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Castillo de Forna

¡Qué pesado el tío este con los castillos! Pues sí, no lo puedo remediar, siento una enorme debilidad por estas construcciones con más de mil años de historia y que ahí siguen en pie, unas con más suerte que otras, pero ahí están.

Hoy nos acercamos a la localidad alicantina de Forna, a escasos 35km de Denia y que esconde una de las fortificaciones más impresionantes de la Comunidad Valenciana, lo descubrimos por casualidad googleando y tardamos bien poco en acercarnos. Venga va, voy a contar esa verdad que ya casi todos sabéis, estas excursiones son la excusa para darnos un homenaje en forma de comilona :P.

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Bueno, a lo que íbamos.

El castillo se encuentra en el monte de Forna, perteneciente al ayuntamiento de l’Atzúvia, y desde él se tienen unas vistas espectaculares de toda la zona llegando incluso a verse la costa y el mar.

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La fortaleza es simplemente impresionante, grande y robusto, desde el exterior parece un bloque inaccesible. De planta cuadrada y flanqueado por cuatro torreones (uno más grande que los demás) con un gran patio central, su origen hay que buscarlo en le época almohade (finales del s.XII principios del s.XIII). En el s.XV se reforma dándole el aspecto que hoy podemos ver, con un carácter más palaciego que defensivo.

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Jaime I (cómo no), lo conquistó para el Reino de Aragón en 1258 y éste lo cedió a Bernat Guillem para que se encargase de su administración. A partir de aquí, y como la mayoría de castillos, pasa por distintas manos, bien por herencias bien por cesiones, hasta que en 1435 llega a la familia Cruilles, que crea la Baronía de Forna, y en cuyo poder estaría la fortaleza hasta el s.XVII momento en el que vuelven los movimientos sobre la propiedad junto al título de Barón hasta su abandono definitivo en 1963.

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Como dato curioso, en los pocos documentos escritos que existen nunca se hace referencia directa al castillo sino a la localidad de Forna al completo, algo extraño teniendo en cuenta que no pasa precisamente desapercibido.

Actualmente el castillo pertenece al ayuntemiento de l’Atzuvía.

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No pudimos acceder al interior, para hacerlo se debe concertar la visita llamando al ayuntamiento, una lástima que no haya nadie aunque sea los fines de semana. Cuando fuimos nosotros no éramos los únicos, había como una docena más de personas, una pena que nadie pudiese entrar. DSC_0797

El exterior, como ya he comentado, se encuentra perfectamente conservado con sus muros originales. Dicen que es probablemente el castillo mejor conservado de la provincia de Alicante, casi nada, de ahí que tenga una enorme importancia en el estudio de la época medieval.

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A comer

Tras la visita matutina nos acercamos a Restaurante Mena, en Denia, un clásico de la zona, en la carretera hacia Javea bordeando la costa. Muy importante hacer reserva previa, sobre todo en verano, pero se llena todo el año. Las vistas desde la terraza son espectaculares ya que está levantado justo encima del mar.

DSC_0831Nada de lujos, el clásico restaurante de playa venido a un poco más pero que responde a las expectativas. Excelente relación calidad/precio, pescados y mariscos de calidad y muy buenos arroces junto a un servicio eficiente. ¿Qué más se puede pedir?

Puntilla

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Arroz con bovagante

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Postres

Lo siento, no recuerdo los nombres. Debajo de todo, detalle de la casa 🙂

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Y aquí terminamos otro día de viaje histórico-gastronómico. Nos encantó el castillo mucho más de lo que esperábamos y nos quedamos con las ganas de ver el interior. Quizás algún día nos animemos a volver porque vale la pena.

Castillo de Garcimuñoz

Últimamente hacemos bastantes viajes Valencia-Madrid-Valencia y nos hemos acostumbrado a buscar algún sitio que nos quede más o menos de camino para hacer una paradita a la vuelta, normalmente en domingo, y aprovechar el viaje y que no se nos haga tan pesado. En esta ocasión paramos en Castillo de Garcimuñoz (es el nombre del pueblo, no sólo un castillo), al ladito mismo de la A3 en el km.156, no hay que desviarse absolutamente nada. Habré pasado docenas de veces por ahí en los últimos diez años, habré mirado docenas de veces el cartel y nunca hasta ahora se me había ocurrido parar y ¡valía la pena!.

Castillo de Garcimuñoz es un pequeña localidad de la provincia de Cuenca de menos de 200 habitantes pero con un expléndido pasado de lo que da fé su impresionantre castillo que, aunque ruinoso hoy en día, demuestra que en su momento tuvo gran importancia. Hay que remontarse al año 1172 para comenzar a oir hablar del pueblo bajo su denominación árabe, Al-Borch Hamal, y es posible que hubiese una fortaleza inicial musulmana donde ahora está el castillo, pero no hay nada que lo demuestre.

Es a partir de su reconquista en 1177 por Alfonso VIII en su camino a Alarcón y Moya (de este último lugar os hablaré pronto) cuando comienza a hablarse en serio de Castillo de Garcimuñoz, nombre del caballero que acompañaba a Alfonso VIII y al que éste encomendó la tarea de repoblar y vigilar el castillo. Posteriormente pasa a ser parte del Señorío de Villena llegando a conseguir en 1322 la independencia como villa.

Desde entonces pasó por distintas manos a lo largo de su paralela historia con la de España, llegando a ser castigado por los Reyes Católicos tras haberse opuesto a la subida al trono de Isabel y haber apoyado a Juana La Beltraneja, hasta que en 1823 y tras la desaparición por ley de la jurisdicción de los señoríos pasando a la Hacienda Pública el cobro de tributos, cuando los Marqueses de Villena venden el Castillo.En 1708 la iglesia de San Juan Bautista y el cementerio se instalaron dentro del bastión, lo que ha ayudado a que la fortificación llegue hasta nuestros días.

Como curiosidad, Garcimuñoz se hizo mundialmente conocido cuando en 1479 Jorge Manrique fue herido de muerte en los alrededores del castillo, luchando contra el Marqués de Villena en nombre de Isable la Católica.El castillo es grandioso y espectacular, parece ser que sus muros tienen hasta tres metros de espesor, y digo parece ser porque hoy en día, aunque pertenece al ayuntamiento, es la Iglesia la que hace uso de él y el párroco el único que tiene llaves del mismo para poder visitarlo. Ahora vas y lo buscas :P. Preguntamos por él, pero no pudimos localizarlo, si vais y lo encontráis, quizás podáis visitarlo, no sé si vale la pena dado el estado en que se encuentra.

Aunque no se puede ver el interior, y aún así se supone que está completamente derruido, el exterior es impresionante, se conserva todo el perímetro formado por los muros y las cuatro torres circulares.

Tras dar una vuelta alrededor del castillo admirando sus cuatro muros, nos adentramos a dar un pequeño paseo por el resto del pueblo, declarado Conjunto Histórico Artístico. Nos sorprendío muchísimo, es un pequeño pueblecito pero para nada abandonado ni descuidado, todo lo contrario, casi todas sus calles y casas están bien restauradas y arregladas, dando un bonito aspecto al pueblo.

A ver, tampoco os esperéis algo del otro mundo, está bien y ya está, sin ostentaciones, sin grandes casonas y palacios (aunque alguna hay), simplemente un pequeño pueblecito manchego cargado de historia y bien restaurado.

A comer

Para comer fuimos de nuevo a la Hospedería Casas de Luján, y nos volvió a encantar, no sólo para comer, nos parece un lugar ideal para un fin de semana tranquilo y relajado con tu pareja. Lo mejor de todo es que esta vez tenían un menú especial anticrisis sencillamente espectacular (la carta, en general, se va un poquito de precio), entrantes variados de las distinas especialidades de la zona junto a buen entrecot, no impresionante pero suficiente para lo que estás pagando por el menú completo.

Ubicado en una antigua casa de labranza del s.XVI completamente restaurada, el restaurante es un lugar cálido y muy acogedor, las dos veces que hemos ido nos hemos sentido muy a gusto. Además el personal ayuda a que te sientas bien, profesionales, amables, educados y se preocupan lo justo para no caer en la pesadez.

Pan con tomate y unos entrantes sencillos mientras esperamos.

Entrantes variados, especialidades manchegas (morteruel, ajoarriero, queso manchego…).

Entrecot a la planchaY el postre, que no recuerdo como se llamaba 😛

Y ya está, de vuelta a casa que nos queda medio viaje todavía y mañana hay que trabajar. Si estais por la zona y os apetece, además de visitar Segóbriga os recomiendo el yacimiendo de Valeria, Belmonte o Villaescusa de Haro.

Mora de Rubielos y Rubielos de Mora

La excursión de fin de semana de la que hablaremos hoy la tenía apuntada desde hacía mucho tiempo en mi lista pero por una razón o por otra no habíamos podido (o no habíamos querido) hacerla antes. Al final lo logramos, y creedme que bien vale la pena.

Mora de Rubielos

El día comienza en Mora de Rubielos, provincia de Teruel (¡también existe!), donde nada más llegar te impacta la brutal presencia del castillo que domina sobradamente toda la villa gracias a su impresionante envergadura, fijaos simplemente el tamaño de la iglesia a la izquierda respecto al del castillo.

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Mora de Rubielos se localiza en la sierra de Gúdar, a escasos 40km de las pistas de esquí de Valdelinares. Probablemente existió un asentamiento ibérico en este lugar del que no ha quedado constancia alguna al igual que de la primera alcazaba musulmana que seguramente hubo. En cualquier caso no ha quedado ningún resto del mismo en el castillo actual.

La historia de Mora de Rubielos, al ser ocupada por los árabes, está íntimamente ligada al periodo de la Reconquista. Alfonso II lo tomó para los cristianos en 1171 y desde entonces y durante 30 años fue el frente cristiano en su asedio al Reino de Valencia.

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Tras sucesivas donaciones y herencias el pueblo pasa a manos de Juan Fernández de Heredia (III), nieto de Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de la Órden del Hospital y miembro de una de las ocho familias más importantes de Aragón. Es en esta época cuando el pueblo alcanza su mayor expresión gracias a sus nuevos dueños y cuando se construyen tanto la Ex-colegiata de Santa Maria como el Castillo-Palacio.

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Su crecimiento obliga a la construcción de la segunda línea de murallas y tras la Guerra de Sucesión alcanza el título de marquesado y fidelísima por su apoyo a Felipe V. Las posteriores guerras habidas en España dejaron su huella de destrucción en Mora de Rubielos hasta la Guerra Civil.

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La Ex-Colegiata fue declarada Monumento Nacional en 1944 aunque quedó completamente destruida tras la Guerra Civil,  el nuevo retablo es de 1945, y Mora de Rubielos fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1978. Desde entonces podemos disfrutar de uno de esos pueblos donde cada piedra y cada sillar tienen casi mil años de historia que contar. Por cierto, Ex-Colegiata viene de haber perdido la condición de Colegiata en 1851.

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Recorrer las calles de Mora de Rubielos es ir descubriendo casonas y palacetes, balcones y fachadas que evocan otras épocas. Sin lugar a dudas es una de esas visitas obligadas, y es que este pueblo no es sólo el Castillo o la Excolegiata, son sus portales (Primer Portal, Portal de Cabra, Portal de Rubielos), son sus casas, sus calles y plazas, sus ermitas.

Tampoco debes perderte los alrededores del pueblo, un paraíso para el senderismo.

Las murallas

En la colina frente al castillo nos impactan los restos de la antigua muralla, aún bien apreciables y que nos dan idea del tamaño que un día debieron tener.

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Se puede subir a las dos torres y de una a la otra se va por encima de la muralla. Están bastante restauradas, obviamente, pero evocan la grandiosidad que un día debieron tener.

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Las vistas del pueblo desde la muralla son sublimes, la primera foto del artículo está sacada desde allí.

El Castillo

Y llegamos al castillo. Es un recinto fortificado con planta de cuadrilátero irregular a medio camino con un palacio. La plaza de armas central, descubierta, tipo claustro, es espectacular, con las salas del edificio distribuidas a su alrededor en dos alturas a las que hay que sumar los sótanos.

A lo largo de su historia ha sido desde convento a cárcel pasando por cuartel militar durante la Guerra Civil, quedando finalmente en ruinas hasta que fue completamente restaurado en los años 70.

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Tiene cuatro torres poco más altas que la estructura general, una de ellas sirve de entrada al recinto. En otra, probablemente la antigua armería, se ha instalado un museo etnográfico, no es nada del otro mundo en sí mismo, pero gana muchos puntos por el entorno en el que se encuentra.

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En otra de las torres se encuentran las antiguas mazmorras, completamente restauradas y visitables y todavía conservan algunas de las argollas a las que eran encadenados los presos.DSC_0571

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Finalmente, en las distintas estancias se encuentran las antiguas dependencias del palacio. Salones, cocina, despensa, etc. Todo completamente restaurado, eso sí. Se puede visitar los fines de semana de todo el año y todos los días de julio y agosto. Es un destino clásico para los valencianos :).

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La verdad es que el castillo nos encantó, es una mole de piedra con grandes muros en mitad de un pequeño pueblo.

A comer

Íbamos con la idea de comer en El Rinconcico, del que todo el mundo habla maravillas, pero fue imposible, tienen muy pocas mesas y sin reserva es rarísimo que consigas comer. Otra vez será. Acabamos comiendo en el Restaurante La Carrasca, en la carretera de entrada al pueblo, donde presumían de ser especialistas en carnes a la brasa, y así fue.

Delicias de Teruel

Aceptable y punto, hemos tomado mejor jamón D.O. Teruel.

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Entrecot a la brasa

Espectacular, en la foto no se aprecia el tamaño del bicho en absoluto, grande, gordo, sabroso, muy sabroso. La única pega, un poco hecho de más, sin llegar a estar hecho del todo. Me gusta la carne muy poco hecha.

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Pollo a la brasa

Sencillo pero perfecto también. Muy bien hecho y sabroso.

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Es un sitio que engaña, la apariencia una vez entras es de restaurante de carretera, pero es cierto que perfecto para comer carnes. No busques refinamientos ni un servicio profesional, es un restaurante familiar de menú del día, pero saben vender carne :).

Rubielos de Mora

Con la barriga llena continuamos el viaje al pueblo de al lado, 12km de viaje nada más, y de nombre muy parecido.La verdad es que no he encontrado apenas información sobre la historia del pueblo, así que me tendré que ahorrar toda esa parte, me habría gustado saber algo más. Aunque se  han encontrado restos ibéricos y romanos, las primeras referencias de la ciudad llegan durante la Reconquista allá por el 1194. Posteriormente el crecimiento y su floreciente comercio obligan a la construcción de la muralla exterior y más tarde conseguirá el título de villa otorgado por Pedro III de Aragón en 1366.

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Rubielos de Mora es muy parecido a Mora de Rubielos en el sentido de que son dos villas con un caracter medieval muy pronunciado y bien conservado, ámbas son muy bellas y tienen un encanto que pocos lugares llegan a lograr sin ser «pueblos Pin-y-Pon«, es decir, excesivamente restaurados. Y sin embargo son completamente distintas. Mora, pese a mantener ese caracter medieval, queda completamente empañado por la majestuosidad del castillo, mientras que en Rubielos vives mucho más el pueblo en sí mismo, sus calles, sus casas, sus palacios, son dos sensaciones distintas.

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Rubielos recibió en 1983 el premio Europa Nostra, por su labor de restauracion y conservación, bien merecido. Todos los detalles están cuidados, calles, plazas y casas limpias y restauradas conservando las fechadas y las esencias originales de manera armoniosa.

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En su día hubo un castillo en Rubielos de Mora, pero está prácticamente desaparecido, quedando apenas algún muro en el barrio más antiguo del pueblo.

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A lo largo de tu paseo por Rubielos te asombrarás de las casas y palacios con los que te vas cruzando, da igual a quian hayan pertenecido, condes, marqueses o simples artesanos, girarás la cabeza a ámbos lados buscando y admirando aleros de madera, arcos o simplemente fachadas. Rubielos es la localidad aragonesas con más casas señoriales, casi nada. Contra el caracter noble de Mora, Rubielos era lugar de artesanos y comerciantes y fueron ellos los que consiguieron darle explendor.

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Rubielos, y el conjunto que forma junto a Mora, son uno de los lugares más bellos de todo Aragón, desde que atraviesas el Portal de San Antonio te ves inmerso en una vorágine de sensaciones a cada paso más gratificantes.

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Pero Rubielos tampoco es sólo el pueblo, no dejes de preguntar por los alrededores.

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Aquí puedes saber un poco más de Rubielos de Mora.

Nuestra excursión termina aquí. Nosotros estuvimos en noviembre, los días ya son cortos y no tuvimos tiempo de más, pero si puedes o te entretienes menos que nosotros, puedes continuar visitando pueblos como Mosqueruela, La Iglesuela del Cid o Puertomingalvo.

Comida de casa y de la tierra, pulpo a la gallega

Ya está bien de comer siempre fuera. Hoy me encontré de oferta en el supermercado pulpo gallego fresco, así que ni me lo pensé, por 11 euros me  llevé a casa un pulpo de 1,4kg bastante decente, y es que no siempre me puedo hacer un pulpo a la gallega aquí en Valencia.

Lo siguiente, cocinarlo. Cometí un error de principiante. Al pulpo fresco, a diferencia del congelado, hay que darle una paliza para que se quede blando y pierda la dureza de sus carnes. Las fibras de las que está hecha la carne del pulpo le dan esa dureza que desaparece al golpearlo, se rompen las fibras, por eso antiguamente se mazaba. Hoy en día el congelador hace lo mismo de un modo más cómodo. El pulpo congelado es más barato y prácticamente igual de sabroso, vale la pena congelar el fresco 24 horas.

imgp0689Tras atizarle un rato, la receta de la abuela. Ponemos agua a hervir en una olla con una cebolla pelada entera. No es lo mismo que la tradicional olla de cobre pero da el pego. Cuando el agua rompe a hervir asustamos al pulpo, es decir, lo metemos y sacamos tres veces del agua, dejándolo fuera 10 o 15 segundos en cada movimiento, para finalmente dejarlo cocer unos 30 minutos. El objetivo de asustarlo no es otro que evitar que la piel se suelte del octópodo. Si el pulpo fuese congelado lo dejaríamos cocer diez minutos menos. Estos tiempos son para un bicho de 1 a 2 kg, si es mayor deberás incrementarlos.

Una vez ha pasado el tiempo oportuno, lo sacamos de la olla y lo dejamos enfriar en un plato, nunca lo servimos directamente. Mientras enfría cocemos las patatas, previamente peladas y cortadas en rodajas, en la misma agua de cocer el pulpo con un poco de sal y una hoja de laurel.

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Cuando tengamos las patatas cocidas, metemos de nuevo el pulpo en el agua de cocerlo un par de minutos para calentarlo de nuevo, lo sacamos y lo troceamos. Ponemos en el plato de servirlo, a poder ser de madera, una base de patatas cocidas y sobre ellas el pulpo troceado. Echamos un poco de sal (gorda a ser posible), pimentón picante al gusto de uno mismo y rehogamos con aceite de oliva. Yo suelo echar también unas cucharadas de agua de la coción antes de condimentarlo si lo hago a la gallega, si fuese sólo «á feira» no. La diferencia está simplemente en las patatas, si lleva es «á feira«.

Este es el magnífico resultado. Lástima no haber tenido plato de madera.

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Esta es mi receta, como lo suelo hacer yo, y me queda bastante bien. Hasta ahora todos los valencianos que han probado mi pulpo han salido más que satisfechos 🙂 .

Lo mejor, para acompañarlo, un mencía, tinto gallego por excelencia. Un Abadía da Cova de la Ribeira Sacra sería excelente.

Ya todos sabéis que soy un apasionado de la cocina (de comerla pero también de hacerla). Muchas veces nos cegamos en comer de restaurante cuando tenemos muchas oportunidades de disfrutar en casa. Otro día pondré más platos de mi tierra, Galicia.  Hace una semana hice unas filloas espectaculares 😉 .

El puente de San José estaré por Pontevedra huyendo de las Fallas 😛 . ¿Quién me invita a un buen plato de pulpo? 🙂

Chuletón & Blogs de Cucharete

Primero fue el Sabadete (y su resultado),  después llegó el Vinete (y así ourrió) y ahora llega el Chuletón & Blogs. Cucharete, el sitio de los restaurantes de Madrid, invitará el próximo 17 de marzo a un peazo chuletón de 40 euros a 30 bloggers que comenten el evento en su blog.

Chuleton & blogs by Cucharete

No me cabe ninguna duda de que Marcos y su equipo saben lo que hacen. Estuvimos el pasado fin de semana charlando y comiendo juntos aprovechando un viaje que tuve que hacer a Madrid y tanto él como Nines están a tope con el evento, seguro que a medida que se acerque el día el estrés irá en aumento ya que no suelen dejar ningún detalle al azar.

¿Por qué quiero ir? En realidad no quiero 😛 , más bien no puedo, me pilla un poco a desmano 😛 , pero hablando en condicional, me encantaría ir por varias razones:

  • La comida, obviamente, la mejor excusa, y si viene regada por semejante vino, mejor aún.
  • El evento en sí mismo. Si aún no has visto las crónicas de los anteriores hazlo ahora y lo entenderás.
  • La gente, tanto blogger reunido tiene que dar para mucha historieta y batallita.

Y si no quiero ir, ¿por qué escribo? 😛 . Por que son mis amigos y siempre están ahí. Por que un blog es (o debiera de ser) un medio de comunicación libre y abierto, no un sistema de favores, recomendaciones ó intercambios. Y porque me da la gana 🙂 .

¡Suerte!

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

Tras el fallido intento de acudir el viernes por la noche a las Festes de Sant Antoni en Canals (lo siento Xusa, otra vez será), nos acercamos el domingo al pueblo valenciano de Llombai a vivir en persona la recreación de la época renacentista.

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Vale, no es la Feira Franca de Pontevedra, pero es posiblemente la mejor fiesta/mercado/recreación (como lo quieras llamar) medieval de los que he ido en los «alrededores» de Valencia, y he estado en unos cuantos.

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

Llombai es un pequeño pueblo del interior de Valencia cuya importancia fue más bien escasa hasta que en 1494 la familia Borja, más conocida por el italianismo Borgia, compró la baronía de Llombai a la familia Centelles, con lo que, además de papas, Alejandro VII y Calixto III fueron los barones de etsas tierras. Algunos años después Carlos I concedería a Francisco de Borja el título de Marqués de Llombai, lo que convirtió el pequeño pueblo en un centro cultural y espiritual.

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

Aprovechando las fiestas patronales en honor a San Antonio Abad, Llombai recrea un mercado de la época, y no lo hace sólo con puestos en plan mercadillo, sino que gracias a la compañia «La Fragua de Vulcano» se recreará el conjunto de la sociedad de la época con multitud de representaciones en vivo: teatro, danza, cetrería, exhibiciones de oficios… Para los talleres se recrean hasta 14 casas de la época

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

El sábado por la mañana los vecinos de Llombai viajaron 500 años hacia atrás en el tiempo para revivir el Renacimiento y redescubrir la grandeza de la familia Borgia. Durante el paseo por la historia te encontrarás con todo tipo de mercaderes, artesanos, soldados, damas, caballeros, brujas, juglares, bailarinas… Todo cuidado al más mínimo detalle, desde las vestimentas hasta las herramientas están sacados de documentos de la época gracias a la labor de investigación realizada con anterioridad.

Recreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en Llombai

No faltó, tampoco, la tradicional exposición de cetrería compuesta por más de 30 aves rapaces. Creo que es la mayor que he visto nunca, búhos, águilas, halcones, buitres… a cada cual más hermosa.

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

Más de 250 personas se encargaron de recrear los desfiles militares de la época además de realizar demostraciones de duelos.

Recreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en LlombaiRecreación y Mercado de los Borgia en Llombai

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

¿Qué sería de un mercado medieval sin la comida? Esta fue la nuestra: churrasco, chorizos, morcilla y una tostada gigante de jamón. Ante todo hay que mantener las tradiciones, aunque sea a pesar del colesterol 😛 .

Recreación y Mercado de los Borgia en Llombai

A las siete de la tarde del domingo los mismísimos Borgia realizaban la visita al mercado para dar su aprobación.

Os dejo el vídeo de presentación del evento.

La Bastida de Moixent (primer intento)

El pasado sábado aprovechamos para acercarnos a la localidad valenciana de Moixent, conocida por el guerrero encontrado en el poblado íbero de Les Alcusses.

Guerrero Ibero de Moixent

El poblado se encuentra a unos 8km de Moixent siguiendo la misma carretera de acceso al pueblo desde la A35, dirección Fontanars.

A nosotros se nos hizo un poco tarde así que, un par de kilómetros antes de llegar tomamos una pista de tierra en dirección a Mas Monserrat (bien señalizado), un complejo de turismo rural que conocía mi acompañante por organizar en él jornadas de formación profesionales.

Sobre una antigua masía del s.XIX completamente restaurada han creado un lugar de ocio de lo más cálido. Esta vez las fotos no son reflejo de la realidad, la niebla que había cuando terminamos de comer nos impidió fotografiar otras zonas.

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El restaurante nos pareció encantador y acogedor, de hecho todo el complejo lo es, pero lo mejor de todo es la relación calidad/precio, no nos lo podíamos creer. La pareja que lo lleva es muy agradable y se preocupan de sus clientes sin llegar a hacerse pesados.

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Este fue nuestro menú.

Fundidos de queso

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Bacalao confitado

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Entrecot

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De postre, tarta de queso con membrillo

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Todo estaba exquisito, lo que os pueda decir será poco. El trato, muy familiar y cercano. Al finalizar incluso nos invitaron a que nos acercásemos esa tarde a una cata que habían organizado en una bodega cercana para unos huéspedes del hotel, aunque al final, entre que el tiempo se puso fatal y se nos hizo algo tarde, decidimos regresar a casa.

Al terminar de comer nos dirigimos al poblado, pero como ya he comentado había caído una niebla enorme que hacía casi inútil la visita. Aún así, ya que estábamos allí, nos acercamos aunque no hicimos fotos, no valía la pena. Como si la niebla era poco, se puso a llover.

El poblado ibérico de Moixent data del x.IV a.c. y fué abandonado hacia el 328 a.c., duró apenas 100 años y se desconocen las causas de su abandono. Se encuentra en lo alto de un cerro, lo que nos deja (en teoría y si no hay niebla) unas impresionantes vistas de los alrededores. Os dejo este pdf con la historia y detalles del poblado.

Tal y como indico en el título del artículo, este fue nuestro primer intento, pero volveremos de nuevo para completar la visita que las inclemencias meteorológicas no nos dejaron hacer. De paso, aprovecharemos para comer de nuevo en Mas Montserrat.

Ciudad romana de Segóbriga

A 250km de Valencia en dirección Madrid y desviándose apenas unos 5km de la autovía A3 (perfectamente señalizado), se encuentra la Ciudad Romana de Segóbriga, una gran desconocida. Reconozco que he pasado decenas de veces por delante del letrero y nunca se me había ocurrido parar… hasta hoy.

La verdad es que nos quedamos bastante impresionados ya que, entre otras cosas, tenía teatro, anfieatro (bien conservados) y circo (apenas los restos), lo que da una idea de lo que un día fue la ciudad. Un destino poco conocido dentro de la España Romana, quizás por eso es una sorpresa.

Ciudad Romana de segóbriga

Ciudad Romana de segóbrigaForo Romano de Segobriga

Es una de las ciudades romanas (entendida como el conjunto) mejor conservadas y el conjunto arqueológico más importante de la meseta. A partir del s.I se convirtió en un importante núcleo agrario y minero además de centro de comunicaciones. La conquista islámica supuso su declive, pero, por suerte, han llegado hasta nosotros las huellas de lo que llegó a ser.

Teatro

Teatro Romano de Segobriga

Ciudad Romana de segóbrigaCiudad Romana de segóbriga

El teatro, al igual que el anfiteatro, conserva el graderío y mantiene todavia la estructura original del 79d.c., cuando se construyó. Cabe señalar que, por aquel entonces, Segóbriga tenía nada más y nada menos que 5.500 habitantes.

Termas

Termas Romanas de Segóbriga

Circo

Esa forma oval que se observa en el centro de la foto era el impresionante circo. Lo reconozco, me habría gustado vivir aquella época sólo por ver una apasionante carrera de cuadrigas, quizás ya hubiese un Fernando Alonso en la antigua Roma 😛 .

Circo Romano de Segóbriga

Anfiteatro

Finalmente el precursor de nuestras plazas de toros. Con capacidad para 5.500 espectadores, flanqueaba junto al teatro la entrada a la ciudad y, como casi siempre, se construyó aprovechando una ladera natural del cerro. Increíble su acústica.

Anfiteatro Romano de Segóbriga

Anfiteatro Romano de SegóbrigaAnfiteatro Romano de SegóbrigaAnfiteatro Romano de Segóbriga

Hospedería Casas de Lujan

Lo siento, tengo el vicio de comer todos los días 😛 . Al llegar a Segóbriga era ya la hora de comer, así que nos dejamos guiar por un folleto que cojimos en la propia Ciudad Romana. A unos 8km de ésta llegamos a la Hospedería Casas de Luján, un gran descubrimiento que nos dejó con la boca abierta.

Hospedería Casas de Luján

Hospedería Casas de LujánHospedería Casas de LujánHospedería Casas de Luján

Enclavada en un maravilloso entorno rural se encuentra esta gran casa de labranza del s.XVII completamente rehabilitada y convertida en hotel, restaurante y salones de celebraciones. Pero Casas de Luján no es solo la casa, es todo el entorno, completamente  integrado, parece que te encuentres en un museo etnográfico y no en un establecimiento de hostelería. El río y los animales (pavos, gallinas, gallos, un burro…) no hacen sino reforzar la imagen encantadora que tiene el lugar.

Hospedería Casas de Luján

Hospedería Casas de LujánHospedería Casas de Luján

El interior es más de lo mismo, ambiente tradicional y rural, bien conservado y decorado con el gusto preciso para no caer en la soez. Esto es la carta del restaurante, muy original.

Carta en Hospedería Casas de Luján

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Pero bueno, ya esta bien, vamos a lo importante ¿no?. Muy bonito, sí, pero ¿qué hay de la comida? Fantástica.

Migas de bacalao con gambas y piñones y Collage de foie de pato y oca con configura de naranja y frambuesa.

Hospedería Casas de LujánHospedería Casas de Luján

Chuletón de Ávila y Pierna de cordero lechal deshuesada.

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Tarta de tiramisú y Tarta de queso de cabra y membrillo.

Hospedería Casas de LujánHospedería Casas de Luján

Todo ello regado con una botella de la zona, Estola Reserva del ’98 D.O. La Mancha.

Nosotros salimos encantados y queremos volver un fin de semana para conocer más la zona (Belmonte, Lagunas de Ruidera, La Alcarria, El Toboso…)

Tour murciano, Gredas de Bolnuevo, la Manga y Cabo de Palos

Este fin de semana necesitaba unos días de descanso en toda regla, sin agobios ni prisas, así que partimos el sábado por la mañana hacia la bahía de Mazarrón.

Gredas de Bolnuevo

Iba con muchísimas ganas de ver esto, muy cerquita de Mazarrón, pero en realidad me lleve una gran decepción.

Gredas de Bolnuevo

Había visto en varios sitios de Internet fotos de esta zona y me había llamado la atención hasta tal punto de convertirse en un destino preferente para un fin de semana, sin embargo, al llegar allí todo cambió. Quizás me había hecho demasiadas ilusiones y había idealizado el lugar, pero el caso es que fue tan decepcionante que cuando llegamos al lugar exacto supusimos que no era aquello, no podía ser eso aquello tan impresionante que habíamos visto en fotos. Pero lo era.

Gredas de Bolnuevo

Gredas de BolnuevoGredas de BolnuevoGredas de Bolnuevo

La verdad es que una vez estás allí y comienzas a esconderte entre las formas rocosas cambias algo la idea inicial. Vale que es un trozo pequeño, pero las figuras son realmente impresionantes y extrañas.

Gredas de Bolnuevo

Gredas de BolnuevoGredas de BolnuevoGredas de Bolnuevo

Me hace gracia pensar que en el propio cartel explicativo rezaba: «Ciudad Encantada de Bolnuevo«. Entiendo que todos quieran aprovechar los recursos naturales que tienen pero…

En fin, que algo es algo y menos es nada. No creo que valga la pena un viaje a propósito para verlas pero si te encuentras por la zona puede que lleguen a gustarte.

Gredas de Bolnuevo

Gredas de BolnuevoGredas de Bolnuevo

Algo de explicación técnica sacada del propio cartel.

También conocido como Ciudad Encantada de Bolnuevo, está formada por mangas arenosas o gredas de color amarillento, areniscas y, en menor medida, por finos lentejones microconglomerados. Las areniscas presentan cantos carbonatados de color gris azulado y diferente macrofauna de moluscos y crustaceos. Las Gredas, según los estudios, han aportado abundantes microfósiles que datan del Zancliense (Plioceno inferior; unos 4millones de años). Estas rocas presentan diferentes grados de cohesion, han sufrido un proceso de erosión diferencial, en el que el agua y el viento (este último es el responsable de la erosión alveolar en «nido de abejas» que se observa en algunos estratos de areniscas) han sido fundamentales de dicho proceso. Todo ello ha dado lugar a caprichosas formas micóticas de gran belleza.

Comida en La Manga del Mar Menor

Después de la gran decepción de las Gredas se acercaba la hora de comer, así que decidimos acercarnos a La Manga del Mar Menor, a un restaurante llamado La Escuela de Pìeter (Urbanización Veneziola, Tel. 968 43 70 59). Lo mejor, sin duda alguna, el propio restaurante y su situación, en la playa, en el Mar Menor, mirando al sol. Para que os hagáis una idea, en una mesa de al lado había unos chicos que habían llegado por mar en unas motos acuáticas. Hay gente que se acerca en barco.

La Escuela de Pieter, La MangaLa Escuela de Pieter, La Manga

Fijaos en la situación de nuestra mesa. Sobran más palabras.

La Escuela de Pieter, La Manga

Dicho esto llegamos a la parte interesante. Tomamos trimarino (gambas, chanquetes y almejas) y chopitos de primeros y arroz con marisco de segundo. La comida, en general, bien y punto, no es de la mejor pero está bien. El arroz en su punto, sobraba el pollo 😛 . El trimarino resultó ser lo mejor, estaba muy buena la mezcla. Los chopitos, demasiado hechos, estaban excesivamente duros y algo insípidos para mi gusto.

Trimarino, La Escuela de PieterChopitos, La Escuela de Pieter

Arroz de Marisco, La Escuela de Pieter

Cabo de Palos

Después de comer y con el estómago a punto de reventar nos acercamos al Cabo de Palos a dar un paseo y tomar algo. Impresionante en esta época del año.

Cabo de Palos

Cabo de Palos

Cabo de Palos

Cabo de PalosCabo de PalosCabo de Palos

Comer en Murcia

El domingo, y antes de regresar a Valencia, nos acercamos a uno de nuestros restaurantes preferidos de Murcia, El Cañal los Almillas (Camino Viejo Gilandario, 9, Aljúcer, Tlf: 968 251 405), situado en un entorno privilegiado en mitad de la huerta murciana.

El Cañal, Los Alamillos

Tomamos almejas a la marinera y ensalada de la casa seguido de carne a la piedra, especialidad de la Casa. Todo bien pero la carne de buey, escelente.

Almejas a la marinera, El Cañal, MurciaEnsalada de la casa

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De postre, tiramisú y tarta de queso. Estaban buenos, pero lo realmente llamativo eran los precios de los postres, 2,75 euros, hoy en día, es muy barato.

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El Delta del Ebro en fotos

Lástima que el cambio de hora nos privase de disfrutar más de estos bellos parajes. El Delta del Ebro produce aproximadamente la misma cantidad de arroz que Valencia así que los paisajes me resultan familiares: arrozales, arrozales y más arrozales, el Delta es a esta zona lo que la Albufera a Valencia.

Aquí hay una mezcla de campo y playa que descubre unos paisajes alucinantes, os los dejo en fotos.

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

 Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

 Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Delta del Ebro

Comer en el Delta del Ebro

Para comer, y tras dar unas cuentas vueltas ya que parece que la mayoría de restaurantes cierran en invierno, dimos con Restaurante Gracia, en Deltebre, y salimos bastante contentos. Pedimos de primeros chipirones y anguila con salsa y a continuación un arroz con bogavante. Aunque estaba todo muy bueno y el arroz en su punto, la sorpresa nos esperaba en los postres, tanto que no llegué a tiempo para las fotos: tiramisú de la casa y flan blanco casero, fantásticos los dos.

ChipironesAnguila en salsa en el Delta del Ebro

Arroz con bogavante en el Delta del Ebro

Nos encantó la zona hasta tal punto que hemos pensado volver con más tiempo y unas bicis para recorrerla tranquilamente y apreciar todos los rincones ocultos que se nos escaparon.