de Los Jameos y se encuentra completamente mimetizado con el entorno y sin apenas intervención. La parte superior de la bóveda volcánica presenta un agujero por el que en los días soleados se proyecta un haz de luz que le da al lago una apariencia realmente preciosa.

El Jameo Grande es un exuberante y exótico jardín con una gran piscina blanca de aguas turquesa que se integra perfectamente en el entorno, aunque no lo parezca, y dan unas ganas terribles de bañarse :P.

El tercer jameo, el de la Cazuela, acoge un auditorio con aforo para unas 600 personas. Se realizó para aprovechar la excepcional acústica del interior de los túneles volcánicos.

En los alrededores del Jameo Grande puede visitarse el centro de interpretación donde se pueden aprender algunas cosas sobre la historia de la isla y la vulcanología. Se podría haber aprovechado bastante más este espacio, las fotos tienen más de veinte años y eso se refleja en el aspecto vetusto y descuidado del centro, no estaría de más modernizarlo un poco.

B) Cueva de los Verdes

Es el tramo anterior del mismo túnel volcánico que termina en los Jameos del Agua. Su formación data de hace cincomil años, cuando un río de lava se solidifica en su superficie por el efecto del aire pero sigue discurriendo la corriente por el interior hasta que se vacía completamente quedando el túnel que conocemos. Posteriormente la entrada de gases provenientes de la llegada de la lava al mar hacen que al comprimirse salten partes de ese techo solidificado formándose los jameos anteriormente vistos.

El nombre de esta cueva viene de la familia Verdes, antiguos propietarios de las tierras en las que se encuentra y era utilizada antiguamente como refugio para los habitantes de la isla para protegerse de los ataques de piratas berberiscos.

La zona visitable tiene una longitud de unos 2km y dura una hora aproximadamente. No se puede decir que sea una cueva espectacular, pero es interesante sobre todo por el hecho de ser volcánica.

Hacia el final del túnel hay un pequeño auditorio en el que se hacen conciertos aprovechando, de nuevo, la buena acústica del interior.

C) Mirador del Río

Continuando hacia el norte desde la Cueva de los Verdes nos encontramos con esta espectacular vista. Posiblemente la mejor postal de Lanzarote. Con la luz del atardecer es una imagen impactante.

Se conoce como El Río al espacio de mar que separa Lanzarote del archipiélago Chinijo, formado por algunas pequeñas islas entre las que destaca La Graciosa, la isla que tenemos en primer plano desde el Mirador del Río y que en días despejados ofrece una belleza impresionante.

Construido en 1973 gracias, como no, a Cesar Manrique, se levanta sobre la antigua «Batería del Río», línea de cañones utilizada en la Guerra de Cuba contra los Estados Unidos a finales del s.XIX. La integración con el entorno es sencillamente perfecta. Para lograrlo se excavó un gran hoyo sobre la montaña en el que se levantaron dos cúpulas para después cubrirlas de tierra de manera que queda completamente oculto dentro de la propia montaña.

En el interior de las cúpulas construidas se hizo un restaurante con unas vistas espectaculares. El mirador propiamente dicho dispone de tres zonas de observación. En el mismo restaurante, todo el ventanal circular que lo rodea mirando al mar, el pasillo exterior y la terraza superior. Desde cualquiera de ellos las panorámicas son para quedarse embelesado horas y horas.

Si tienes tiempo, la visita a La Graciosa puede que merezca la pena. Se llega en barco desde Orzola.

La vuelta hacia Playa Blanca la hacemos por Haría hasta Teguise, lo que nos da todavía algunas vistas excepcionales del atardecer insular.

Estos tres puntos fueron el recorrido de nuestro tranquilo primer día, se hace con total comodidad, las distancias son muy pequeñas. Algunos pensarán, «no has hablado de comida» :P, pues no, aún no ;), y es que este día íbamos a comer en Arrieta, en un restaurante que nos habían recomendado, pero no lo encontramos y acabamos comiendo en lo primero que encontramos abierto, ni bueno ni malo, normal.

D) Timanfaya

Nuestro segundo día turístico comienza en el Parque Nacional de Timanfaya, el centro neurálgico de Lanzarote y una auténtica pasada. Fijaos en algunas fotos como se ven los cráteres.

No hace falta que os explique que hablamos de un paraje natural de origen volcánico. No estamos acostumbrados a ver algo así y es realmente espectacular, parece que te encuentres en la luna, rodeado de cráteres y rocas de lava solidificadas.

El acceso al Timanfaya está totalmente controlado y restringido con un número máximo de coches y personas simultáneamente y hasta que no baje alguien no puede subir nadie más. Una vez arriba tus movimientos están también limitados, no puedes salirte del recinto del Centro de Recepción. Y es que el acceso al Parque está totalmente prohibido si no es en las «guaguas» oficiales que te pasean por entre cráteres y lava durante una hora aproximadamente. La mayoría de las fotos que veis aquí fueron tomadas desde el autobús, el resultado es mucho mejor de lo que esperaba.


Dado que las últimas erupciones fueron a mediados del s.XVIII, el Parque del Timanfaya apenas ha sufrido intervención humana, con lo que es un espacio privilegiado para investigaciones de colonización biológica dada la presencia casi nula de vegetación.
Menos mal que no dejan acceder con coche, se montarían unos buenos líos por esa pequeña carretera. La «Ruta de los Volcanes» que hace el autobús es realmente una gran experiencia, echas de menos en algún momento que te dejen bajar :P, pero es totalmente comprensible que no lo hagan.

Es realmente espectacular lo que ves. 200km cuadrados de volcanes, lava y cenizas que van descendiendo hasta tocar el mar sin ningún ápice de vegetación. Un paisaje apocalíptico provocado por la furia de 300 volcanes hace menos de 300 años.

La mayor región volcánica de las Islas Canarias presenta una aspecto de planeta completamente deshabitado. Podría ser el escenario de infinidad de películas catastróficas… si no fuese Parque Nacional :P, sin embargo lo que para unos sería símbolo de muerte es, en realidad, un laboratorio de vida :).


Qué más os puedo contar yo que no se vea en las imágenes. Hay que verlo, sin duda alguna, nunca habrás visto algo similar.

Ya en la zona del Centro de Recepción tenemos las típicas demostraciones de que sigue habiendo actividad volcánica en Timanfaya. Sobre esta aparentemente inocente grieta, los operarios colocan algo de paja seca…


Y casi al instante comienza a arder por el calor que viene del interior. Incluso la superficie del suelo que veis, formada por pequeñas piedrecitas, se encuentra realmente caliente cuando las coges con las manos.
Otra atracción para turistas. Por un tubo metálico de unos 10cm de diámetro que llega no se cuantos metros al interior de la tierra vierten un poco de agua y al momento sale disparada violentamente por la evaporación y la presión del gas… queda llamativo, no lo puedo negar.

Aquí vemos un horno «natural», que aprovecha el calor del propio volcán.

Y aquí una de las estrellas del Centro de Visitantes. Perteneciente al restaurante «El Diablo» nos encontramos con esta barbacoa que, al igual que el horno, utiliza el calor que desprende el propio volcán por las grietas de la superficie.

Desde aquí nos desplazamos a El Golfo (E), y paramos a comer, ahora sí :). Fuimos directos a La Lapa, en la misma entrada del pequeño pueblo marinero, lo teníamos apuntado en nuestros «recomendados» y valió la pena, salimos encantados.

Empezamos con especialidades locales, mojo picón, cómo no, para acompañar las papas arrugás, y queso de la zona con confitura.


Y el plato estrella. Parrillada de pescado. Comimos varios días a base de parrilladas ya que son espectaculares. Pescado fresquísimo, muy sabroso y muy bien de precio, entre 24 y 30 euros dependiendo del sitio. Dependiendo del día, del mercado y del mar, encontrarás distintas variedades en la bandeja: vieja, cherne, antoñito, sargo, chopa, etc. Pero siempre de excepcional calidad.

E) El Lago Verde

Tras comer y dar un paseo por el pueblo nos acercamos al Lago Verde, llamado así porque es… verde :P. Es uno de los puntos de entrada gratuita en Lanzarote.

El contraste no solo con la montaña sino con la negra arena de la playa le proporciona una apariencia espectacular. El color se debe a las algas que habitan en su superficie, no hay más secretos :P.
Se encuentra en una especie de anfiteatro natural abierto tras las erupciones de 1730, una pequeña cala de arena volcánica. El lago se formó al inundar el agua el cráter.

En lo alto del extremo más cercano a El Golfo se encuentra un mirador desde el que se puede apreciar la grandiosidad de esta maravilla de la naturaleza.


Las paredes de roca que rodean la cala presentan caprichosas formas debidas a la porosidad de la toba y al paso del tiempo. El lago está declarado Reserva Natural, con lo que está terminante prohibido el baño.

E) Los Hervideros

Continuando la misma carretera que bordea la costa desde El Golfo llegamos a Los Hervideros. Cuidado con el desvío, no está nada claro en esa dirección, no está señalizado, en el sentido opuesto sí :P, a nosotros nos tocó pegar la vuelta, y porque nos llamó la atención el tráfico excesivo de coches que había.


Los hervideros son el resultado de la erosión de las olas del mar chocando contra las lenguas de lava que corrían hacia el mar y que al solidificarse han creado una zona de costa por donde el mar, cuando está embravecido, sube por las cuevas, agujeros y recovecos de la lava provocando un efecto semejante al del agua al hervir.

Se puede caminar por prácticamente la totalidad de los riscos, lo que permite acercarse y asomarse a distintos balcones naturales desde los que disfrutar del espectáculo del mar embravecido contra la costa.

La unión de los elementos fundamentales, tierra, aire, fuego y agua nos devuelven extravagantes y curiosas formaciones.




No considero que sea una visita imprescindible, pero si te aburres una tarde resulta curioso, poco más. Ah, y es gratis! 😉

E) Las Salinas de Janubio

Siguiendo de nuevo un poco más hacia el sur de la isla llegamos a las Salinas de Janubio, donde, bueno, lo mejor de todo es haber llegado al atardecer y asistir a la puesta de sol desde una posición privilegiada: la terraza de un solitario bar que hay allí mismo. No íbamos con la idea de parar, la casualidad hizo que decidiésemos tomar algo en ese mismo bar :).


Explotadas desde finales del s.XIX, las salinas constituyen tradicionalmente uno de los sectores fundamentales en la economía lanzaroteña debido a la importancia que para la pesca tiene la sal, tanto para su conservación en salazón como en salmuera.

Finalizamos aquí otro tranquilo día. Quiero insistir en que parece que se hacen muchas cosas en un día, pero es que es una isla pequeña y las distancias son muy cortas. Ningún día madrugamos, salíamos del apartamento alrededor de las 11 de la mañana y regresábamos sobre las 6 o 7 de la tarde.

F) La Geria

Ya habíamos estado por el este y por el oeste de la isla, esta vez nos tocaba el interior. La casualidad hizo que fuese domingo y se celebrase en Teguise el considerado como mejor mercadillo de la isla, así que hacia allí nos fuimos. De camino pasamos por La Geria lo que nos permitió descubrir in situ aquella manera de cultivar las vides que os comentaba.

Todo lo que ves por esta zona son extensiones de viñedos plantados según la tradición, cepas sobre montañas negras, parece imposible que vaya a crecer algo…

Pero crece. Fijaos aquí en detalle. Así es toda la zona, pequeños cráteres realizados sobre el suelo en el centro del cual se planta la cepa y un pequeño muro de piedras que la protege de los vientos constantes. No hay más secreto. Se desaprovecha mucho espacio, por supuesto, pero a cambio se consigue tener una variedad única de vino.

G) Teguise

Llegamos a Teguise y dejamos el coche en uno de los muchos aparcamientos señalizados y distribuidos a la entrada del pueblo, previo pago de la «tasa municipal», eso sí :P.

Teguise fue la primera capital de la isla hasta que en 1852 se trasladó a la actual Arrecife gracias sobre todo al empuje de su puerto. La recuperación realizada en los años ochenta llevó a que fuese declarada Conjunto Arquitectónico Histórico-Artístico, y esto es exactamente lo que podemos apreciar hoy en día.

Sobre el trazado medieval de casas blancas podemos disfrutar de un agradable paseo por sus angostas y empedradas calles, sus palacios (prueba de su poder señorial), sus iglesias y sus monumentos. Es sin duda la mejor expresión de la arquitectura y el arte canarios en Lanzarote.

En cuanto al mercadillo, qué queréis que os diga. Desde mi punto de vista está completamente mitificado. Me imagino que hace algunos años sería algo mucho más tradicional y representativo de la cultura de la isla, pero hoy en día es un mercadillo más, algunos puestos puede que te recuerden a Ibiza mientras que otros (muchos) te recordarán a cualquier mercadillo de tu pueblo. Es posible también que sean los numerosos turistas extranjeros los que le dan la fama que tiene, pocos mercadillos habrán visto :P. En mi opinión, si te coincide, bien, pero cambiar tus planes para poder acercarte no vale la pena…

H) Caleta de Famara

Tras perdernos por el mercadillo de Teguise continuamos viaje hacia Caleta de Famara ya con el apetito pidiendo a gritos algo que ingerir.

Aquí traíamos como referencia el Restaurante Sol, fácil de encontrar pero complicado de encontrar mesa. Por suerte sólo tuvimos que esperar un cuarto de hora para disfrutar de las vistas de La Graciosa y el Risco de Famara desde la terraza a pie de mar.

Volvimos a la carga con la parrillada de pescado, de nuevo espectacular, acompañada esta vez por una ensalada de marisco de primero que estaba realmente buena.

De nuevo he de decir que la relación calidad/precio fue maravillosa. Un lugar ideal para disfrutar de la cocina canaria y de la conejera en particular.

Caleta de Famara, justo al lado de la Playa de Famara conocida sobre todo por los aficionados al surf y demás deportes acuáticos, es posiblemente el pueblo de Lanzarote que más ha sabido conservar la esencia propia de la isla. Pese a que hay algunos servicios turísticos, sobre todo alquiler de apartamentos, sigue siendo un pueblo pesquero con carreteras de tierra sin asfaltar, lo que refuerza más aún, si cabe, su carácter.

De verdad es un paseo agradable, después de comer, perderte por las calles y recovecos del pueblo o acercarte a la propia Playa de Famara. Si el viento lo permite, el atardecer debe ser espectacular, sobre todo con marea baja.

Senderismo por el Timanfaya

Decidimos regresar a Playa Blanca bordeando la costa hacia el Timanfaya, y ahí nos llevamos una agradable y triste sorpresa a la vez. Triste porque nadie, ni siquiera en la oficina de turismo, nos habían dicho que existía. Agradable porque era una ruta de senderismo por la que puedes cruzar parte del Parque del Timanfaya por tu cuenta. Llegamos tardísimo y no pudimos ni plantearnos completarla, ya no teníamos tiempo, nos quedamos con las ganas.

La ruta es Miradero – Las Malvas, de unos 8km de longitud y que termina en la costa tras haber cruzado completamente el Timanfaya.

La entrada al sendero, apenas sin señalizar, está dirección Tinajo tras pasar el desvío del Centro de Visitantes del Timanfaya. Es un pequeño desvío a mano izquierda. Lo único que verás es una pequeña explanada para dejar el coche, y digo pequeña porque no caben más de 3 o 4 coches, y un cartel apenas visible.

Ojalá hubiera sabido antes que existía esta ruta, es el único punto por el que puedes caminar entre la lava solidificada. Hacia el final, parece ser, tienes unas vistas espectaculares de algunos cráteres.

Aquí tenéis toda la información sobre el sendero.

I) Playas de Papagayo

Finalmente haré una breve reseña sobre las Playas de Papagayo, situadas muy cerca de Playa Blanca, pero alejadas de los núcleos turísticos.

Es un conjunto de cuatro pequeñas playas (Playa Mujeres, Playa de Papagayo, Playa del pozo y Playa Puerto Muelas), esta vez sí de fina y rubia arena.

Su situación es excepcional para disfrutar de otro atardecer en la isla ya que ves como se va poniendo el sol con Fuertevendura al fondo como podéis observar en la foto de arriba.

Nuestra despedida de Lanzarote la hicimos en el restaurante El Almacén de la Sal, en Playa Blanca, uno de los clásicos de la zona ya que lo recomienda mucha gente. No puedo decir que nos haya gustado. Más caro que los demás y, comparativamente, de peor calidad, y digo comparativamente porque al no haber pedido platos similares tampoco se puede establecer una equiparación objetiva.

Nuestro menú consistió en pastel de erizo (especialidad de la casa), medallones al cabrales, entrecot de buey y tarta de queso. Obviamente no es el mejor sitio para pedir carne, estábamos un poco cansados de pescado ya, pero es que no estaba nada buena, no justifica el precio. El pastel de erizo, eso sí, exquisito.

Compras en Lanzarote

Finalizamos el publireportaje con un pequeño comentario sobre compras. Como supongo que todos sabeis, las islas han sido tradicionalmente un sitio ideal para comprar sobre todo electrónica y relojes, sin embargo esto ha venido a menos considerablemente. De puerto franco libre de impuestos ha pasado a cargar el IGC, parecido al iva, con lo que los márgenes y las diferencias se han prácticamente equiparado a la península. Con las compras por Internet ya no hay apenas diferencia entre precios, al menos no en tiendas de confianza. Si quieres ponerte a regatear y te sale bien la jugada, puede que saques un buen precio, pero mucho ojo a lo que te venden, no a lo que te enseñan ;).

Yo iba buscando una cámara de fotos concreta, una Canon EOS-500d. Mi precio en la península eran 615 euros por Internet en aquel momento y terminé comprándomela allí por 600 en una de las más conocidas y de confianza, Visanta. Me la compré simplemente porque así la aproveché durante todo el viaje :P. Pregunté en muchos sitios y me harté de tener que comerle el tarro a un subnormal que me quiere tomar el pelo a mi diciéndome que la 500d sin estabilizador cuesta 500 y con estabilizador 600. Vas a tener que quitarle tú el estabilizador, el objetivo de ese modelo viene con él :P.

Lo barato, sin duda, el alcohol, el tabaco (menos de la mitad que en la península) y perfumería y estética en general, aquí los precios pueden ser realmente bajos en comparación, pero ojo sobre todo a lo que compras si después vas a coger un vuelo de bajo coste, te puede salir más caro si te toca pagar sobre peso, y es que los perfumes, cuando mayor sea la botella, más barato sale, pero más pesa.

Aquí terminamos nuestras merecidas vacaciones de invierno :P, entregamos el coche en el aeropuerto, embarcamos en el avión sin problemas de sobrepeso en el equipaje de mano y regresamos a la cruda realidad de los 7º en Madrid…

Eso sí, si todo va bien las próximas navidades me llevarán a otra de las Islas Canarias, un planazo en pleno invierno.

Albufera de Valencia

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Con la esperada llegada del buen tiempo nos acercamos el sábado por la mañana a dar una vuelta por la Albufera. Aquí os dejo algunas fotos que dan muestra de la belleza de la zona.

A) Embarcadero

En el corazón de la Albufera se encuentra el mirador-embarcadero desde donde puedes dar un paseo en barca.


B) Centro de interpretación

Al comienzo del desvío hacia El Palmar se encuentra el Centro de Interpretacion desde donde podéis acercaos  por un pequeño sendero al centro de observación de aves ya que la Albufera es un humedal protegido, lugar de paso para miles de aves en sus trayectos migratorios.

Nunca se me había ocurrido parar aquí, suerte que en el embarcadero han puesto una caseta de información del parque y se nos ocurrió preguntar :P.









C) El Palmar

Finalizamos en El Palmar, reducto de la Valencia más tradicional, aquella de Cañas y Barro de Blasco Ibañez. Mucho ha cambiado desde entonces y el pueblo vive casi en exclusiva del turismo (gastronómico). Aún así el cultivo de arroz, además de la pesca, sigue siendo su forma de vida.

Moya y Cañete

En la excursión de hoy nos adentramos en tierras de Cuenca para llevarnos una grata sorpresa. Nuestro punto de partida, Moya, estaba planeado, la continuación, Cañete, fue un descubrimiento casual. Las fotos no son muy buenas, el tiempo no acompañaba en absoluto, pero aún así no nos amedrentamos y pudimos disfrutar de la excursión pese al viento y la lluvia. Esta es la ruta:

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Moya

Poco antes de llegar a tu destino te sorprende esta visión fantasmagórica, supongo que sería también por el día nublado que nos tocó a nosotros, pero tan fascinante que te impulsa a seguir acercándote más y más cual imán. En un pequeño cerro rematado en una explanada de unos 600m de longitud y entre las provincias de Teruel y Valencia (además de Cuenca, claro) se alzan los restos de lo que un día fue el Señorío de Moya.

DSC_0681 Una vez llegas a lo que es una pequeña barriada que aún queda en la parte baja del montículo (El Arrabal), una pista de tierra a mano izquierda te lleva hasta la entrada misma de la antigua villa medieval, no da mucha seguridad, es empinada y con un precipicio considerable, pero al final llegas arriba 🙂 .

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Pese a los robos sufridos tras el abandono del pueblo, todavía quedan en pie gran parte de los dos cordones de murallas que tenía la villa demás de algunas de las siete puertas de acceso.

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La mayor sorpresa llega al alcanzar la cima y tras entrar en el recinto amurallado, el castillo (s.XIII), parcialmente restaurado, te impacta en la mirada con su perfil perfectamente definido y su gran torre del homenaje en primer plano. Además están los restos de varias iglesias y el antiguo ayuntamiento recién restaurado también. No pudimos disfrutar como nos gustaría de la fortaleza debido al mal tiempo, pero nos resultó fascinante.

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Vamos con un poco de historia.

Pese a que se han encontrado restos anteriores a la Reconquista, es a partir de la repoblación que hace Alfonso VIII (cediéndola además a la Orden de Santiago) cuando comienza la verdadera y esplendorosa historia de Moya gracias a su privilegiada situación como «Llave de Reinos» al encontrarse entre los reinos de Castilla y Aragón.

Entre 1211 y 1231 fue objeto de importantes luchas religiosas entre las dióceis de Albarracín y Cuenca por hacerse con la fe de estas tierras que finalmente pasarían a pertenecer a la diócesis manchega.

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En varias ocasiones los moyanos se rebelaron contra los poderes, desde las Cortes Castellanas hasta el Marqués de Villena al que los habitantes rechazaron cuando Juan II le cedió Moya. Llegaron incluso a comprar la libertad de todo señor feudal convirtiéndose así en el Realengo de Moya, de manera que dependían exclusivamente del Rey, derecho que sería anulado en el s.XV.

La lealtad de Moya a Isabel I le valió la categoría de marquesado en 1480 cuando la reina cede Moya al matrimonio formado por su camarera y el marido de ésta.

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A partir de este momento comienza la mejor época de la localidad convirtiéndose Moya en cabeza del Marquesado y alcanzando gran importancia dado que era la única localidad castellana con acceso al río Turia. El destino quiso que las casas de Moya y Villena se uniesen finalmente en la tercera generación de los marqueses, alcanzando sus cotas más elevadas de esplendor hasta la llegada del s.XVIII en que comienza su decadencia con la desaparición de las principales familias.

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Todavía formará parte de la historia su papel en la Guerra de la Independencia y su resistencia contra las tropas de Napoleón, pero volvería a ser finalmente saqueada y destruida al igual que en las siguientes Guerras Carlistas.

El s.XIX cierra este capítulo de la historia con la desamortización que separaró los pueblos que formaban la jurisdicción y, con ella, la pérdida total de prestigio y el abandono progresivo de la población.

En los años 50 del s.XX Moya está ya completamente deshabitada y en estado de ruinas.

DSC_0667Hoy en día Moya es el conjunto de las ruinas de un pasado glorioso que pese a los expolios siguen ahí en pie para demostrar y dejar constancia de su paso por la historia, un paso que todavía se antoja grandioso y espectacular. En los últimos años se han realizado las primeras actuaciones con el objeto de recuperar parte del pueblo con la restauración del antiguo ayuntamiento y de parte del castillo.

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Es muy frecuenta toparte, curiosamente y aunque parezca extraño, con visitantes extranjeros que se acercan a contemplar este reducto medieval. Va a ser verdad eso de que no todos buscan sol y playa :|.

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Aquí podéis consultar toda la información que queráis sobre Moya, yo lo hice :P.

Hostería de Cañete

Mapa en mano y sin saber a donde dirigirnos decidimos ir hacia Cañete, no sé muy bien por qué, la verdad, y nos dio la hora de comer. Nos metimos directamente en la Hostería de Cañete, en la entrada del pueblo, sin tener ninguna referencia, y nos gustó. De ambiente rústico y agradable, tiene una pequeña cafetería muy acogedora con una gran chimenea y unos sillones que te empujan a echarte la siesta :).

Ya en el restaurante puedes disfrutar de las especialidades de la zona.

Sopa de gallina de corral, zarajos y morteruelo.

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Caldereta de ciervo

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Chuletillas de cordero

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Castillo de Cañete

Tras llenar el estómago y todavía embriagados por la lumbre de la chimenea, nos acercamos a visitar el castillo. ¿Castillo? ¿Qué castillo? Y es que a simple vista no parece que haya nada en lo alto de la montaña, pero sí, escondido entre las paredes encrespadas, se encuentra una fortaleza del s.X.

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Fijaos en esta imagen en la escarpada colina, menuda defensa natural tenía, no sabían nada los árabes :).

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Desde lo alto del castillo se conservan todavía las murallas defensivas que descienden hasta el mismísimo pueblo rodeándolo, cercándolo y protegiéndolo. La vista de esta muralla es increíble desde arriba. Al final de la muralla se encuentra una de las antiguas puertas de acceso.

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Estas escaleras, aunque lo parezca, no son las que conducen Mordor :P, sino que nos permiten acceder a la pequeña puerta que da acceso a la fortaleza y que solo llegas a ver cuando estas casi delante de ella arriba del todo.

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De origen musulmán, la mayor parte de lo que se conserva hoy en día pertenece seguramente al periodo califal cordobés (primera mitad del s.X). Posiblemente empezó siendo una simple atalaya durante el periodo emiral (756) para ir aumentando su tamaño hasta ocupar la totalidad de la colina, un espacio realmente grande que le da un aspecto fabuloso.

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Tras la reconquista y ya en los s.XIV y XV se reformó para habilitarlo para las nuevas armas de artillería y se reforzaron sus muros hasta que comenzó su progresivo abandono en el s.XVI.

Durante las Guerras Carlistas fue recuperado y adaptado de nuevo para ser finalmente abandonado a su suerte posteriormente, es decir, para ser utilizado como cantera para la construcción de viviendas de los habitantes de Cañete.

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Realmente no te imaginas su interior hasta que estás dentro y recorres de punta a punta todos los muros y restos que quedan ahí después de tanto tiempo. La fortaleza ocupaba toda la cima de la montaña y pese a que, como ya he comentado, el mal tiempo se cernía sobre nuestras cabezas, no pudimos reprimir las ganas de recorrerlo completamente puesto que es realmente fabuloso, te llegas a sentir en otra época.

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Por cierto, como curiosidad, en este castillo nació Álvaro de Luna.

La pena de todo esto es que está completamente abandonado y en estado de ruina, es increíble que nadie se ocupe de recuperar algo tan espectacular.

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Y como siempre y mientras la lluvia comienza a caer sobre nuestras cabezas, regresamos a casa con la satisfacción de haber sentido y tocado muros de más de mil años de historia.

P.D. Las fotos de hoy no son muy buenas, es una lástima, no se llega a apreciar bien la belleza de estos lugares, pero en serio, hacía muy mal tiempo :P.

Castillo de Forna

¡Qué pesado el tío este con los castillos! Pues sí, no lo puedo remediar, siento una enorme debilidad por estas construcciones con más de mil años de historia y que ahí siguen en pie, unas con más suerte que otras, pero ahí están.

Hoy nos acercamos a la localidad alicantina de Forna, a escasos 35km de Denia y que esconde una de las fortificaciones más impresionantes de la Comunidad Valenciana, lo descubrimos por casualidad googleando y tardamos bien poco en acercarnos. Venga va, voy a contar esa verdad que ya casi todos sabéis, estas excursiones son la excusa para darnos un homenaje en forma de comilona :P.

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Bueno, a lo que íbamos.

El castillo se encuentra en el monte de Forna, perteneciente al ayuntamiento de l’Atzúvia, y desde él se tienen unas vistas espectaculares de toda la zona llegando incluso a verse la costa y el mar.

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La fortaleza es simplemente impresionante, grande y robusto, desde el exterior parece un bloque inaccesible. De planta cuadrada y flanqueado por cuatro torreones (uno más grande que los demás) con un gran patio central, su origen hay que buscarlo en le época almohade (finales del s.XII principios del s.XIII). En el s.XV se reforma dándole el aspecto que hoy podemos ver, con un carácter más palaciego que defensivo.

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Jaime I (cómo no), lo conquistó para el Reino de Aragón en 1258 y éste lo cedió a Bernat Guillem para que se encargase de su administración. A partir de aquí, y como la mayoría de castillos, pasa por distintas manos, bien por herencias bien por cesiones, hasta que en 1435 llega a la familia Cruilles, que crea la Baronía de Forna, y en cuyo poder estaría la fortaleza hasta el s.XVII momento en el que vuelven los movimientos sobre la propiedad junto al título de Barón hasta su abandono definitivo en 1963.

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Como dato curioso, en los pocos documentos escritos que existen nunca se hace referencia directa al castillo sino a la localidad de Forna al completo, algo extraño teniendo en cuenta que no pasa precisamente desapercibido.

Actualmente el castillo pertenece al ayuntemiento de l’Atzuvía.

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No pudimos acceder al interior, para hacerlo se debe concertar la visita llamando al ayuntamiento, una lástima que no haya nadie aunque sea los fines de semana. Cuando fuimos nosotros no éramos los únicos, había como una docena más de personas, una pena que nadie pudiese entrar. DSC_0797

El exterior, como ya he comentado, se encuentra perfectamente conservado con sus muros originales. Dicen que es probablemente el castillo mejor conservado de la provincia de Alicante, casi nada, de ahí que tenga una enorme importancia en el estudio de la época medieval.

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A comer

Tras la visita matutina nos acercamos a Restaurante Mena, en Denia, un clásico de la zona, en la carretera hacia Javea bordeando la costa. Muy importante hacer reserva previa, sobre todo en verano, pero se llena todo el año. Las vistas desde la terraza son espectaculares ya que está levantado justo encima del mar.

DSC_0831Nada de lujos, el clásico restaurante de playa venido a un poco más pero que responde a las expectativas. Excelente relación calidad/precio, pescados y mariscos de calidad y muy buenos arroces junto a un servicio eficiente. ¿Qué más se puede pedir?

Puntilla

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Arroz con bovagante

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Postres

Lo siento, no recuerdo los nombres. Debajo de todo, detalle de la casa 🙂

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Y aquí terminamos otro día de viaje histórico-gastronómico. Nos encantó el castillo mucho más de lo que esperábamos y nos quedamos con las ganas de ver el interior. Quizás algún día nos animemos a volver porque vale la pena.

Castillo de Garcimuñoz

Últimamente hacemos bastantes viajes Valencia-Madrid-Valencia y nos hemos acostumbrado a buscar algún sitio que nos quede más o menos de camino para hacer una paradita a la vuelta, normalmente en domingo, y aprovechar el viaje y que no se nos haga tan pesado. En esta ocasión paramos en Castillo de Garcimuñoz (es el nombre del pueblo, no sólo un castillo), al ladito mismo de la A3 en el km.156, no hay que desviarse absolutamente nada. Habré pasado docenas de veces por ahí en los últimos diez años, habré mirado docenas de veces el cartel y nunca hasta ahora se me había ocurrido parar y ¡valía la pena!.

Castillo de Garcimuñoz es un pequeña localidad de la provincia de Cuenca de menos de 200 habitantes pero con un expléndido pasado de lo que da fé su impresionantre castillo que, aunque ruinoso hoy en día, demuestra que en su momento tuvo gran importancia. Hay que remontarse al año 1172 para comenzar a oir hablar del pueblo bajo su denominación árabe, Al-Borch Hamal, y es posible que hubiese una fortaleza inicial musulmana donde ahora está el castillo, pero no hay nada que lo demuestre.

Es a partir de su reconquista en 1177 por Alfonso VIII en su camino a Alarcón y Moya (de este último lugar os hablaré pronto) cuando comienza a hablarse en serio de Castillo de Garcimuñoz, nombre del caballero que acompañaba a Alfonso VIII y al que éste encomendó la tarea de repoblar y vigilar el castillo. Posteriormente pasa a ser parte del Señorío de Villena llegando a conseguir en 1322 la independencia como villa.

Desde entonces pasó por distintas manos a lo largo de su paralela historia con la de España, llegando a ser castigado por los Reyes Católicos tras haberse opuesto a la subida al trono de Isabel y haber apoyado a Juana La Beltraneja, hasta que en 1823 y tras la desaparición por ley de la jurisdicción de los señoríos pasando a la Hacienda Pública el cobro de tributos, cuando los Marqueses de Villena venden el Castillo.En 1708 la iglesia de San Juan Bautista y el cementerio se instalaron dentro del bastión, lo que ha ayudado a que la fortificación llegue hasta nuestros días.

Como curiosidad, Garcimuñoz se hizo mundialmente conocido cuando en 1479 Jorge Manrique fue herido de muerte en los alrededores del castillo, luchando contra el Marqués de Villena en nombre de Isable la Católica.El castillo es grandioso y espectacular, parece ser que sus muros tienen hasta tres metros de espesor, y digo parece ser porque hoy en día, aunque pertenece al ayuntamiento, es la Iglesia la que hace uso de él y el párroco el único que tiene llaves del mismo para poder visitarlo. Ahora vas y lo buscas :P. Preguntamos por él, pero no pudimos localizarlo, si vais y lo encontráis, quizás podáis visitarlo, no sé si vale la pena dado el estado en que se encuentra.

Aunque no se puede ver el interior, y aún así se supone que está completamente derruido, el exterior es impresionante, se conserva todo el perímetro formado por los muros y las cuatro torres circulares.

Tras dar una vuelta alrededor del castillo admirando sus cuatro muros, nos adentramos a dar un pequeño paseo por el resto del pueblo, declarado Conjunto Histórico Artístico. Nos sorprendío muchísimo, es un pequeño pueblecito pero para nada abandonado ni descuidado, todo lo contrario, casi todas sus calles y casas están bien restauradas y arregladas, dando un bonito aspecto al pueblo.

A ver, tampoco os esperéis algo del otro mundo, está bien y ya está, sin ostentaciones, sin grandes casonas y palacios (aunque alguna hay), simplemente un pequeño pueblecito manchego cargado de historia y bien restaurado.

A comer

Para comer fuimos de nuevo a la Hospedería Casas de Luján, y nos volvió a encantar, no sólo para comer, nos parece un lugar ideal para un fin de semana tranquilo y relajado con tu pareja. Lo mejor de todo es que esta vez tenían un menú especial anticrisis sencillamente espectacular (la carta, en general, se va un poquito de precio), entrantes variados de las distinas especialidades de la zona junto a buen entrecot, no impresionante pero suficiente para lo que estás pagando por el menú completo.

Ubicado en una antigua casa de labranza del s.XVI completamente restaurada, el restaurante es un lugar cálido y muy acogedor, las dos veces que hemos ido nos hemos sentido muy a gusto. Además el personal ayuda a que te sientas bien, profesionales, amables, educados y se preocupan lo justo para no caer en la pesadez.

Pan con tomate y unos entrantes sencillos mientras esperamos.

Entrantes variados, especialidades manchegas (morteruel, ajoarriero, queso manchego…).

Entrecot a la planchaY el postre, que no recuerdo como se llamaba 😛

Y ya está, de vuelta a casa que nos queda medio viaje todavía y mañana hay que trabajar. Si estais por la zona y os apetece, además de visitar Segóbriga os recomiendo el yacimiendo de Valeria, Belmonte o Villaescusa de Haro.

Mora de Rubielos y Rubielos de Mora

La excursión de fin de semana de la que hablaremos hoy la tenía apuntada desde hacía mucho tiempo en mi lista pero por una razón o por otra no habíamos podido (o no habíamos querido) hacerla antes. Al final lo logramos, y creedme que bien vale la pena.

Mora de Rubielos

El día comienza en Mora de Rubielos, provincia de Teruel (¡también existe!), donde nada más llegar te impacta la brutal presencia del castillo que domina sobradamente toda la villa gracias a su impresionante envergadura, fijaos simplemente el tamaño de la iglesia a la izquierda respecto al del castillo.

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Mora de Rubielos se localiza en la sierra de Gúdar, a escasos 40km de las pistas de esquí de Valdelinares. Probablemente existió un asentamiento ibérico en este lugar del que no ha quedado constancia alguna al igual que de la primera alcazaba musulmana que seguramente hubo. En cualquier caso no ha quedado ningún resto del mismo en el castillo actual.

La historia de Mora de Rubielos, al ser ocupada por los árabes, está íntimamente ligada al periodo de la Reconquista. Alfonso II lo tomó para los cristianos en 1171 y desde entonces y durante 30 años fue el frente cristiano en su asedio al Reino de Valencia.

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Tras sucesivas donaciones y herencias el pueblo pasa a manos de Juan Fernández de Heredia (III), nieto de Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de la Órden del Hospital y miembro de una de las ocho familias más importantes de Aragón. Es en esta época cuando el pueblo alcanza su mayor expresión gracias a sus nuevos dueños y cuando se construyen tanto la Ex-colegiata de Santa Maria como el Castillo-Palacio.

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Su crecimiento obliga a la construcción de la segunda línea de murallas y tras la Guerra de Sucesión alcanza el título de marquesado y fidelísima por su apoyo a Felipe V. Las posteriores guerras habidas en España dejaron su huella de destrucción en Mora de Rubielos hasta la Guerra Civil.

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La Ex-Colegiata fue declarada Monumento Nacional en 1944 aunque quedó completamente destruida tras la Guerra Civil,  el nuevo retablo es de 1945, y Mora de Rubielos fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1978. Desde entonces podemos disfrutar de uno de esos pueblos donde cada piedra y cada sillar tienen casi mil años de historia que contar. Por cierto, Ex-Colegiata viene de haber perdido la condición de Colegiata en 1851.

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Recorrer las calles de Mora de Rubielos es ir descubriendo casonas y palacetes, balcones y fachadas que evocan otras épocas. Sin lugar a dudas es una de esas visitas obligadas, y es que este pueblo no es sólo el Castillo o la Excolegiata, son sus portales (Primer Portal, Portal de Cabra, Portal de Rubielos), son sus casas, sus calles y plazas, sus ermitas.

Tampoco debes perderte los alrededores del pueblo, un paraíso para el senderismo.

Las murallas

En la colina frente al castillo nos impactan los restos de la antigua muralla, aún bien apreciables y que nos dan idea del tamaño que un día debieron tener.

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Se puede subir a las dos torres y de una a la otra se va por encima de la muralla. Están bastante restauradas, obviamente, pero evocan la grandiosidad que un día debieron tener.

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Las vistas del pueblo desde la muralla son sublimes, la primera foto del artículo está sacada desde allí.

El Castillo

Y llegamos al castillo. Es un recinto fortificado con planta de cuadrilátero irregular a medio camino con un palacio. La plaza de armas central, descubierta, tipo claustro, es espectacular, con las salas del edificio distribuidas a su alrededor en dos alturas a las que hay que sumar los sótanos.

A lo largo de su historia ha sido desde convento a cárcel pasando por cuartel militar durante la Guerra Civil, quedando finalmente en ruinas hasta que fue completamente restaurado en los años 70.

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Tiene cuatro torres poco más altas que la estructura general, una de ellas sirve de entrada al recinto. En otra, probablemente la antigua armería, se ha instalado un museo etnográfico, no es nada del otro mundo en sí mismo, pero gana muchos puntos por el entorno en el que se encuentra.

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En otra de las torres se encuentran las antiguas mazmorras, completamente restauradas y visitables y todavía conservan algunas de las argollas a las que eran encadenados los presos.DSC_0571

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Finalmente, en las distintas estancias se encuentran las antiguas dependencias del palacio. Salones, cocina, despensa, etc. Todo completamente restaurado, eso sí. Se puede visitar los fines de semana de todo el año y todos los días de julio y agosto. Es un destino clásico para los valencianos :).

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La verdad es que el castillo nos encantó, es una mole de piedra con grandes muros en mitad de un pequeño pueblo.

A comer

Íbamos con la idea de comer en El Rinconcico, del que todo el mundo habla maravillas, pero fue imposible, tienen muy pocas mesas y sin reserva es rarísimo que consigas comer. Otra vez será. Acabamos comiendo en el Restaurante La Carrasca, en la carretera de entrada al pueblo, donde presumían de ser especialistas en carnes a la brasa, y así fue.

Delicias de Teruel

Aceptable y punto, hemos tomado mejor jamón D.O. Teruel.

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Entrecot a la brasa

Espectacular, en la foto no se aprecia el tamaño del bicho en absoluto, grande, gordo, sabroso, muy sabroso. La única pega, un poco hecho de más, sin llegar a estar hecho del todo. Me gusta la carne muy poco hecha.

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Pollo a la brasa

Sencillo pero perfecto también. Muy bien hecho y sabroso.

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Es un sitio que engaña, la apariencia una vez entras es de restaurante de carretera, pero es cierto que perfecto para comer carnes. No busques refinamientos ni un servicio profesional, es un restaurante familiar de menú del día, pero saben vender carne :).

Rubielos de Mora

Con la barriga llena continuamos el viaje al pueblo de al lado, 12km de viaje nada más, y de nombre muy parecido.La verdad es que no he encontrado apenas información sobre la historia del pueblo, así que me tendré que ahorrar toda esa parte, me habría gustado saber algo más. Aunque se  han encontrado restos ibéricos y romanos, las primeras referencias de la ciudad llegan durante la Reconquista allá por el 1194. Posteriormente el crecimiento y su floreciente comercio obligan a la construcción de la muralla exterior y más tarde conseguirá el título de villa otorgado por Pedro III de Aragón en 1366.

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Rubielos de Mora es muy parecido a Mora de Rubielos en el sentido de que son dos villas con un caracter medieval muy pronunciado y bien conservado, ámbas son muy bellas y tienen un encanto que pocos lugares llegan a lograr sin ser «pueblos Pin-y-Pon«, es decir, excesivamente restaurados. Y sin embargo son completamente distintas. Mora, pese a mantener ese caracter medieval, queda completamente empañado por la majestuosidad del castillo, mientras que en Rubielos vives mucho más el pueblo en sí mismo, sus calles, sus casas, sus palacios, son dos sensaciones distintas.

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Rubielos recibió en 1983 el premio Europa Nostra, por su labor de restauracion y conservación, bien merecido. Todos los detalles están cuidados, calles, plazas y casas limpias y restauradas conservando las fechadas y las esencias originales de manera armoniosa.

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En su día hubo un castillo en Rubielos de Mora, pero está prácticamente desaparecido, quedando apenas algún muro en el barrio más antiguo del pueblo.

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A lo largo de tu paseo por Rubielos te asombrarás de las casas y palacios con los que te vas cruzando, da igual a quian hayan pertenecido, condes, marqueses o simples artesanos, girarás la cabeza a ámbos lados buscando y admirando aleros de madera, arcos o simplemente fachadas. Rubielos es la localidad aragonesas con más casas señoriales, casi nada. Contra el caracter noble de Mora, Rubielos era lugar de artesanos y comerciantes y fueron ellos los que consiguieron darle explendor.

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Rubielos, y el conjunto que forma junto a Mora, son uno de los lugares más bellos de todo Aragón, desde que atraviesas el Portal de San Antonio te ves inmerso en una vorágine de sensaciones a cada paso más gratificantes.

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Pero Rubielos tampoco es sólo el pueblo, no dejes de preguntar por los alrededores.

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Aquí puedes saber un poco más de Rubielos de Mora.

Nuestra excursión termina aquí. Nosotros estuvimos en noviembre, los días ya son cortos y no tuvimos tiempo de más, pero si puedes o te entretienes menos que nosotros, puedes continuar visitando pueblos como Mosqueruela, La Iglesuela del Cid o Puertomingalvo.

Córdoba

Vamos a soltar varios artículos de viajes que se me acumulan. Hoy vamos a hablar de uno de nuestros destinos el pasado puente del Pilar, Córdoba, el siguiente fue el Parque Nacional de Doñana :).

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Nos ha encantado Córdoba, no puedo negarlo, mi pareja vivió allí durante unos meses y guardaba un muy buen recuerdo que se reafirmó durante esta escapada.

Nos alojamos en el Hotel Selu, al lado mismo del casco histórico y con una relación calidad/precio brutal. Muy recomendable para escapadas cortas. El único «pero» que se le puede poner es que para aparcar hay que salir al Paseo de la Victoria, a ver si hay suerte ;).

La Mezquita-Catedral

De Córdoba, en general, sólo conocemos la Mezquita, pero hay mucho más. Por cierto, para encontrar la Mezquita hay que buscar la Catedral, curioso, casi no entramos pensando que era lo no era :P.

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La Catedral-Mezquita es un monumento impresionante, tanto el exterior como el interior, en su momento era la segunda mayor del mundo sólo superada por la de La Meca. Construida en el s.VIII sobre una antigua basílica visigoda, se reformó tras la Reconquista para convertirla en catedral cristiana.

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Una vez cruzas la entrada entras en otro mundo, es espectacular tal superficie de columnas y arcos sin fin. La Mezquita no se construyó tal cual directamente sino que fue fruto de sucesivas ampliaciones entre los siglos VIII y XII, demostración del crecimiento demográfico que tuvo la ciudad durante el dominio musulmán.

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Fue tras la Reconquista en 1236 y hasta el s.XVI cuando se hacen las grandes reformas para adaptarla al culto cristiano. Es a finales de este siglo cuando se produce el mayor de los ataques a la antigua estructura construyendo en el centro de la misma una gran nave que diese mayor esplendor a la catedral, suscitando el rechazo de gran parte del pueblo cordobés y que terminó con la decisión de Carlos V de acometer la obra de la que posteriormente se arrepentiría con unas sabias palabras:

Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes.

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Mientras estábamos en la Mezquita había varias visitas guiadas y aprovechamos para «pegarnos» a alguna de ellas, la verdad es que vale la pena para enterarse de los vaivenes históricos. Uno de los detalles que más nos llamaron la atención es que, pese a su apariencia, no hay dos arcos iguales, son todos diferentes entre sí.

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La evolución de la Mezquita (origen visigodo, esplendor árabe y reconversión cristiana) la convierten en fiel reflejo de la historia de España a lo largo de esos más de 1.000 años entre los siglos V y XVI y representan la fusión de culturas de la época, la unión entre Oriente y Occidente.

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La verdad es que pese a los cambios efectuados desde la reconquista, por la Mezquita no pasan los años, su grandeza y esplendor permanecen todavía. Cuando entras en la Mezquita sientes que estás en otro lugar, no puedo pensar en nada que se asemeje a esta gran superficie de columnas y arcos, es algo realmente único y espectacular.

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No me canso de repetirlo, parece que todo el interior es igual y repetitivo, pero te quedarás mucho tiempo paseando por su interior, admirando líneas y líneas de columnas y admirando algo que ahí donde lo ves tiene más de 1200 años. Casi ná.

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Recordad, para llegar a la Mezquita buscáis la Catedral :P, no tiene pérdida, está al lado del Puente Romano.

El Puente Romano

En la parte de atrás de la Mezquita encontramos el recientemente remodelado Puente Romano sobre el Guadalquivir, el único que hubo en la ciudad hasta el s.XX. Construido en el s.I durante la dominación romana, tiene al otro lado la Torre de la Calahorra, de finalidad defensiva, y del lado de la Mezquita el conocido como Arco del Triunfo (aún en obras) aunque parece ser que nunca lo fue :P.

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A comer

Llega uno de los mejores momentos del día cuando estás de viaje, comer :). Llevábamos en nuestra agenda el Bar-Taberna Sociedad de Plateros (Calle de San Francisco 6), pero al final cambiamos los planes al dejarnos caer por la Plaza de la Corredera, una de las zonas de tapeo por excelencia en Córdoba y algo alejada ya del centro histórico de la ciudad. Hoy en día esta plaza no tiene nada llamativo históricamente hablando, pero como veremos un poco más tarde, vivió un gran esplendor ya que en los años 50 se encontraron gran cantidad de mosaicos de origen romano que se exponen en el Alcázar.

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Terminamos tapeando en Restaurante la Paloma, en la misma plaza, a base de boquerones fritos, tortilla con salmorejo y unas típicas bravas. Todo muy sencillo pero buenísimo.

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Aún así nos dejamos caer por la Taberna Sociedad de Plateros para tomar unas cañas y, en efecto, no nos equivocamos, sin haberlo probado parece más que recomendable.

Alcázar de los Reyes Cristianos

Tras llenar los buches nos acercamos al Alcázar, también muy cerca de la Mezquita. Levantado probablemente sobre una alcazaba árabe de origen ya romano en 1328, fue inicialmente residencia de los reyes durante sus visitas a Córdoba, de hecho los mismos Reyes Católicos vivieron allí durante más de ocho años dirigiendo el asedio contra el reino musulmán de Granada.DSC_0259

La zona de jardines recuerda muchísimo (salvando las distancias) al Generalife de la Alhambra de Granada, esos juegos de agua y zonas verdes tan característicos de las culturas árabes de la época.

La zona fortificada propiamente dicha es casi de planta cuadrada con cuatro torres y apariencia muy sobria.

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Tras la conquista de Granada, los Reyes Católicos cedieron el castillo al Tribunal del Santo Oficio, vamos, la Santa Inquisición. Posteriormente sería prisión y recinto militar hasta la segunda mitad del siglo XX.

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En el interior del castillo, como comentaba antes, se encuentra el Salón de los Mosaicos donde se exponen los conjuntos encontrados en la Plaza de la Corredera, algunos de gran tamaño.

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La visita al alcázar no lleva mucho tiempo pero es bastante interesante. En este mismo recinto Colón solicitó en 1486 a los Reyes los fondos necesarios para su expedición a las Indias que a la postre sería el descubrimiento de América.DSC_0237

Baños Califales

Saliendo del Alcázar y frente a él nos encontramos los antiguos Baños Califales. Pertenecieron probablemente a un edificio anexo al castillo y datan del s.X. Curiosamente se cubrieron en varias ocasiones hasta que en los años 60 se decide realizar la labor de restauración que vemos hoy en día.

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No hay mucho que ver, la verdad, algunas salas y poco más. El vídeo de introducción es parcialmente interesante, pero tampoco identificas después las distintas localizaciones que se muestran.

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Rincones, plazas y patios

Ya hemos hablado de la Córdoba histórica y sus monumentos, pasemos a lo mejor, a la propia ciudad, el antiguo barrio judío. Pasear por sus callejuelas y sus plazas es un auténtico placer para los ojos del visitante, en cada esquina descubres un rincón, un patio engalanado o cualquier otro detalle que te llama la atención.

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Tomando punto de referencia la Mezquita, muévete en todos los sentidos, no hay pérdida, encontrarás calles muy turísticas llenas de puestos de los típicos recuerdos (huye :P) pero descubrirás muchas otras que te parecerán encantadoras.

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Además de andar hay otra cosa que hacer en córdoba, cañas y tapas :), en cualquier esquina encontrarás un bar donde tomarte algo y seguir disfrutando del ambiente, porque esto, amigos, es lo mejor de Córdoba, su ambiente y su mezcla cultural.

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Querrás más, querrás volver.

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Nos quedamos con ganas de visitar Medina Azahara, pero justo ese día había allí un acto oficial de la Reina y estaba cerrado al público, una pena, pero no sólo por eso, nosotros volveremos :).

Castillo de Onda

El Castillo de Onda se alza en lo alto de una pequeña colina en la villa del mismo nombre desde donde la domina y vigila.
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El origen del castillo es árabe y en el interior se puede encontrar la parte más antigua, en proceso de excavación, es la parte central que podemos ver en esta foto, una pequeña fortaleza dentro de otra. Creo que está cerrada al público debido a los trabajos de investigación, alk menos cuando fuimos nosotros así era.

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Onda fue conquistada en 1090 por El Cid, aunque volvería a ser árabe hasta la conquista definitiva en 1238 por, ¿lo adivináis?, Jaime I El Conquistador en su camino a Valencia cuyo último rey musulmán, Zayyan, era precisamente originario de Onda.

DSC_0540Traes caer en manos de la Orden del Temple, el castillo pasa a manos de la nueva Orden de Montesa creada en Valencia.DSC_0525Posteriormente el castillo pasó con cierta relevancia por todos los acontecimientos históricos de España, desde la ocupación francesa hasta las Guerras Carlistas. Finalmente, en 1938 es bombardeado durante la Guerra Civil quedando prácticamente destruido.

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La fortaleza, de origen puramente militar, tenía hasta cuatro líneas de defensa comenzando en la propia alcazaba original en el punto más alto y terminando en las murallas más exteriores que todavía pueden verse, torreones incluidos.

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El castillo se puede visitar completamente pero hay que estar atentos a los horarios. El paseo por el recinto es fantástico, es de esos donde llegas a sentir el peso de la historia en cada una de sus piedras y rincones. DSC_0521

La muralla de todo el perímetro del recinto es sencillamente espectacular y la muralla más externa, que se ve bien desde algunos lados del castillo, aún conserva algunas de las numerosas torres que llegó a tener, de hecho se le conoce también como el castillo de las 300 torres en palabras del cronista Muntaner: El castillo de la villa de Onda, que tiene tantas torres como días hay en el año.

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En el interior del castillo, en lo que antiguamente eran la iglesia y la escuela, se encuentra hoy en día un pequeño museo y el centro de recepción de visitantes.

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DSC_0510Después de visitar el castillo puedes dar una vuelta por el casco histórico de Onda, declarado en 1967 Conjunto Histórico-Artístico, descubrirás algunos rincones interesantes como la plaza mudéjar de L’Almodí, la iglesia de la Sangre, la Plaza de la Sinagoga o las Escaletes dels gats, rincón típico de Onda este último de camino hacia el Castillo.

Llanes (Verano 2009 III)

Vamos con el último capítulo de este verano :). Después de recorrer Galicia nos pasamos a Asturias para dar el colofón que se merecen nuestras merecidas vacaciones.

Cudillero

De camino a Llanes, nuestro punto de referencia estos días, hacemos nuestra primera parada en este pintoresco pueblo asturiano. Creía que la Autovía del Cantábrico estaba ya terminada pero no es así, aún quedan tramos en obras con lo que el camino se hace mucho más largo de lo que parece. Aún así no nos podemos quejar, ya queda poco para que Galicia y Francia estén comunicadas por autovía sin tener que bajar hasta Madrid.

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Recogido en una pequeña bahía y con una bajada de infarto, Cudillero es de esos típicos pueblos marineros donde ya muy poca gente debe vivir del mar y sí muchos del turismo. ¡La de gente que allí había! Pierde parte de su encanto, y no es sólo por la cantidad de turistas sino también por el enfoque turístico del pueblo, han descuidado, como tantos otros, su esencia original. Aún así es de esas visitas casi obligadas si estás por la zona (razón por la cual, obviamente, había tante gente :P).t_DSC_0343

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Cabo de Peñas

A unos 50km de Cudillero hacemos nuestra siguiente parada en el Cabo de Peñas, nada más pasar Avilés, donde aprovechamos para comer y estrenar la gastronomía asturiana en un restaurante que hay allí mismo en la puntita del cabo. Sin duda muy buena elección, raciones abundantes a buen precio. Ataquemos a las patatas al cabrales :P.

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El Faro de Cabo de Peñas es el de más alcance de toda la costa asturiana.

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Llanes

Finalmente llegamos a Llanes, nuestro hogar por unos días :P. Nos hospedamos en el Hotel Los Molinos, en pleno centro del pueblo, a un precio relativamente asequible para lo que vimos cuando buscamos. Algo muy importante es que el hotel tiene aparcamiento propio y gratuito (descubierto) para huéspedes, imprescindible en Llanes ya que si no es completamente imposible aparcar sin dar vueltas durante media hora, hay tal cantidad de gente que resulta hasta agobiante.

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En el puerto de Llanes de encuentran los Cubos de la Memoria, obra de Agustín Ibarrola. Sobre los bloques de hormigón de la escollera se crean figuras de diferentes colores que evocan la memoria del arte y del territorio.

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Llanes mantiene en sus calles y plazas esas antiguas esencias ya olvidadas de acogedor pueblo medieval.

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Llanes es el lugar ideal para pasar las tardes y noches tomando algo, paseando y cómo no, comiendo y disfrutando de la gastronomía asturiana. Y no nos olvidemos de la sidra  :P.

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Uno de los identificadores de Llanes son las reminiscencias inidianas cuyo origen se remonta a la época de la emigración al Nuevo Mundo entre finales del s.XIX y principios del XX.

Los indianos trajeron a Llanes una modernidad hasta entonces desconocida y una nueva manera de pensar que aplicaron en su pueblo. Aquellos que conseguían fortuna nunca olvidaban sus orígenes y prueba de ellos es la enorme influencia que ha quedado en toda la vida llanística, sobre todo en la arquitectura. Si quieres saber algo más puedes seguir la ruta de casas indianas.

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En Llanes descubrimos un sitio excelente para comer o cenar, Casa Canene, comida casera asturiana a muy buen precio. Tienen un menú del día con muchos primeros, segundos y postre por 9 euros!, sí, has leído bien, tanto para comer como para cenar. Obviamente no es un restaurante de lujo, simplemente la tradicional casa de comidas de toda la vida un poco puesta al día.

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En Casa Canene hay siempre cola, pero avanza rápido, no hay sobremesa posible, no sirven café en las mesas para evitarlo, pero se come bien. En la misma calle hay otros restaurantes con menús similares por bastante más dinero, más de 20 euros incluso.

Fabada, siempre en perol para que te sirvas a tu gusto

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Fabes con almejas, también en perol.

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Solomillo ibérico al cabrales

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Escalopines al cabrales

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Y el postre

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Cabrales

Una de esas grandes decepciones que te da la vida. Tenía idealizado este pequeño pueblo, me esperaba algo auténtico y maravilloso y no encontré nada de eso, un lugar de paso para el visitante y poco más. Igual soy un poco duro con esta opinión, pero es que no encontré ninguna excusa para tener algo de interés.

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La única utilidad de Cabrales es llevarnos a nuestro siguiente destino.

Ruta del Cares

Ésta fue, sin duda alguna, una de las mejores experiencias de las vacaciones. La Ruta del Cares es la ruta de senderismo más espectacular de Asturias y doy fe de ello. En Cabrales se toma el autobús que lleva a Poncebos, donde empieza la ruta. En verano no permiten subir con el coche, hay muchísima gente y muy poco sitio para dejarlos, es recomendable hacerlo en  autobús.

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La Ruta del Cares es una estrecha vía de comunicación entre Asturias y León a través de Picos de Europa. 10km separan los pueblos de Poncebos y Caín y discurre paralela al río Cares a través de las montañas, dejando a tu lado elevados precipicios. En las fotos podéis ver el estrecho camino que discurre por las laderas de las montañas.

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Cometimos un pequeño error y fue no planificarlo adecuadamente, con lo que al final sólo hicimos el primer tramo de unos 2km de ascensión continua, el más complicado de la ruta, perdiéndonos la mejor parte, la más sencilla y espectacular. Aún así mereció la pena como demuestran las fotos espectaculares.

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La verdad es que me resultó impresionante la cantidad de gente que había haciendo la ruta, no creo que sea complicada como tal, pero el camino es estrecho, empedrado (ojo al calzado, se resbala bastante) y sobre todo peligroso por el vértigo que puede dar ya que un lado del camino es sencillamente una bonita caída al río. ¿Por qué digo todo esto? Porque allí había no sólo gente adecuadamente preparada (calzado, ropa, etc.), te podías encontrar desde gente vestida de paseo (con zapatos, hasta de tacón), niños, ¡incluso un padre subiendo con uno de sus hijos en los hombros!, menuda irresponsabilidad…t_DSC_0464

La ruta comienza casi a los pies del Naranjo de Bulnes, muy conocido desde hace un par de meses porque los hermanos Pou, Iker y Eneko completaron la vía de escalada de paredes más difícil del mundo, la ruta Orbayu, en el Naranjo.

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Sin más os dejo con algunas fotitos :).

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Estoy seguro de que volveremos para hacer la ruta completa ida y vuelta, merece la pena.

De LLanes a Celorio

Desde Llanes nos hacemos otra pequeña ruta de unos 4km, esta vez ya sencilla :P, hasta Celorio, recorriendo la costa y que nos regala bonitas escenas del litoral asturiano.

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A lo largo de la ruta nos cruzamos con varias playitas, a cada cual más acogedora y espectacular.t_DSC_0396

En Celorio tomamos el tren de vuelta a Llanes :P, paso de hacer otros 4km de regreso.

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Santander

De vuelta a Valencia hacemos una pequeña parada en Santander y damos una vuelta por la playa del Sardinero hasta llegar al Palacio de la Magdalena.

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Aquí, de vuelta a Valencia, terminan nuestras vacaciones de verano. Fueron 15 días y cuatro mil kilómetros de coche.  Regresamos agotados pero al día siguiente, después de regresar al trabajo, ya lo echábamos de menos.

Y es que ¡necesito vacaciones YA!