Castillo de Guadalest

Guadalest (Alicante) es uno de esos pequeños municipios de España que, sin quererlo, se han convertido en uno de los más turísticos, debido sin duda a su proximidad a Altea, Benidorm y otros destinos de playa europeos, pero aún así tiene el mérito de conseguir arrancar a los extranjeros de la orilla del mar para llevarlos a ver y recorrer algo de historia.

Llevaba diez años en Valencia y otros tantos con esta visita pendiente, y al final ha sido un cambio de planes fortuito el que nos llevó a caer aquí, sin esperarlo ni planificarlo, pues andábamos perdidos por el interior de la provincia de Alicante y nuestro camino de vuelta a casa pasaba por aquí.

Realmente hasta que te plantas delante de esta abrupta montaña no tienes conciencia de lo que estás viendo, es un trozo de rocas con mil años de historia que se queda pequeña al lado de las que la rodean, y es que se encuentra en un valle abrazado por las sierras de Aitana, Aixortà y Serrella, y aún así desde lo alto se puede llegar a ver Altea en días despejados.

Al hablar de Guadalest nos referimos al conjunto de la montaña, pero en realidad engloba dos castillos y al pequeño pueblo en sí mismo, la Fortaleza de la Alcozaiba y el Castillo de San José. El acceso al recinto se realiza bordeando por la derecha la montaña y a través de un túnel excavado en la misma roca.

Las dos fortalezas son de origen musulmán y del s.XI. Tras la conquista de la villa por parte de Jaime I, el pueblo fue cedido a varias familias, entre ellos los Cardona, que nombraron a los Orduña (de origen vasco) alcaides y gobernadores de Guadalest.

Tras el gran terremoto de 1644 que destruye buena parte de los castillos se levanta la Casa Orduña cuya familia alcanzaría su mayor poder en los siglos XVIII y XIX.

Al otro lado del macizo montañoso destaca el campanario de la Iglesia de la Asunción al que se accede a través de la Casa Orduña.

La Casa Orduña es un gran exponente de los gustos estéticos de la burguesía de la segunda mitad del s.XIX. A lo largo de la visita se accede a las distintas dependencias de que disponía la vivienda, desde la cocina hasta los salones nobles y despachos de los señores.

Por unas escaleras interiores solo accesibles desde la propia vivienda se accede al conjunto del Castillo de San José.

Declarado en 1974 Conjunto Histórico-Artístico, Guadalest es en su conjunto una especie de zoco donde las tiendas y restaurantes se mezclan con los museos, y es que hay unos nueve museos en tan diminuto núcleo: el de miniaturas, el etnológico, el de la tortura, el de Antonio Marco con su belén ecológico, el de saleros y pimenteros… el caso es tener a los turistas entretenidos 😛

Vale la pena darse una vuelta de punta a punta del pueblo, es muy agradable y el hecho de estar completamente peatonalizado lo hace todavía más encantador.

En los bajos del ayuntamiento encontramos excavadas en las rocas las antiguas mazmorras del s.XII.

Las vistas de los alrededores montañosos así como del pantano de Guadalest son increíbles desde el Castillo…

Y aquí dejamos, de vuelta a casa, otro capítulo de la historia de España, acercaos a Guadalest, no os arrepentiréis.

CAMPANARIO DE LA IGLESIA ASUNCIÓN

Patones de Arriba

Otra de excursiones madrileñas, esta vez Patones,  un clásico de la zona y centro de turismo rural de la Comunidad de Madrid.

El pueblo se divide en dos núcleos, Patones de Arriba y Patones de Abajo, el segundo se creó en los años 40 tras la Guerra Civil con el desplazamiento de la gente desde lo alto hacia la vega del río Jarama, movimiento que se generalizó en los años sesenta quedando Patones de Arriba prácticamente deshabitado y abandonado.

En los años setenta se produce, sin embargo, una recuperación progresiva de las casas de Patones de Arriba con numerosas rehabilitaciones para convertirlas en segunda vivienda y, sucesivamente, en negocios de hostelería y restauración, realizadas siempre respetando las construcciones tradicionales de pizarra.

Hoy Patones es uno de esos pueblos de estrechas y empinadas calles empedradas, de construcciones hechas a la antigua usanza en piedra y pizarra, incluso el pavimento de las vías es de pizarra. Todo ello convierte al conjunto en un pintoresco lugar donde puedes sentir la vida en estado puro, como se hacía hace cientos de años.

El acceso a Patones de Arriba se realiza por una estrecha carretera de 2,5km que sale de Patones de Abajo y nada más llegar debes dejar el coche, si puedes, ya que el espacio es muy reducido y el número de vehículos muy elevado, sobre todo en fin de semana.

Patones de Arriba es hoy un lugar que vive por y para el turismo. Como crítica diré que bueno, está bien, pero para qué nos vamos a engañar, tampoco es espectacular, he visto pueblos mucho mejores, sobre todo en Teruel y el interior de Castellón, pero no por eso hemos de rechazar una visita, siempre compensa :).

Si os apetece, existe un hotel del que me han hablado maravillas, Hotel El Tiempo Perdido, según me han contado es sencillamente espectacular en todos los sentidos. Ahí lo dejo por si alguien se anima ;).

Combarro

Ya he hablado otras veces sobre Combarro y nunca me canso. Es siempre mi primera escapada cuando regreso a Galicia, una mañana de paseo y pulpo.

Combarro es mágico y cautivador, y más aún en esta época del año sin turistas y prácticamente sin nadie más que los propios habitantes del lugar.

En Combarro la tradición pesquera y mariscadora se mezcla inevitablemente con la agrícola gracias a esos hórreos a pie de mar, esa construcción tan típicamente gallega que consigue crear aquí un monumento natural a la arquitectura popular.

Combarro es posiblemente el casco histórico más pequeño de Galicia y Conjunto Histórico desde 1972. Tienes que perderte por sus callejuelas para meterte plenamente en esas sensaciones que provocan sus pequeñas casas de piedra, sus cruceiros y sus caminos que terminan en el mar.

Hay rincones que aunque quieran tener encanto no lo consiguen mientras que otros, sin proponérselo, lo son por el simple discurrir de la vida. Los habitantes de Combarro nunca quisieron hacer de su pueblo algo especial, ni mucho menos convertirlo en centro de visitas turísticas, ellos sólo querían vivir en su pueblo, por eso levantaron sus casas como pudieron, aprovechando la zona rocosa que quedaba junto al mar sin ocupar los escasos terrenos que dejaban para la agricultura. Así es como nació la leyenda de Combarro, los hórreos están casi en el mar para no quitar terrenos de cultivo.

Hoy en día se contabilizan una treintena de estos hórreos, muchos para un lugar tan pequeño como Combarro, y crean una especie de muralla desde el mar que hace que destaquen sobre todo lo demás, lo veas desde donde lo veas.

La marea baja cobra especial encanto aquí en Combarro, no sé como describirlo, hay que vivirlo, esas algas, esas barcas sobre la arena, ese olor a mar viva… Además, con un poco de suerte, verás a las mariscadoras a pleno rendimiento :).

Pese a que la agricultura y la pesca siguen siendo parte fundamental de la economía de la villa, es indudable que el turismo ha dado un gran empujón a su desarrollo sin por ello cargarse el espíritu ancestral que sigue teniendo. La mayoría de bajos han sido reconvertidos bien en bares-restaurantes bien en tiendas de productos de la tierra y recuerdos (por favor, que dejen de vender de una vez esas meigas :S). Y aún así se come de lujo, es un sitio ideal para comer pescados y mariscos frescos con vistas a la ría.

Eso sí, en temporada alta pierde mucho encanto, hay tanta gente que se hace insoportable, mucho… si podéis, id cuando no haya nadie :P, es punto imprescindible en cualquier viaje organizado a Galicia, todos pasan por Combarro.

Y antes de regresar al hogar materno para comer… un buen aperitivo, que me lo merezco 😛

Castillo de Perputxent en Lorcha

En la excursión de este fin de semana nos acercamos a la provincia de Alicante para hacer una pequeña ruta. El plan inicial era visitar los castillos de Perputxent (L’Orxa) y de Alfofra (Confrides), sin embargo al llegar a este último no encontramos por donde subir hasta la cima de la montaña con lo que tuvimos que desistir.

En la entrada a la localidad alicantina de L’Orxa y tomando un desvío casi sin señalizar, bueno sí, señalizado como «camino privado», llegamos a la colina sobre la que se levanta, dominando el valle del río Serpis, este castillo, considerado uno de los más hermosos de la Comunidad Valenciana por su planta, irregular por el terreno pero imponente a lo largo del cerro.

Antes de continuar he de decir que que la subida a la fortaleza no es sencilla, no hay camino ni pista sino que hay que subir «monte a través» por la colina tal cual la veis en la imagen. Hay un pequeño cartel que indica algo así como «Castillo 25 minutos» y que señala hacia arriba por un pequeño camino entre los campos y los árboles, pues bien, sí, es por ahí… hasta que el camino desaparece y comienza el momento de escalar arrastrándose literalmente.

De todos modos vale la pena sufrir un poco, total, ¿para qué has llegado hasta aquí si no? :P. Al recinto fortificado se accede a través de los restos de las antiguas murallas, bastante en pie todavía, aunque he de avisar de nuevo que todo el entorno e incluso el interior están completamente cubiertos de maleza y de árboles lo que hace la visita difícil e incómoda, está totalmente descuidado, como siempre, no entiendo que un atractivo semejante se mantenga en este estado de ruina total con amenaza de desprendimientos.

El origen del castillo es árabe, aunque inicialmente era solo un albácar (pequeño refugio para la población). Tras la Reconquista, Jaime I (el de siempre) lo cede a la Orden del Temple y tras la disolución de ésta en 1317 a la Orden de Montesa y es a partir de entonces cuando se tienen las primeras referencias a L’Orxa. Los caballeros de éstas órdenes militares fueron quienes reconstruyeron y ampliaron el castillo original hasta darle el aspecto final (no el actual, ruinoso :P), aún se pueden distinguir fácilmente el originario castillo musulmán de las ampliaciones cristianas.

No hay mucho más que decir sobre el castillo, vale la pena por la planta que tiene y por su situación en un pequeño cerro, lástima el estado de «no» conservación en el que se encuentra, hay que moverse con mucho cuidado no sólo por la vegetación sino también por posibles desprendimientos.

Aún así, muy recomendable si te gustan los castillos ya que este es uno de esos completamente desconocidos y sin embargo de los mejores.

Justo a los pies de la colina donde se levanta el castillo pasa una Vía Verde, una de aquellas antiguas vías de tren que han sido retiradas y ahora son el paraíso cicloturista. Ahí vemos una foto con la vetusta estación abandonada frente a la fortaleza. El tren debió ser importante para el desarrollo del pueblo, comimos en un restaurante de L’Orxa (nada del otro mundo, raciones y poco más que destacar) y tenía las paredes llenas de fotos antiguas con el tren de protagonista, creo que lo mejor del sitio :P.

Península do Barbanza: Catoira, Corrubedo y el Castro de Baroña

Nos vamos al otro lado del país. Mes de marzo, durante mi último viaje a Galicia :). Día típicamente lluvioso con el encanto que la lluvia solo tiene en mi tierra :). Nos vamos de excursión a la Península do Barbanza, entre las rías de Muros y Noia al norte y la de Arousa al sur, una ruta que me encanta.


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Torres Vikingas de Catoira

¡Qué recuerdos de aquella acampada con los colegas! Corría el año 1997 cuando nos vinimos a vivir de lleno la Romería Vikinga

La población de Catoira se sitúa en el interior de la ría de Arousa, en la desembocadura del río Ulla. Su importancia radicaba en ser la puerta de entrada hacia Santiago de Compostela desde el mar, por lo que su puerto tuvo cierta importancia en la Edad Media, de hecho, según la leyenda, a través del Ulla llegaron a Santiago los restos del Apóstol.


Alfonso III manda construir en el s.IX (sí, nueve) una fortaleza defensiva con el objeto de detener los ataques normandos y sarracenos que tienen como objetivo saquear Santiago. De aquella antigua fortificación de siete torres quedan hoy en día estas dos como testigo de más de mil años de historia.


Catoira celebra el primer domingo de agosto la Romería Vikinga en la que rememora uno de esos ataques y la defensa que la población de ciudad hace de la misma expulsando a los vikingos, una excusa como cualquier otra para dar buena cuenta del vino y los mejillones que se regalan… mi recuerdo me dice que tienes que luchar por ellos dada la avalancha de gente :P.

Al lado mismo de las torres y ya en la ría se encuentra fondeado durante todo el año la réplica del drakkar utilizado para la invasión durante la romería, construido siguiendo los planos enviados desde Dinamarca de uno similar. Una imagen curiosa en el s.XXI.

Praia do Vilar

Pasando Ribeira y subiendo hacia la ría de Muros y Noia nos encontramos con esta playa enclavada en el paraje natural de las Dunas de Corrubedo, una playa encantadora en verano pero espectacular en invierno.

Me parece un fastuoso espectáculo de naturaleza virgen el conjunto formado por la playa y todo su entorno, nos quedamos un buen rato pese a la llovizna ya que la belleza de las vistas invitaba a relajarse contemplando el mar.

Corrubedo

Finalmente continuamos hasta Corrubedo, un pequeño pueblo marinero que aún conserva cierto encanto, y digo aún porque, como en casi toda Galicia, poco a poco lo van perdiendo sin remedio.


Como era la hora de comer acudimos al Restaurante Taberna O Secreto, aceptable, ni bueno ni malo. El servicio agradable, eso sí, estábamos solos en el local :P. La carta escasa, pero como nos indicaron amablemente, en invierno, y más con el mal tiempo que había hecho este año, cumplen con lo justo, solo en verano se puede disfrutar de su totalidad. Nos pareció un un poco caro para lo que es Corrubedo y el propio restaurante, pero la comida cumple, sobre todo el pescado fresco.

Nuestro menú consistió en pulpo (muy escasa la ración para su precio), navajas (muy buenas y abundante la ración) y lubina a la plancha, cara pero espectacular. No es para ir a propósito pero si estás por la zona es un sitio decente.

Dunas de Corrubedo

Llegamos a las Dunas de Corrubedo, ¡cuantos recuerdos también de excursiones del colegio siendo niño!…

Pero cómo han cambiado las cosas también :P, ahora es una zona totalmente protegida, terminantemente prohibido salirse del camino y ni hablar de subir a las dunas como hacíamos antaño para dejarnos rodar duna abajo… En serio, incluso hay vigilantes y la multa es de las gordas.

Es un sitio idílico que me encanta, no lo puedo negar. Al otro lado de las dunas se encuentra la continuación de la Praia do Vilar, no sé como se llegará ahora, recuerdo que antes se cruzaban las dunas.


La duna es la más grande del noroeste peninsular, 1km de largo por 200-300m de ancho y 20m de altura.

La zona protegida dispone además de un lago de agua dulce y otro de agua salada.


Faro de Corrubedo

Si hay algo que me encanta después de los castillos son los faros, no dejo pasar la oportunidad de visitar alguno siempre que puedo.

Desde el faro se tienen unas vistas asombrosas de la costa, sobre todo en un día de mal tiempo como era este, con el mar azuzando con fuerza.

Castro de Baroña

Finalmente continuando hacia Porto do Son llegamos a uno de mis sitios preferidos, el Castro de Baroña. Al llegar a la parroquia de Baroña veremos a mano izquierda un solitario bar restaurante con un desvío, lo tomamos y dejamos ahí mismo el coche. Bajando por el monte siguiendo nuestro instinto y los propios caminos llegamos a esta paradisíaca visión.

Una pequeña península rocosa unida solamente por un estrecho istmo arenoso se convierte en uno de los mejores ejemplos de la cultura castreña, aquella civilización que surge por la evolución y adaptación de los primeros pobladores celtas y que los romanos se encargaron de aplastar.


Me encanta este sitio. Lo primero que te llama la atención son las enormes murallas defensivas que colocaron para defender el único punto débil del poblado, el propio istmo, ya que el resto del islote está rodeado de acantilados. Probablemente alcanzó su esplendor entre los siglos Ia.c. y I d.c.

Parece mentira que algo así se haya descubierto en 1933, ¿como es que nadie lo había visto antes? 😛 Imagino que estaría muy cubierto de arena y vegetación, pero de ahí a ocultarlo… Hoy es Patrimonio Histórico-Artístico.



Aquí terminamos la excursión del día, felices y contentos tras haber disfrutado enormemente con la ruta, es mágica, esa mezcla de historia y naturaleza…

Peñíscola y el Castillo del Papa Luna

Hace ya algún tiempo propuse una visita de fin de semana a Alcoceber con escapada a Peñíscola incluida. Pues hoy os propongo lo contrario, fin de semana en Peñíscola con cena en Alcoceber, y es que íbamos buscando de nuevo el Restaurante Asador Guetaria que tanto nos había maravillado en aquella ocasión, pero estaba cerrado :(, una lástima. O no, así perdurará en nuestras memorias como algo digno de recordar :).

Peñíscola es, sencillamente, mágica, de día, de noche, al atardecer, al amanecer… da igual, tiene el encanto que solo algunos elegidos lugares consiguen tener sin pretenderlo.
Pasear por todo su conjunto histórico, por sus estrechas y empedradas calles protegidas por casas y edificios bajos completamente emblanquecidos de cal, subir hasta el castillo, sentarte en cualquier terraza, tomar algo en alguno de los múltiples bares que ocupan los bajos… es algo reparador para el espíritu.

El casco antiguo de Peñíscola se localiza en una pequeña península rocosa unida a tierra por un istmo, de manera que su situación geográfica facilitaba enormemente su defensa y la convierte en una ciudad en el mar. Desde lo alto del castillo se obtiene una panorámica perfecta del trozo de tierra que la une a la costa.

En lo alto del peñon se encuentra el castillo, dominando no sólo la tierra sino tambiñen el mar, el resto del pueblo se fue desarrollando adaptándose a la geografía rocosa, creando ese caprichoso entramado de calles que es Peñíscola en sí misma.

El pueblo se encuentra rodeado, así mismo, de murallas levantadas en distintas épocas, convirtíendola en lugar inexpugnable a la vez que de belleza inusitada ;).

No lo puedo negar, me encanta perderme por las callejuelas, subir, bajar, rodear las murallas… Lástima que cuando se acerca el calorcito se llena de gente de manera exagerada durante los fines de semana y pierde todo su encanto. Prefiero el otoño o la primavera en Peñíscola, creo que es cuando aparece su mejor imagen, hasta hay menos puestos de venta de recuerdos para turistas.

Castillo del Papa Luna

Qué os voy a contar del Castillo del Papa Luna que no os haya contado ya… Es sencillamente espectacular.

La historia está intimamente ligada al Papa Luna como ya os conté hace tiempo (por cierto con unas bonitas fotografías nocturnas :P). Benedicto XIII, el Papa Luna, es elegido papa en 1394, pero Francia no lo reconoce debido a que consideraban que no sería tan manejable como el anterior, además de ser súbdito del Reino de Aragón (había nacido en Zaragoza) y sería difícil que jurase lealtad a la monarquía francesa. Tras el Cisma de Occidente y en el Concilio de Constanza, Benedicto XIII es condenado como hereje y antipapa pese a sus creencias ya que él consideraba que era el único papa elegido cardenal antes del Cisma. Finalmente traslada su papado al Castillo de Peñíscola bajo la protección del rey de Aragón donde muere en 1423.

Tras la ocupación de la ciudad por parte de Jaime I en 1233 éste la cede a la Orden del Temple que edifica este castillo sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana a imagen y semejanza de las fortalezas de Tierra Santa. Tras la desolución de la orden templaria en 1307 Jaime II la recupera para la corona de Aragón para cederla de nuevo en 1319 a la Orden de Montesa, y ésta al Papa Luna hasta su muerte, en que vuelve a la Orden y finaliza el periodo de máximo esplendor.

A partir de entonces el castillo pasó por todas las vicisitudes históricas de España incluyendo la Guerra de Sucesión y las Carlistas hasta que pierde su importancia militar.

Si los exteriores del castillo son monumentales, los interiores son apasionantes, descubriendo salones, cocinas, mazmorras, pasadizos, escaleras y todos los ingredientes necesarios para volver 600 años al pasado.

Para los que no lo sepáis, las escenas de El Cid de Charlton Heston de la batalla en la playa con la ciudad amurallada al fondo, son de Peñíscola, su playa, su castillo… ¡en 1961! Menuda presentación mundial de Peñíscola como destino turístico. Y es que Peñíscola es hoy en día el segundo destino turístico de la Comunidad Valenciana tras Benidorm y el Castillo del Papa Luna el monumento más visitado de España tras la Alhambra… o eso dicen al menos los estudios estadísticos.
Por si lo visto hasta ahora era poco, nos queda la terraza superior del castillo, con unas vistas espectaculares sobre todos los alrededores, tierra y mar… da igual a donde mires, todos los paisajes son brutalmente preciosos.

No sabíamos donde cenar y se nos ocurrió volver al Asador Guetaria de Alcoceber como ya os comenté, pero estaba cerrado, así que nos quedamos en otro al lado de aquél, Restaurante L’Illa, en el puerto deportivo también, y salimos encantados. Tabla de quesos de Cati (de la zona del Maestrazgo), entrecot a la brasa y magret de pato a la brasa. Los quesos, espectaculares, la carne, buena y en su punto. Otro buen descubrimiento, sin duda :).


De vuelta el domingo decidimos parar a comer en el restaurante del Hotel Voramar en Benicassim que tan buen recuerdo nos había dejado también en otra ocasión, una lástima, lo mejor de todo es la espectacular terraza que tienen en la playa. Si L’Illa fue la de cal, este fue la de arena.

Salimos completamente desencantados, ni la comida ni el servicio eran nada del otro mundo, la paella no estaba buena, los entrantes, un quiero y no puedo de cocina moderna… en fin, una lástima. Nuestro menú, huevos trufados, brocheta de langostinos, paella valenciana y, de postre, degustación de helados.



Siento decirlo pero es un sitio que no recomendaría a nadie, salimos muy decepcionados, esperábamos muchísimo más de un sitio con las recomendaciones que tiene este. Mucha cocina creativa, mucha presentación, pero el arroz infumable y los entrantes casi prescindibles… Eso sí, la terraza de la cafetería, espectacular, muy recomendable para tomar unas cañas y tapear.

Castillo de Manzanares el Real

Aprovechando un par de semanas que tuve que quedarme en Madrid por motivos profesionales, dedicamos el fin de semana, además de a ver a familiares y amigos, a hacer alguna visita cultural. En este caso nos acercamos al hermoso castillo de Manzanares el Real, un clásico de fin de semana para los madrileños.

Las imágenes hablan por sí solas. El castillo se yergue sobre un pequeño montículo al lado del embalse de Santillana y al pie de la Sierra de Guadarrama, formando un conjunto bonito conjunto de naturaleza e historia.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931 y es uno de los castillos más hermosos y mejor conservados de España.

De planta cuadrada y construido en granito, las esquinas están flaqueadas con 4 torres circulares y la Torre del Homenaje de planta hexagonal, todas ellas almenadas, con matacanes y decoradas con bolas que le dan un aspecto vistoso y llamativo. La fortaleza está, además, rodeada de una línea de murallas también almenadas que le dan un carácter más defensivo pero a la vez realzan aún más la belleza del conjunto.

En el interior encontramos un gran patio central porticado con dos galerías, la del primer piso está considerada como la más bella de la arquitectura medieval española.

La historia del Castillo de Manzanares se remonta al s.XIII y a los litigios entre Madrid y Segovia por hacerse con las fértiles tierras que bordeaban el alto Manzanares. En el s.XIV, Pedro I de Castilla cede estas tierras a su mayordomo, Pedro González de Mendoza y es al hijo mayor de éste al que se le atribuye la construcción del castillo viejo, restos que aún se pueden ver también en Manzanares el Real.

Es a finales del s.XV cuando la Casa de Mendoza decide construir un nuevo palacio fortificado acorde al poder político y económico que habían alcanzado, sin embargo dejará de ser residencia oficial en 1566 a la muerte de Íñigo López de Mendoza y Pimentel, cuarto duque del Infantado, debido a disputas por la herencia.

En 1914 el ducado del Infantado acometió una primera restauración del edificio, sin embargo será en los años sesenta y setenta cuando se realicen las obras de consolidación que le han dado el buen aspecto que tiene hoy en día, aunque se han tenido que reconstruir bastantes elementos, sobre todo interiores.

El castillo pertenece todavía al duque del Infantado que lo cedió por 60 años a la Comunidad de Madrid y ésta a su vez ha convertido en museo de los castillos españoles, biblioteca y lugar de exposición de una colección de tapices.

La visita de todo el interior resulta muy agradable, esta vez creemos que se ha hecho una pequeña ruta histórica de calidad, apoyándose en textos, objetos y restos de buena factura, vale la pena dejarse perder tanto por su interior como por las terrazas superiores, por sus torres, sus almenas y sus matacanes. Además las vistas de la Sierra de Guadarrama son espectaculares, en invierto todo nevado será increíble.

Comimos allí mismo en La Charca Verde, un clásico de Manzanares, a base de setas naturales a la plancha, solomillo de choto, entrecot biológico… bien en general, relación calidad/precio aceptable, nada que objetar. Muy agradecidas las tacitas de caldo cortesía de la casa antes de comer, y es que era un frío domingo de febrero :P.

Y desde aquí, de vuelta a Valencia…

Albarracín, Cascada del Molino de San Pedro y Cascada del Molino Viejo

Vamos con un fin de semana de esos revitalizadores y desestresantes :). Esta vez nos decantamos por un clásico, Albarracín, considerado posiblemente el pueblo más bonito y encantador de España.

He de decir que fue complicadísimo encontrar alojamiento, hay bastante hotelitos y hostales, pero estaba casi todo completo, se celebraba un concurso de pesca y nos costó localizar habitación. Al final encontramos un hostal nuevo, a sólo cinco minutos del centro del pueblo que estaba genial, apenas salen referencias en ningún buscador, sin embargo es una opción muy buena y asequible. Hostal El Solanar, 45 euros la habitación doble con desayuno, mejor imposible, está todo para estrenar, a nosotros nos tocó una habitación abuardillada.

Además de visitar el pueblo nos dimos una vuelta por los alrededores como veis en el mapa de ruta, genial. Y es que Albarracín es más que su casco histórico.

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A) Albarracín

Comenzamos el fin de semana de sosiego recorriendo el centro del pueblo, con tiempo, con tranquilidad, disfrutando de sus callejuelas, de sus plazas, de sus murallas, de la atmósfera medieval que impregna e inunda cada recoveco de Albarracín.

Para nosotros era nuestra segunda visita y he de reconocer que no nos pareció tan espectacular como la primera, supongo que es normal, la sorpresa que te llevas la primera vez es sensacional y el recuerdo que te deja es inconmensurable. No me malinterpretéis, con esto no quiero decir que ya no lo sea, nada más lejos de la realidad, lo que ocurre es que el asombro inicial deja paso a otro tipo de sensaciones, creo que incluso se disfruta más y mejor ya que aprecias aún más del encanto de Albarracín.

La ciudad de Albarracín se ubica en un recodo del río Guadalaviar, de manera que el agua abraza casi completamente al pueblo quedando además encajado entre las sierras de Albarracín al norte y los Montes Universales al sur. El cinto de murallas, emblema de la ciudad, cierran el círculo de protección que forman junto al río convirtiéndola en un recinto casi inexpugnable.

En los alrededores nacen los ríos Guadalaviar, Tajo, Júcar, Cabriel y Jiloca, lo que, unido a las zonas montañosas que rodean a Albarracín, crea una zona de naturaleza única, más abajo lo veréis :P.

Aunque sus orígenes se remontan a la Edad de Hierro es durante el periodo de ocupación musulmana cuando Albarracín comienza a resplandecer, sobre todo a partir del s.XI cuando, tras la descomposición del  Califato de Córdoba en 1031,  se convierte en taifa independiente.

Tras distintos avatares de la historia la Taifa de Albarracín cae en manos de una familia cristiana de linaje navarro a finales del s.xII que la convierten en Señorío completamente independiente  y la hacen prosperar económicamente.

En 1300, y tras el fracasado intento de conquista por parte de Jaime I,  pasa definitivamente al Reino de Aragón, siendo un enclave fundamental en la defensa contra el vecino Reino de Castilla, prueba de ello es la importancia que los reyes aragoneses dieron a sus murallas defensivas.

A partir del s.XVI la ciudad se extiende fuera de las murallas al perder su carácter belicoso y aún vivirá algunos siglos de esplendor económico. La Guerra de la Independencia marcará el comienzo del declive con la destrucción de barrios y casas.

Es precisamente la falta de espacio entre las murallas y el Guadalaviar lo que convierten a Albarracín en un entramado de estrechas y empedradas calles. La ciudad carecía de otra forma de crecimiento que no fuese aprovechar al máximo el poco espacio del que disponían.

Albarracín vive hoy en día del turismo, aunque la industria maderera es también importante, son los hoteles, bares y restaurantes los que dominan el casco histórico de la villa.

La verdad es que, tras mi primera visita, recordaba bastante más amplia la zona antigua, en realidad la recorres en poco tiempo, sin prisa, sin agobios (bueno con uno, la gran cantidad de gente que te llegas a encontrar en fin de semana)… Los paseos calle arriba calle abajo son espectaculares, en cada vuelta que das descubres un nuevo y singular edificio, una balconada de madera, un escudo nobiliario, un rincón encantador…

El pueblo está plagado de bares donde tomarte una caña y de restaurantes donde degustar la gastronomía local. Nosotros tuvimos el placer de cenar en El Rincón del Chorro, considerado por muchos como el mejor de la zona, y no estuvo nada mal, nada espectacular, pero muy íntimo y agradable. El comedor está en el piso de arriba, en el de abajo es más bar y puedes disfrutar con unas raciones mientras lees un reportaje de los años 80 del New York Times sobre Albarracín donde ya recomendaban este restaurante :). Nuestro menú consistió en ensalada con queso de cabra y nueces, magret de pato con foie, entrecot con salsa de queso gorgonzola y pastel ruso de postre. Precio habitual, ni caro ni barato, pero la comida bien en general.

Finalmente nos quedaba el castillo, al que no pudimos entrar, se suponía que debía estar abierto, supongo que el vigilante estaría en el concurso de pesca :P.

En todo caso el interior del castillo se encuentra en estado de ruina, solo conserva la parte exterior de sus muros que lo hacen muy interesante. Fue en su momento la residencia oficial de los reyes y señores de Albarracín, fuesen musulmanes o cristianos.

Así terminamos nuestro tranquilo paseo por este espectacular pueblo al que recomiendo encarecidamente a todo el mundo, pese a la cantidad de gente que se puede juntar en fin de semana, la sensación de tranquilidad que transmiten sus callejuelas lo convierten en un destino ideal para un fin de semana.

B) Cascada del molino de San Pedro

Salimos desde Albarracín dirección Masegoso y desde allí hacia El Vallecillo. Tras cruzar el pequeño puente sobre el río Cabriel tomamos un desvío a mano izquierda, y tras unos 300m aproximadamente dejamos el coche para continuar a pie. Desde ahí oirás ya la caída del agua, sigue tu instinto hasta encontrarte con esto…

¡Qué ganas de pegarse un baño! Y es que todo el entorno resulta increíble.

AL fondo todavía pueden verse las ruinas del antiguo Molino de San Pedro,

En otoño tiene que ser espectacular, incluso en verano lleno de verde vegetación, aún así es un placer para tus sentidos, la vista, el ruido del caer del agua en tus oídos, el olor a humedad en tu nariz, las gotas de agua salpicándote…

Un poco más adelante en dirección a El Vallecillo puedes ver los Ojos del Cabriel, el nacimiento del río, nosotros no llegamos, se nos hacía tarde, una lástima…

C) Cascada del Molino Viejo (Calomarde)

Cambiamos de dirección y nos dirigimos desde Royuela a Calomarde. A mano izquierda encontrarás un pequeño desvío a un aparcamiento que pasa completamente desapercibido si no vas pendiente del camino ya que no hay señalización alguna. Dejas el coche, bajas por el camino y te topas con esto otro…

El salto de agua formado por el río Blanco (afluente del Guadalaviar) forma al caer un hermoso paraje que han acondicionado con pasarelas que te permiten moverte completamente a lo largo de la zona, incluso hay un merendero en la parte superior, junto al aparcamiento.

Fijaos en el arco de piedra que la caprichosa naturaleza ha tallado justo después de la cascada… sencillamente impresionante.

Fijaos también como la naturaleza rompe la propia caída de agua reparándola en dos chorros…

Y ya no digo nada más, solo disfrutad de las fotos. Aproveché para jugar un poco con la velocidad de obturación de mi nueva Canon EOS500d :P.

Y bueno, aquí terminó nuestro fin de semana de relax… se hace tan corto :(. Seguro que volveremos por esta zona, hay mucha naturaleza que vale la pena visitar.

Castillo de Peracense

En la provincia de Teruel y a unos 55km de la capital de la misma, perdido en mitad de una telaraña de estrechas carreteras por las que la circulación es una odisea, se encuentra este impresionante castillo, completamente mimetizado con el abrupto y rocoso paisaje de piedra rojizas. Hace ya tiempo que Álvaro me había hablado de él pero hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de visitarlo. Tenía razón :P.
Aunque se han encontrado restos arqueológicos de asentamientos celtíberos y romanos, las primeras referencias que se tienen son de la época musulmana, pero la verdadera importancia de esta fortaleza llegará en el s.XIV, al encontrase en la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón se convirtió en vigilante mudo de las tensiones entre ambos reinos ya que nunca llegó a estar en primera línea de batalla, privilegio que correspondía al vecino castillo de Ródenas.

Tras la fusión de los reinos de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos el Castillo de Peracense pierde toda la importancia que tenía al desaparecer el peligro hostil en la frontera. Volvió, no obstante, a tener cierta importancia durante las Guerras Carlistas para volver al abandono total tras la finalización de éstas. En 1987 se inició el proceso de restauración que nos permite hoy en día asombrarnos con la espectacularidad de esta fortaleza y su entorno.

El fortín está formado por tres recintos amurallados concéntricos. Una gran muralla protege los flancos sur y oeste ya que el norte y el este, como veis en las fotos, son totalmente inexpugnables gracias a los acantilados sobre los que se levanta el núcleo central del castillo.

Recinto exterior

Era el recinto utilizado para proteger a la población y al ganado en caso de peligro y suponía el primer nivel defensivo con unas enormes murallas.

Unas escaleras de madera situadas a cada lado de la muralla dan acceso al adarve que puede recorrerse al completo.

Recinto intermedio

A través de una puerta situada en la segunda línea de murallas y protegida por una gran torre accedemos al recinto intermedio.

Acogía la plaza de armas del castillo y era probablemente donde se alojaban los soldados. En esta zona encontramos, además, el aljibe principal, excavado en el suelo y con capacidad para sesenta mil litros de agua.

En la confluencia de las murallas del recinto exterior e intermedio se encuentra la Torre del Hospital, que domina el flanco más expuesto tal como se ve en la imagen superior.

Recinto superior

Finalmente encontramos el recinto principal, levantado sobre un contundente espolón rocoso desde el que se divisan y controlan todos los alrededores.

Hoy en día se accede desde una escalera de madera, pero hay que imaginarse que ahí había un puente levadizo protegiendo la parte más importante de la fortificación ya que allí se guardaban no sólo víveres sino también armas y hasta tres aljibes.

El interior es totalmente irregular, adaptado al caprichoso peñasco sobre el que se levanta. Tras atravesar la puerta de entrada accedemos a un estrecho pasillo que lleva al interior del perímetro. En primer término tenemos la falsa torre del homenaje, ya que en realidad es simplemente una pantalla de protección de la fortificación. Se puede subir a la terraza superior a través de una escalera.

Por otra escalera al otro lado subimos a las estancias centrales del edificio. La cocina y los salones principales.

En la parte más alta del recinto encontramos otra especie de terraza con una cisterna para recoger agua. Se ha acomodado a lo largo del muro que la rodea un falso camino de ronda para que se pueda transitar y disfrutar de las vistas.

Hacia el extremo este del castillo, en el recinto intermedio se encuentran los restos de un cementerio.

Los exteriores que rodean la fortaleza forman parte del encanto del propio castillo, y es que las vistas desde la altura del recinto principal son espléndidas.

El castillo es completamente espectacular, tanto por su situación como por su arquitectura, su construcción de piedra arenisca roja (rodeno) y su integración en el paisaje. Compensa de sobra las peripecias para llegar hasta él :P.

Pese a lo que se pueda pensar, había mucha gente visitando el castillo. Cuando llegamos nosotros habría otros seis u ocho coches. Normalmente cuando visitamos alguna fortaleza somos los únicos visitantes :P. Una visita más que recomendable.

Lanzarote en invierno

La úlima nochevieja la pasamos en Lanzarote, ya sé que llego con un poco de retraso en pleno verano, pero es lo que hay :P. Un plan espectacular, pasar de los 7 grados de temperatura de Galicia y Madrid y de la ropa de invierno, a los 22 de la isla, pantalones cortos y chanclas. Estuvimos una semanita, del miércoles 30 de diciembre al martes 5 de enero, tiempo más que suficiente para recorrer la isla, descansar, desestresarnos y disfrutar de la gastronomía local.

En nuestro caso volamos con Ryanair, salimos de Barajas a las 6:30 de la madrugada, es lo que tienen los vuelos de bajo coste. Al llegar nos estaba esperando el coche de alquiler que previamente habíamos reservado. La mejor opción son las compañías locales como Cabrera Medina, Faycan ó Autoreisin, mucho más baratas que las multinacionales. A nosotros nos salió por unos 180 euros la semana completa. Acabamos reservando en GoldCar ya que cuando quisimos hacerlo en las otras, con casi un mes de antelación, ya no ofrecían disponibilidad, pero eran más baratas. Un detalle a tener en cuenta es el tiempo de alquiler. En nuestro caso eran seis días ya que nos íbamos el día cinco a las 10 de la mañana, pero salía muchísimo más barato alquilando la semana completa, lo devolvimos un día antes, pero pagamos menos que reservando los días que nos interesaba. Otro detalle interesante, no sé si será común a todas las compañías, es que nos dieron el depósito lleno y nos cobraron ese depósito, es decir, había que devolverlo vacío, no lleno como suele ser habitual. De esta manera, y teniendo en cuenta que es una isla y además pequeña, la mayoría de coches los deben devolver con medio depósito, con lo que se convierte en parte del negocio.

Nos alojamos en los Apartamentos Natura Garden (A en el mapa de abajo), en Playa Blanca, en el extremo sudoeste de la isla, una zona muy tranquila. Los apartamentos son perfectos, coquetos y con todo lo necesario. Pertenecen al hotel que tienen justo al lado con lo que se pueden utilizar los servicios comunes del mismo. A nosotros nos resultaron cómodos y agradables.

La temperatura era ideal, ni frío ni calor, pero no nos equivoquemos, es invierno y, quieras que no, la temperatura no es muy de bañarse, si acaso a mediodía cuando más aprieta el sol. Además hay que tener en cuenta el viento que sopla casi constantemente, no llega a ser incómodo ni mucho menos, pero en esta época del año, obviamente, no es un viento cálido.

La isla está plagada de extranjeros, alemanes e ingleses en su mayoría, sin embargo me parecieron mucho más familiares y tranquilos que los de otras zonas de la costa mediterránea. Eso sí, pese a ser mayoría apabullante en la isla sobre los turistas nacionales, en cuanto empezabas a hacer visitas culturales ¡éramos más los españoles!

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A) Playa Blanca

Tras recoger el coche en el aeropuerto nos dirigimos directos a nuestro apartamento para descansar un poco del madrugón y, a continuación, pasar por un supermercado para tener provisiones 😛 y darnos una vuelta por Playa Blanca.

Al día siguiente era nochevieja. En el hotel al que pertenecían los apartamentos habíacena de gala :P, pero como comprenderéis, lo último que nos apetecía era pasarla rodeados de ingleses y alemanes desde las 7 de la tarde que comenzaba el cotarro. Además, como había pasado primero la Navidad en Galicia, me permití el lujo de llevarme un surtido de productos de la tierra ;).

Playa Blanca es el típico pueblo pesquero venido a centro turístico, lleno de bares y restaurantes pero, sobre todo, de guiris :P. Tampoco hay mucho más que decir. Es una zona muy tranquila, nosotros nos sentimos muy a gusto, aunque también he de decir que solemos huir de las zonas de bullicio.

Si estáis muchos días quizás os apetezca acercaros a Fuerteventura. Los ferrys salen desde el muelle de Playa Blanca y tardan poco en llegar, de hecho se ve perfectamente la isla desde el paseo marítimo.

Un poco de historia

Aunque la isla ya era conocida por los romanos, es en el s.XV cuando se redescubre y comienza su verdadero desarrollo gracias sobre todo a la agricultura. Sin embargo toda esta economía se viene abajo cuando en el s.XVIII el Timanfaya entra en erupción cubriendo de lava un cuarto de la isla borrando así de un plumazo las fértiles tierras del sudoeste de la isla. Lanzarote tuvo entonces que reinventarse así misma y lo consigue gracias a nuevos cultivos llegados de América (patata, tomate, o la cochinilla, utilizada para la fabricación de tintes). En esta época comienzan también el cultivo de la vid gracias a un ingenioso sistema desarrollado por los campesinos locales que les permite aprovechar la humedad ambiental para plantar viñas en zonas volcánicas. Hoy en día tienen su propia denominación de origen y el vino se La Geria se ha convertido en parte importante de la economía de la isla.

Pero no es por la agricultura ni por la pesca de bajura por la que conocemos hoy en día a Lanzarote. Desde finales de los años 60 el desarrollo turístico ha convertido a Lanzarote, junto a las demás Islas Canarias, en centro turístico de Europa, recibiendo 2 millones de turistas al año. A todo ello contribuyó activamente César Manrique, verdadero impulsor del desarrollo, protección y conservación de los parajes naturales que oculta Lanzarote. Nacido en la isla, se instala definitivamente de nuevo en ella en 1966 tras vivir en Nueva York y comienza la verdadera revolución cuando aún el sector turístico estaba en pañales en nuestro país. Su objetivo de mezclar el buen clima y las playas con el medio ambiente, la riqueza cultural de la isla y el carácter de la población isleña llevaron a Lanzarote a ser considerada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993, esa sostenibilidad tan de moda ahora mismo. Todo gracias a él, el verdadero héroe de lo que hoy es Lanzarote. Los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río, el Timanfaya… todo es obra suya.

Todos los puntos principales requieren pagar entrada, pero existen dos bonos de 4 y 6 puntos en función de las visitas que planees realizar. Aquí puedes consultar las tarifas. Ojo a una cosa, sólo el bono de 6 incluye el Mirador del Río, y, como veréis más adelante, es imprescindible su visita. Tenedlo en cuenta a la hora de planificar vuestro viaje.

Otro detalle importante. Si lo que buscas son playas para tirarte a la bartola, Lanzarote puede no ser tu isla, no es Fuerteventura o Gran Canaria, las playas no son espectaculares. Las Playas de Papagayo, son con mucho, las mejores.

Vamos con nuestra ruta turística por la isla.

B) Jameos del Agua

Nos encontramos en la zona más oriental de la isla.

Se sitúan en el extremo más cercano al mar de un túnel volcánico que continua hasta la Cueva de los Verdes y la Montaña del Volcán de la Corona, si bien distintos desprendimientos hacen que los jameos y la Cueva no estén unidos hoy en día. En los Jameos se ha aprovechado la parte más cercana al mar para crear un bonito paraje formado por tres jameos. El primero, por el que se accede, ha sido convertido en bar-restaurante y organizan cenas nocturnas que deben ser realmente agradables ya que el ambiente que se respira lo es.

Para llegar al segundo jameo, el Grande, debemos cruzar un pasadizo de unos 100m de largo con un lago de aguas cristalinas y en el que habita un cangrejo albino y ciego cuyo origen se desconoce y que solo existe aquí, el jameito. Es el lugar más emblemático de Los Jameos y se encuentra completamente mimetizado con el entorno y sin apenas intervención. La parte superior de la bóveda volcánica presenta un agujero por el que en los días soleados se proyecta un haz de luz que le da al lago una apariencia realmente preciosa.

El Jameo Grande es un exuberante y exótico jardín con una gran piscina blanca de aguas turquesa que se integra perfectamente en el entorno, aunque no lo parezca, y dan unas ganas terribles de bañarse :P.

El tercer jameo, el de la Cazuela, acoge un auditorio con aforo para unas 600 personas. Se realizó para aprovechar la excepcional acústica del interior de los túneles volcánicos.

En los alrededores del Jameo Grande puede visitarse el centro de interpretación donde se pueden aprender algunas cosas sobre la historia de la isla y la vulcanología. Se podría haber aprovechado bastante más este espacio, las fotos tienen más de veinte años y eso se refleja en el aspecto vetusto y descuidado del centro, no estaría de más modernizarlo un poco.

B) Cueva de los Verdes

Es el tramo anterior del mismo túnel volcánico que termina en los Jameos del Agua. Su formación data de hace cincomil años, cuando un río de lava se solidifica en su superficie por el efecto del aire pero sigue discurriendo la corriente por el interior hasta que se vacía completamente quedando el túnel que conocemos. Posteriormente la entrada de gases provenientes de la llegada de la lava al mar hacen que al comprimirse salten partes de ese techo solidificado formándose los jameos anteriormente vistos.

El nombre de esta cueva viene de la familia Verdes, antiguos propietarios de las tierras en las que se encuentra y era utilizada antiguamente como refugio para los habitantes de la isla para protegerse de los ataques de piratas berberiscos.

La zona visitable tiene una longitud de unos 2km y dura una hora aproximadamente. No se puede decir que sea una cueva espectacular, pero es interesante sobre todo por el hecho de ser volcánica.

Hacia el final del túnel hay un pequeño auditorio en el que se hacen conciertos aprovechando, de nuevo, la buena acústica del interior.

C) Mirador del Río

Continuando hacia el norte desde la Cueva de los Verdes nos encontramos con esta espectacular vista. Posiblemente la mejor postal de Lanzarote. Con la luz del atardecer es una imagen impactante.

Se conoce como El Río al espacio de mar que separa Lanzarote del archipiélago Chinijo, formado por algunas pequeñas islas entre las que destaca La Graciosa, la isla que tenemos en primer plano desde el Mirador del Río y que en días despejados ofrece una belleza impresionante.

Construido en 1973 gracias, como no, a Cesar Manrique, se levanta sobre la antigua «Batería del Río», línea de cañones utilizada en la Guerra de Cuba contra los Estados Unidos a finales del s.XIX. La integración con el entorno es sencillamente perfecta. Para lograrlo se excavó un gran hoyo sobre la montaña en el que se levantaron dos cúpulas para después cubrirlas de tierra de manera que queda completamente oculto dentro de la propia montaña.

En el interior de las cúpulas construidas se hizo un restaurante con unas vistas espectaculares. El mirador propiamente dicho dispone de tres zonas de observación. En el mismo restaurante, todo el ventanal circular que lo rodea mirando al mar, el pasillo exterior y la terraza superior. Desde cualquiera de ellos las panorámicas son para quedarse embelesado horas y horas.

Si tienes tiempo, la visita a La Graciosa puede que merezca la pena. Se llega en barco desde Orzola.

La vuelta hacia Playa Blanca la hacemos por Haría hasta Teguise, lo que nos da todavía algunas vistas excepcionales del atardecer insular.

Estos tres puntos fueron el recorrido de nuestro tranquilo primer día, se hace con total comodidad, las distancias son muy pequeñas. Algunos pensarán, «no has hablado de comida» :P, pues no, aún no ;), y es que este día íbamos a comer en Arrieta, en un restaurante que nos habían recomendado, pero no lo encontramos y acabamos comiendo en lo primero que encontramos abierto, ni bueno ni malo, normal.

D) Timanfaya

Nuestro segundo día turístico comienza en el Parque Nacional de Timanfaya, el centro neurálgico de Lanzarote y una auténtica pasada. Fijaos en algunas fotos como se ven los cráteres.

No hace falta que os explique que hablamos de un paraje natural de origen volcánico. No estamos acostumbrados a ver algo así y es realmente espectacular, parece que te encuentres en la luna, rodeado de cráteres y rocas de lava solidificadas.

El acceso al Timanfaya está totalmente controlado y restringido con un número máximo de coches y personas simultáneamente y hasta que no baje alguien no puede subir nadie más. Una vez arriba tus movimientos están también limitados, no puedes salirte del recinto del Centro de Recepción. Y es que el acceso al Parque está totalmente prohibido si no es en las «guaguas» oficiales que te pasean por entre cráteres y lava durante una hora aproximadamente. La mayoría de las fotos que veis aquí fueron tomadas desde el autobús, el resultado es mucho mejor de lo que esperaba.


Dado que las últimas erupciones fueron a mediados del s.XVIII, el Parque del Timanfaya apenas ha sufrido intervención humana, con lo que es un espacio privilegiado para investigaciones de colonización biológica dada la presencia casi nula de vegetación.
Menos mal que no dejan acceder con coche, se montarían unos buenos líos por esa pequeña carretera. La «Ruta de los Volcanes» que hace el autobús es realmente una gran experiencia, echas de menos en algún momento que te dejen bajar :P, pero es totalmente comprensible que no lo hagan.

Es realmente espectacular lo que ves. 200km cuadrados de volcanes, lava y cenizas que van descendiendo hasta tocar el mar sin ningún ápice de vegetación. Un paisaje apocalíptico provocado por la furia de 300 volcanes hace menos de 300 años.

La mayor región volcánica de las Islas Canarias presenta una aspecto de planeta completamente deshabitado. Podría ser el escenario de infinidad de películas catastróficas… si no fuese Parque Nacional :P, sin embargo lo que para unos sería símbolo de muerte es, en realidad, un laboratorio de vida :).


Qué más os puedo contar yo que no se vea en las imágenes. Hay que verlo, sin duda alguna, nunca habrás visto algo similar.

Ya en la zona del Centro de Recepción tenemos las típicas demostraciones de que sigue habiendo actividad volcánica en Timanfaya. Sobre esta aparentemente inocente grieta, los operarios colocan algo de paja seca…


Y casi al instante comienza a arder por el calor que viene del interior. Incluso la superficie del suelo que veis, formada por pequeñas piedrecitas, se encuentra realmente caliente cuando las coges con las manos.
Otra atracción para turistas. Por un tubo metálico de unos 10cm de diámetro que llega no se cuantos metros al interior de la tierra vierten un poco de agua y al momento sale disparada violentamente por la evaporación y la presión del gas… queda llamativo, no lo puedo negar.

Aquí vemos un horno «natural», que aprovecha el calor del propio volcán.

Y aquí una de las estrellas del Centro de Visitantes. Perteneciente al restaurante «El Diablo» nos encontramos con esta barbacoa que, al igual que el horno, utiliza el calor que desprende el propio volcán por las grietas de la superficie.

Desde aquí nos desplazamos a El Golfo (E), y paramos a comer, ahora sí :). Fuimos directos a La Lapa, en la misma entrada del pequeño pueblo marinero, lo teníamos apuntado en nuestros «recomendados» y valió la pena, salimos encantados.

Empezamos con especialidades locales, mojo picón, cómo no, para acompañar las papas arrugás, y queso de la zona con confitura.


Y el plato estrella. Parrillada de pescado. Comimos varios días a base de parrilladas ya que son espectaculares. Pescado fresquísimo, muy sabroso y muy bien de precio, entre 24 y 30 euros dependiendo del sitio. Dependiendo del día, del mercado y del mar, encontrarás distintas variedades en la bandeja: vieja, cherne, antoñito, sargo, chopa, etc. Pero siempre de excepcional calidad.

E) El Lago Verde

Tras comer y dar un paseo por el pueblo nos acercamos al Lago Verde, llamado así porque es… verde :P. Es uno de los puntos de entrada gratuita en Lanzarote.

El contraste no solo con la montaña sino con la negra arena de la playa le proporciona una apariencia espectacular. El color se debe a las algas que habitan en su superficie, no hay más secretos :P.
Se encuentra en una especie de anfiteatro natural abierto tras las erupciones de 1730, una pequeña cala de arena volcánica. El lago se formó al inundar el agua el cráter.

En lo alto del extremo más cercano a El Golfo se encuentra un mirador desde el que se puede apreciar la grandiosidad de esta maravilla de la naturaleza.


Las paredes de roca que rodean la cala presentan caprichosas formas debidas a la porosidad de la toba y al paso del tiempo. El lago está declarado Reserva Natural, con lo que está terminante prohibido el baño.

E) Los Hervideros

Continuando la misma carretera que bordea la costa desde El Golfo llegamos a Los Hervideros. Cuidado con el desvío, no está nada claro en esa dirección, no está señalizado, en el sentido opuesto sí :P, a nosotros nos tocó pegar la vuelta, y porque nos llamó la atención el tráfico excesivo de coches que había.


Los hervideros son el resultado de la erosión de las olas del mar chocando contra las lenguas de lava que corrían hacia el mar y que al solidificarse han creado una zona de costa por donde el mar, cuando está embravecido, sube por las cuevas, agujeros y recovecos de la lava provocando un efecto semejante al del agua al hervir.

Se puede caminar por prácticamente la totalidad de los riscos, lo que permite acercarse y asomarse a distintos balcones naturales desde los que disfrutar del espectáculo del mar embravecido contra la costa.

La unión de los elementos fundamentales, tierra, aire, fuego y agua nos devuelven extravagantes y curiosas formaciones.




No considero que sea una visita imprescindible, pero si te aburres una tarde resulta curioso, poco más. Ah, y es gratis! 😉

E) Las Salinas de Janubio

Siguiendo de nuevo un poco más hacia el sur de la isla llegamos a las Salinas de Janubio, donde, bueno, lo mejor de todo es haber llegado al atardecer y asistir a la puesta de sol desde una posición privilegiada: la terraza de un solitario bar que hay allí mismo. No íbamos con la idea de parar, la casualidad hizo que decidiésemos tomar algo en ese mismo bar :).


Explotadas desde finales del s.XIX, las salinas constituyen tradicionalmente uno de los sectores fundamentales en la economía lanzaroteña debido a la importancia que para la pesca tiene la sal, tanto para su conservación en salazón como en salmuera.

Finalizamos aquí otro tranquilo día. Quiero insistir en que parece que se hacen muchas cosas en un día, pero es que es una isla pequeña y las distancias son muy cortas. Ningún día madrugamos, salíamos del apartamento alrededor de las 11 de la mañana y regresábamos sobre las 6 o 7 de la tarde.

F) La Geria

Ya habíamos estado por el este y por el oeste de la isla, esta vez nos tocaba el interior. La casualidad hizo que fuese domingo y se celebrase en Teguise el considerado como mejor mercadillo de la isla, así que hacia allí nos fuimos. De camino pasamos por La Geria lo que nos permitió descubrir in situ aquella manera de cultivar las vides que os comentaba.

Todo lo que ves por esta zona son extensiones de viñedos plantados según la tradición, cepas sobre montañas negras, parece imposible que vaya a crecer algo…

Pero crece. Fijaos aquí en detalle. Así es toda la zona, pequeños cráteres realizados sobre el suelo en el centro del cual se planta la cepa y un pequeño muro de piedras que la protege de los vientos constantes. No hay más secreto. Se desaprovecha mucho espacio, por supuesto, pero a cambio se consigue tener una variedad única de vino.

G) Teguise

Llegamos a Teguise y dejamos el coche en uno de los muchos aparcamientos señalizados y distribuidos a la entrada del pueblo, previo pago de la «tasa municipal», eso sí :P.

Teguise fue la primera capital de la isla hasta que en 1852 se trasladó a la actual Arrecife gracias sobre todo al empuje de su puerto. La recuperación realizada en los años ochenta llevó a que fuese declarada Conjunto Arquitectónico Histórico-Artístico, y esto es exactamente lo que podemos apreciar hoy en día.

Sobre el trazado medieval de casas blancas podemos disfrutar de un agradable paseo por sus angostas y empedradas calles, sus palacios (prueba de su poder señorial), sus iglesias y sus monumentos. Es sin duda la mejor expresión de la arquitectura y el arte canarios en Lanzarote.

En cuanto al mercadillo, qué queréis que os diga. Desde mi punto de vista está completamente mitificado. Me imagino que hace algunos años sería algo mucho más tradicional y representativo de la cultura de la isla, pero hoy en día es un mercadillo más, algunos puestos puede que te recuerden a Ibiza mientras que otros (muchos) te recordarán a cualquier mercadillo de tu pueblo. Es posible también que sean los numerosos turistas extranjeros los que le dan la fama que tiene, pocos mercadillos habrán visto :P. En mi opinión, si te coincide, bien, pero cambiar tus planes para poder acercarte no vale la pena…

H) Caleta de Famara

Tras perdernos por el mercadillo de Teguise continuamos viaje hacia Caleta de Famara ya con el apetito pidiendo a gritos algo que ingerir.

Aquí traíamos como referencia el Restaurante Sol, fácil de encontrar pero complicado de encontrar mesa. Por suerte sólo tuvimos que esperar un cuarto de hora para disfrutar de las vistas de La Graciosa y el Risco de Famara desde la terraza a pie de mar.

Volvimos a la carga con la parrillada de pescado, de nuevo espectacular, acompañada esta vez por una ensalada de marisco de primero que estaba realmente buena.

De nuevo he de decir que la relación calidad/precio fue maravillosa. Un lugar ideal para disfrutar de la cocina canaria y de la conejera en particular.

Caleta de Famara, justo al lado de la Playa de Famara conocida sobre todo por los aficionados al surf y demás deportes acuáticos, es posiblemente el pueblo de Lanzarote que más ha sabido conservar la esencia propia de la isla. Pese a que hay algunos servicios turísticos, sobre todo alquiler de apartamentos, sigue siendo un pueblo pesquero con carreteras de tierra sin asfaltar, lo que refuerza más aún, si cabe, su carácter.

De verdad es un paseo agradable, después de comer, perderte por las calles y recovecos del pueblo o acercarte a la propia Playa de Famara. Si el viento lo permite, el atardecer debe ser espectacular, sobre todo con marea baja.

Senderismo por el Timanfaya

Decidimos regresar a Playa Blanca bordeando la costa hacia el Timanfaya, y ahí nos llevamos una agradable y triste sorpresa a la vez. Triste porque nadie, ni siquiera en la oficina de turismo, nos habían dicho que existía. Agradable porque era una ruta de senderismo por la que puedes cruzar parte del Parque del Timanfaya por tu cuenta. Llegamos tardísimo y no pudimos ni plantearnos completarla, ya no teníamos tiempo, nos quedamos con las ganas.

La ruta es Miradero – Las Malvas, de unos 8km de longitud y que termina en la costa tras haber cruzado completamente el Timanfaya.

La entrada al sendero, apenas sin señalizar, está dirección Tinajo tras pasar el desvío del Centro de Visitantes del Timanfaya. Es un pequeño desvío a mano izquierda. Lo único que verás es una pequeña explanada para dejar el coche, y digo pequeña porque no caben más de 3 o 4 coches, y un cartel apenas visible.

Ojalá hubiera sabido antes que existía esta ruta, es el único punto por el que puedes caminar entre la lava solidificada. Hacia el final, parece ser, tienes unas vistas espectaculares de algunos cráteres.

Aquí tenéis toda la información sobre el sendero.

I) Playas de Papagayo

Finalmente haré una breve reseña sobre las Playas de Papagayo, situadas muy cerca de Playa Blanca, pero alejadas de los núcleos turísticos.

Es un conjunto de cuatro pequeñas playas (Playa Mujeres, Playa de Papagayo, Playa del pozo y Playa Puerto Muelas), esta vez sí de fina y rubia arena.

Su situación es excepcional para disfrutar de otro atardecer en la isla ya que ves como se va poniendo el sol con Fuertevendura al fondo como podéis observar en la foto de arriba.

Nuestra despedida de Lanzarote la hicimos en el restaurante El Almacén de la Sal, en Playa Blanca, uno de los clásicos de la zona ya que lo recomienda mucha gente. No puedo decir que nos haya gustado. Más caro que los demás y, comparativamente, de peor calidad, y digo comparativamente porque al no haber pedido platos similares tampoco se puede establecer una equiparación objetiva.

Nuestro menú consistió en pastel de erizo (especialidad de la casa), medallones al cabrales, entrecot de buey y tarta de queso. Obviamente no es el mejor sitio para pedir carne, estábamos un poco cansados de pescado ya, pero es que no estaba nada buena, no justifica el precio. El pastel de erizo, eso sí, exquisito.

Compras en Lanzarote

Finalizamos el publireportaje con un pequeño comentario sobre compras. Como supongo que todos sabeis, las islas han sido tradicionalmente un sitio ideal para comprar sobre todo electrónica y relojes, sin embargo esto ha venido a menos considerablemente. De puerto franco libre de impuestos ha pasado a cargar el IGC, parecido al iva, con lo que los márgenes y las diferencias se han prácticamente equiparado a la península. Con las compras por Internet ya no hay apenas diferencia entre precios, al menos no en tiendas de confianza. Si quieres ponerte a regatear y te sale bien la jugada, puede que saques un buen precio, pero mucho ojo a lo que te venden, no a lo que te enseñan ;).

Yo iba buscando una cámara de fotos concreta, una Canon EOS-500d. Mi precio en la península eran 615 euros por Internet en aquel momento y terminé comprándomela allí por 600 en una de las más conocidas y de confianza, Visanta. Me la compré simplemente porque así la aproveché durante todo el viaje :P. Pregunté en muchos sitios y me harté de tener que comerle el tarro a un subnormal que me quiere tomar el pelo a mi diciéndome que la 500d sin estabilizador cuesta 500 y con estabilizador 600. Vas a tener que quitarle tú el estabilizador, el objetivo de ese modelo viene con él :P.

Lo barato, sin duda, el alcohol, el tabaco (menos de la mitad que en la península) y perfumería y estética en general, aquí los precios pueden ser realmente bajos en comparación, pero ojo sobre todo a lo que compras si después vas a coger un vuelo de bajo coste, te puede salir más caro si te toca pagar sobre peso, y es que los perfumes, cuando mayor sea la botella, más barato sale, pero más pesa.

Aquí terminamos nuestras merecidas vacaciones de invierno :P, entregamos el coche en el aeropuerto, embarcamos en el avión sin problemas de sobrepeso en el equipaje de mano y regresamos a la cruda realidad de los 7º en Madrid…

Eso sí, si todo va bien las próximas navidades me llevarán a otra de las Islas Canarias, un planazo en pleno invierno.